viernes, 7 de diciembre de 2018

IMPACTO DE LA CONTAMINACIÓN EN EL SUELO


IMPACTO DE LA CONTAMINACIÓN ANTRÓPICA EN LA DEGRADACIÓN BIOLÓGICA DEL SUELO
Valentín Vásquez
Oaxaca, México
valeitvo@yahoo.com.mx

1. Introducción

La contaminación del suelo entendida como la introducción de una sustancia extraña a su naturaleza, existe desde que el suelo se formó en el período Ordovísico de la Era Paleozoica, hace unos 450 millones de años, cuando por la tectónica de placas la vida tuvo que desarrollarse en los continentes y con ella el suelo. Pero se trataba de una contaminación natural, particularmente incendios forestales y actividad volcánica.

Con la aparición de la especie humana surge la contaminación antrópica del del suelo y ello nos remonta al período paleolítico, cuando hizo su aparición el hombre primitivo.

Durante el largo período paleolítico de aproximadamente dos millones de años, cuado el hombre primitivo dependía de la apropiación directa le proporcionaba para su subsistencia, particularmente de la recolección de productos vegetales silvestres (frutos, hojas, tubérculos, etc.) y la caza de animales salvajes; estilo de vida que exigía una constante movilidad (nomadismo) y dada la baja demografía de las tribus paleolíticas, por consiguiente, su impacto en el suelo fue mínimo.

El prolongado período paleolítico preparó las condiciones necesarias para la aparición de la primera revolución tecno-productiva: el cultivo de plantas (agricultura) y la domesticación de animales, que en conjunto se le conoce como revolución Neolítica. En Medio Oriente y Asia surgió hace unos 10,000 años. En México y en Oaxaca en los que se carecía de animales de tracción, la revolución tecno-productiva, se restringió al cultivo de maíz y sus cultivos asociados: el frijol y la calabza principalmente, acontecimiento que se produjo en el Valle de Tehuacán y la Región de Valles Centrales (Mitla). Dada la escasa población y el carácter rudimenario de los instrumentos de producción, a pesar del sedentarismo, el impacto en el suelo fue insignificante.

La verdadera contaminación del suelo se produjo con el advenimiento de las revoluciones industriales asociadas con el surgimiento del capitalismo industrial, cuyo fundamento científico estuvo asociada a la Mecánica, la Temodinámica, la Matemática y la Qúimica (inorgánica y orgánica), ciencias que fundamentaron las revoluciones mecánica y química en la segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX. El impacto del invento de las máquinas de vapor de la primera revolución industrial en Inglaterra, que inicialmente fueron introducidas en la industria textil y posteriormente introducidas en la agricultura en las labores de labranza, alteraron radicalmente las propiedades físicas del suelo, particularmente su estructura y al desmenuzarlo, lo hizo más susceptible a la erosíón eólica provocada por el viento y erosión hídrica causada por el agua, procesos físicos que mueven al suelo (componentes minerales y orgánicos) desde su lugar de origen hasta su depositación en las planicies y los océanos.

Especial atención merece el uso de agroquímicos en la agricultura, principalmente de fertilizantes minerales y pesticidas (insecticidas, fungicidas, herbicidas, etc.) que han contaminado a los cultivos y al suelo y, como en éste último habita una gran diversidad de macro y microorganismos que también viven de él y, al tratarse de organismos vivos son los más vulnerables a la aplicación de venenos químicos. Así pues, el uso de agroquímicos en la agricultura ha causado la destación de la vida en el suelo y con ello la destrucción del propio suelo.

Otra industria industria que ha destruido y contaminado al suelo es la industria minera, sobre todo desde finales del siglo XIX, cuando se incorporó la extracción de minerales industriales (cobre, plomo, antomonio, etc.) tóxico para las plantas y los organismos que dependen del suelo. Además, los movimientos mecánicos de tierra (suelo) han alterado radicalmente las propiedades físicas del suelo y con ello los movimientos del aire y del suelo, de los cuales depende la vida del suelo.

Una industria relativamente nueva es la petrolera que aparece a fines del siglo XIX y principios del XX, cuyo crecimiento estuvo asociado a la industrias automotriz para el transporte privado y público. Sin embargo, el impacto más importante se produjo con la petroquímica, particularmente la fabricación de plásticos utilizados en la agricultura y actividades domésticas y luego desechados como “basura” que contamina los suelos y dada su resistencia a la descomposición física y química, se han convertido en un problema ambiental que amenaza la destrucción de la vida en el suelo.

Otra industria que ha recibido poca atención es la industria de la construcción que también ha impactado drásticamente al suelo en su conjunto, no solo por la extracción de materias primas para la fabricación de cemento, hierro, cal, etc.; sino también por el crecimiento desmedido de ciudades que implican el aumento de pavimentos y viviendas que han reducido la extensión de los suelos, a tal grado que las superficies de suelo con potencialidad agrícola se han reducido significattivamente y con ello amenaza la seguridad alimentaria de la población.

Dado que sin vida no hay suelo y como la catástrofe ambiental, dentro de la que se encuentra la contaminación del suelo, que han causado las revoluciones industriales modernas que están acabando con la vida en el suelo y con ello al propio suelo, lo que pone en riesgo la producción de alimentos para una población cada vez más creciente; por consiguiente, urge implementar un plan de desarrollo sustentable del recurso suelo –dada su finitud- como parte de un proyecto ambiental más general, con el objetivo de revertir el deterioro ambiental que amenza la existencia de la propia sociedad humana. 

Para ello será neceario acceder en los diferentes niveles de gobierno, principalmente donde se deciden las políticas ambientales nacionales y desde allí implementar políticas “amigables” con el medio ambiente.


2. Suelo

Para conocer el impacto de la contaminación en la degradación del suelo, es necesario entender la naturaleza del suelo. Este es el resultado de la acción de cinco factores de formación (Doukachaev, 1886), citado por Gonzalez (2007):
Material parental (roca)
Organismos vivos
Clima
Relieve
Tiempo

De los factores mencionados, el material parental y los organismos vivos, constituyen las materia primarias, que por la acción del clima y el metabolismos biológico, se transforman en materiales minerales (inorgánicos) derivados de las rocas y humus producto metabólico que al fusionarse dan origen del complejo orgánico mineral que se estructura en horizontes, cuya sucesión (tiempo relativo) está condicionada por el relieve.

En la siguiente imagen se presentan los componentes materiales (contenido) del suelo y su estructura (forma) en horizontes.

Imagen 1. Perfil de suelo en el que se muestra la estructura y sus componentes

En la imagen anterior (perfil) es evidente que el suelo puede ser definido, como un complejo orgánico-mineral que se estructura en horizontes.

Una vez formado el suelo, sirve de hábitat a una gran diversidad de organismos vivos que también viven de él, ya que aporta agua y nutrientes para su metabolismo y de esa forma hace posible la continuidad de la vida, que con su aporte constante de sustancias orgánicas y su mineralización recicla los componentes inorgánicos que alimentan a las plantas. Es decir, el suelo es el primer eslabón de la cadena trófica del que dependen los vegetales, que aportan alimentos a los animales para su metabolismo y, las plantas y las animales son fuentes de alimentos de la sociedad humana. Así pues, el suelo es el sustento de la vida desarrollada en los continentes.

La biodiversidad que habita y que vive del agua y los nutrientes que el suelo le aporta, se muestra en la imagen siguiente.

Imagen 2. Biodiversidad que habita y vive del suelo


3. Contaminación

La contaminación definida como la introducción de una sustancia extraña en algún objeto y puede ser natural y antrópica.

En la imagen siguiente, se presentan los dos tipos de contaminación: la natural y la causada por las actividades humanas.

Imagen 3. Contaminación antrópica y natural


3.1. Contaminación natural

En el caso del suelo, su contaminación natural surge desde su aparición hace unos 450 millones de años en el Período Ordovísico de la Era Paleozoica, cuando la vida vegetal y animal por la tectónica de placas tuvo que desarrollarse y adaptarse en los continentes. La contaminación se daba y sigue produciéndose principalmente por incendios forestales y actividad volcánica asociada a la tectónica de placas.

3.2. Contaminación antrópica

3.2.1. Tribus paleolíticas comunitarias

La contaminación antrópica se remonta al origen del hombre hace por lo menos unos dos millones de años, cuando algunos de los australopitecos (homínidos) empezó a elaborar herramientas de trabajo primitivas, proceso laboral que lo transformó cualitativamente en Homo habilis, primera especie del hombre primitivo.

Con el Homo habilis y sus sucesores: Homo erectus, Hombre de Neardental y finalmente con el Homo sapiens aparecido hace unos 35 mil años, la especie humana se vuelve cada vez más compleja y la base de su economía consistió en la apropiación de lo que la naturaleza les proporcionaba para su alimentación: recolección de vegetales y caza de animales salvajes. Dada su escasa población y su permanente movilidad (nomadismo) en busca de alimentos, su impacto en la contaminación del suelo fue insignificante, en consecuencia seguía predominando la contaminación natural.

En la imagen que se muestra en seguida se observan las especies del hombre primitivo, así como su antecesor: el  australopiteco.

Imagen 4. Comunidades tribales paleolíticas

En la imagen anterior, es evidente que lo que define a la especie humana y la diferencia de sus antecesores australopitecos, es la capacidad de fabricar instrumentos de trabajo, habilidad que aparece con el Homo habilis y se desarrolla progresivamente en sus sucesores. Particular atención tiene el Homo erectus, con el se inicia la invención del fuego, invento que fue crucial para el posterior desarrollo de la especie humana, ya que le permitió protegerse del frío, ahuyentar a las fieras salvajes que lo acechaban y sobre todo el cocido de los alimentos, haciéndolos mas asimilables, lo que repercutió en el desarrollo de un cerebro mas grande y mas complejo. Respecto al Neardental al parecer se extinguió, pero el Homo sapiens, que representa la culminación del desarrollo de la especie humana, se caracterizaba por una mayor perfección de sus herramientas de trabajo, así como la practica de un lenguaje articulado y escrito como lo evidencias las pinturas rupestres. Es decir, con el Homo sapiens aparece el pensamiento abstracto (pinturas rupestres) en el que el lenguaje se expresa a través de imágenes, cuyo cerebro había aumentado (1500 gramos) y se había hecho mas complejo.

El período paleolítico que se prolongó durante alrededor dos millones de años, culminó con la revolución Neolítica hace unos 10,000 años en Medio Oriente y Asia, con la domesticación de animales (ganadería) y el cultivo de plantas (agricultura), dando así origen a la primera gran división social del trabajo entre tribus agricultoras y tribus ganaderas.

3.2.2. Sociedades neolíticas comunitarias

En México el cultivo de plantas, entre las que destacan el maíz se produjo hace unos 4,500 años, al igual que en Oaxaca en donde se dio por la misma época en la Región de Valles Centrales (Mitla) también con el cultivo de maíz.

Con la agricultura y la ganadería aumentó la producción de alimentos y con ello de cubrir las necesidades de una población mayor, lo que condicionó el sedentarismo y la concentración de la población para dar origen a las ciudades neolíticas y con ello a las primeras civilizaciones.

En la imagen que sigue, se presentan los rasgos que definieron a las sociedades neolíticas y la forma como produjeron sus alimentos.

Imagen 5. Sociedades neolíticas y su economía basada en la agricultura y la ganadería

Con la agricultura y la ganadería inicia el manejo del suelo y por ende la contaminación del mismo, pero dada la escasa población y los instrumentos de trabajo rudimentarios su impacto fue mínimo.

3.2.3. Sociedades industriales modernas

Las transformaciones que produjeron las revoluciones industriales iniciadas en la segunda mitad del siglo XVIII, siglo XIX y siglo XX, han sido tan radicales en la degradación del medio ambiente en general y del suelo en particular, a tal grado que Crutzen (1995) propone una nueva Era Geológica en la historia de la Tierra: El Antropoceno, en el que el actor principal es la especie humana, cuya imagen se presenta a continuación:


Imagen 6. Antropoceno

Las sociedades industriales modernas están asociadas al surgimiento del capitalismo industrial, cuya primera revolución industrial acontece en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra y la invención de la maquina de vapor movida con energía fósil (carbón) e inicialmente operó en la industria textil y posteriormente extendida a la agricultura, en la que la mecanización de las prácticas de labranza alteraron radicalmente las propiedades físicas del suelo (estructura) y principalmente la destrucción de la cobertura vegetal, haciendo al suelo más susceptible a la erosión eólica e hídrica.

En la segunda mitad del siglo XVIII se produjo otra revolución científica en la Química, en la que participaron químicos notables, destacando Lavoisier (Francia), Priestley (Inglaterra), Cadvendish (Inglaterra) y Scheele (Suecia). Sus descubrimientos científicos transformaron a la Química en una verdadera ciencia. La Química siguió avanzando y en el siguiente siglo, particularmente en 1828 se produjo descubrimiento revolucionario en Alemania por Friedrich Wöhler: la síntesis de la urea (compuesto orgánico) a  partir del cianato de amonio (sustancia inorgánica). Este descubrimiento derrumbó la idea que prevalecía entonces de la existencia de una barrera infranqueable entre lo inorgánico y lo vivo. En el mismo sentido se pronuncia Tsvetkov (1987) al escribir que una nueva revolución química se produjo a mediados del siglo XIX, cuando el químico alemán Wöhler en 1828, sintetizó a partir de sustancias inorgánicas la urea, una sustancia orgánica común que se genera por el metabolismo de las proteínas en la especie humana y los animales. En 1845, otro químico alemán, Kolbe, obtuvo por vía artificial el ácido acético. El cientifico ruso Bútlerov, en 1861, preparó por primera vez, mediante síntesis la sacarina. Así, había surgido una nueva revolución científica: la Química Orgánica.

Mención especial merece Justus Von Liebig químico alemán que fue pionero de la química orgánica, la bioquímica y la química agrícola, y es considerado por ello uno de los científicos más ilustres del siglo XIX. Su primer descubrimiento significativo, el isomerismo (compuestos distintos con la misma fórmula molecular), lo realizó con la ayuda de F. Wöhler. Interesado en cuestiones químicas relacionadas con la agricultura, en 1840 publicó una obra fundamental para el posterior desarrollo de dichas cuestiones: Química orgánica y su aplicación a la agricultura y a la fisiología, trabajo que revolucionó la química agrícola. Además,  experimentó con éxito en el campo de los fertilizantes artificiales e introdujo el empleo de los abonos minerales. Sugirió que las plantas transforman la materia inorgánica de la tierra y de la atmósfera en materia orgánica.

La industria química derivada de las revoluciones químicas (inorgánica y orgánica), en la agricultura dio origen a los agroquímicos, principalmente fertilizantes minerales y pesticidas (insecticidas, fungicidas, herbicidas, etc.), cuyo uso ha contaminado al suelo y a los cultivos y, por ende, ha envenenado a los organismo vivos que viven el el suelo y dependen de él, generando la pérdida de biodiversidad y con ella uno de los factores esenciales en la formación y continuidad del suelo.

La consecuencia principal que la aplicación de venenos a los cultivos y al suelo es la pérdida de biodiversidad, la cual se presenta en la siguiente imagen.

Imagen 7. Impacto de los agroquímicos en la biodiversidad en el suelo



La devastación que ha causado el uso de agroquímicos, principalmente fertilizantes minerales y pesticidas en la agricultura no es la única causa. Particular atención merece la industria petroquímica moderna que data de finales del siglo XIX. Consiste en la extracción de cualquier sustancia química a partir de combustibles fósiles. Estos incluyen combustibles fósiles purificados como el metano, el butano, el propano, la gasolina, el queroseno, el gasoil, el combustible de aviación, así como pesticidas, herbicidas, fertilizantes y otros artículos como los plásticos, el asfalto o las fibras sintéticas. Entre estos productos petroquímicos, los plásticos se han convertido en uno de los principales contaminantes del suelo, ya que éste se ha convertido en “basurero” de los mimos.

Respecto a la industria minera, el impacto más serio se produce a consecuencia de la eliminación o modificación profunda del suelo, debido a que tras una explotación minera, todo lo que queda son materiales deteriorados, productos residuales y escombreras de estériles, lo que presenta un grave problema para el desarrollo de una cubierta vegetal. No puede dejarse de lado que los suelos pierden todos sus nutrientes fundamentales, reduciendo por completo su actividad biológica, debido a la baja retención de agua.

Dada la catástrofe ambiental que ha causado la contaminación, en particular la muerte de especies vegetales y animales, por tratarse de organismos vivos que no resistentes la toxicidad de los venenos aplicados a las plantas y al suelo, causando la pérdida de biodiversidad, como se muestra en la siguiente imagen.

Imagen 8. Pérdida de biodiversidad en el suelo

Dada la catástrofe ambiental que ha causado la contaminación del suelo, la alternativa para revertir la degradación del suelo es un plan de desarrollo sustentable, como se muestra en la imagen que se observa en seguida
Imagen 9. Desarrollo sustentable del suelo


4. Conclusiones

Durante el largo período paleolítico de aproximadamente dos millones de años, cuando el hombre primitivo dependía de la apropiación directa le proporcionaba para su subsistencia, particularmente de la recolección de productos vegetales silvestres (frutos, hojas, tubérculos, etc.) y la caza de animales salvajes; estilo de vida que exigía una constante movilidad (nomadismo) y dada la baja demografía de las tribus paleolíticas, por consiguiente, su impacto en el suelo fue mínimo.

El prolongado período paleolítico preparó las condiciones necesarias para la aparición de la primera revolución tecno-productiva: el cultivo de plantas (agricultura) y la domesticación de animales, que en conjunto se le conoce como revolución Neolítica. En Medio Oriente y Asia surgió hace unos 10,000 años. En México y en Oaxaca en los que se carecía de animales de tracción, la revolución tecno-productiva, se restringió al cultivo de maíz y sus cultivos asociados: el frijol y la calabaza principalmente, acontecimiento que se produjo en el Valle de Tehuacán y la Región de Valles Centrales (Mitla). Dada la escasa población y el carácter rudimentario de los instrumentos de producción, a pesar del sedentarismo, el impacto en el suelo fue insignificante.

La verdadera contaminación del suelo se produjo con el advenimiento de las revoluciones industriales asociadas con el surgimiento del capitalismo industrial, cuyo fundamento científico estuvo asociada a la Mecánica, la Termodinámica, la Matemática y la Química (inorgánica y orgánica), ciencias que fundamentaron las revoluciones mecánica y química en la segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX. El impacto del invento de las máquinas de vapor de la primera revolución industrial en Inglaterra, que inicialmente fueron introducidas en la industria textil y posteriormente introducidas en la agricultura en las labores de labranza, alteraron radicalmente las propiedades físicas del suelo, particularmente su estructura y al desmenuzarlo, lo hizo más susceptible a la erosión eólica provocada por el viento y erosión hídrica causada por el agua, procesos físicos que mueven al suelo (componentes minerales y orgánicos) desde su lugar de origen hasta su depositación en las planicies y los océanos.

Especial atención merece el uso de agroquímicos en la agricultura, principalmente de fertilizantes minerales y pesticidas (insecticidas, fungicidas, herbicidas, etc.) que han contaminado a los cultivos y al suelo y, como en éste último habita una gran diversidad de macro y microorganismos que también viven de él y, al tratarse de organismos vivos son los más vulnerables a la aplicación de venenos químicos. Así pues, el uso de agroquímicos en la agricultura ha causado la devastación de la vida en el suelo y con ello la destrucción del propio suelo.

Otra industria industria que ha destruido y contaminado al suelo es la industria minera, sobre todo desde finales del siglo XIX, cuando se incorporó la extracción de minerales industriales (cobre, plomo, antimonio, etc.) tóxico para las plantas y los organismos que dependen del suelo. Además, los movimientos mecánicos de tierra (suelo) han alterado radicalmente las propiedades físicas del suelo y con ello los movimientos del aire y del suelo, de los cuales depende la vida del suelo.

Una industria relativamente nueva es la petrolera que aparece a fines del siglo XIX y principios del XX, cuyo crecimiento estuvo asociado a la industrias automotriz para el transporte privado y público. Sin embargo, el impacto más importante se produjo con la petroquímica, particularmente la fabricación de plásticos utilizados en la agricultura y actividades domésticas y luego desechados como “basura” que contamina los suelos y dada su resistencia a la descomposición física y química, se han convertido en un problema ambiental que amenaza la destrucción de la vida en el suelo.

Otra industria que ha recibido poca atención es la industria de la construcción que también ha impactado drásticamente al suelo en su conjunto, no solo por la extracción de materias primas para la fabricación de cemento, hierro, cal, etc.; sino también por el crecimiento desmedido de ciudades que implican el aumento de pavimentos y viviendas que han reducido la extensión de los suelos, a tal grado que las superficies de suelo con potencialidad agrícola se han reducido significativamente y con ello amenaza la seguridad alimentaria de la población.

Finalmente, dada la catástrofe ambiental, dentro de la que se encuentra la contaminación del suelo, que han causado las revoluciones industriales modernas que están acabando con la vida en el suelo y con ello al propio suelo, lo que pone en riesgo la producción de alimentos para una población cada vez más creciente; por consiguiente, urge implementar un plan de desarrollo sustentable del recurso suelo –dada su finitud- como parte de un proyecto ambiental más general, con el objetivo de revertir el deterioro ambiental que amenaza la existencia de la propia sociedad humana. Para ello será necesario acceder en los diferentes niveles de gobierno, principalmente donde se deciden las políticas ambientales nacionales y desde allí implementar políticas “amigables” con el medio ambiente.


5. Referencias bibliográficas

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/liebig.htm





González Carcedo Salvador. 2007. Historia de la Ciencia del Suelo. El nacimiento de la moderna Edafología. http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2007/04/27/64513

L.A. Tsvetkov. 1987. Química Orgánica. Editorial MIR. Moscú, URSS.


sábado, 3 de noviembre de 2018

DESARROLLO SUSTENTABLE INCOMPATIBLE CON EL CAPITALISMO

DESARROLLO SUSTENTABLE INCOMPATIBLE CON EL CAPITALISMO

Valentín Vásquez
Oaxaca, México
valeitvo@yahoo.com.mx


Introducción

La degradación ambiental antrópica inicio con la aparición de la especie humana hace unos dos millones de años en el oriente africano, cuando el Homo habilis sucedió al australopiteco homínido que por la tectónica de placas tuvo que enfrentarse a un ambiente adverso, caracterizado por un clima seco en el que predominaba la sabana en la que solo existían arboles espaciados con pastizales, ambiente en el que australopiteco tuvo la necesidad de caminar erecto y transformarse en en hombre primitivo.

El Homo habilis, así como el Homo erectus y el Homo sapiens que lo sucedieron se caracterizaban por vivir en comunidad y dada su escasa población y su carácter nómada, así como los instrumentos de trabajo rudimentarios para hacer producir la tierra (suelo), su impacto en la degradación del ambiente fue mínimo.

La catástrofe ambiental ha sido producida por el capitalismo, principalmente desde la segunda mitad del siglo XVIII con la Primera Revolución Industrial de naturaleza mecánica y las que le sucedieron (la química, la eléctrica, la petrolera, la automotriz, etc.), cuyas consecuencias has devastadoras para el medio ambiente, a tal grado que ha alarmado a científicos y académicos y los ha impulsado para proponer el desarrollo sustentable como alternativa a la explotación irracional de los recursos naturales, definido como el desarrollo que satisfaga las necesidades actuales de la sociedad, sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras para atender sus necesidades.

Sin embargo, intentar cambiar al capitalismo en un modo de producción sustentable como lo proponen los ambientalistas, a través del desarrollo sustentable es una fantasía, pues, implica su renuncia a su esencia explotadora del hombre y de los recursos naturales aportados por el medio ambiente. Un verdadero desarrollo sustentable, sólo será posible a través del relevo del capitalismo actual, por un nuevo sistema de producción basado en la propiedad social de los principales medios de producción (tierra y sus recursos asociados: suelo, agua, flora, fauna, etc.), en el que se implementen políticas ambientales sustentables en beneficio de toda la sociedad y no de una minoría rapaz como sucede actualmente. Así pues, el desarrollo sustentable es incompatible con el capitalismo.


Antecedentes

Marx (1872) en el Capital (Tomo I) analiza el proceso de producción capitalista y lo inicia con la mercancía por el hecho real de que en el capitalismo se generaliza la producción mercantil. Como toda mercancía es un producto destinado al intercambio posibilitado por su valor –trabajo socialmente necesario para su producción- para después ser consumido como valor de uso por el comprador. El intercambio de mercancías, después de un prolongado proceso de desarrollo dio origen al dinero, como medio universal de cambio, pero sólo en el capitalismo se convierte en capital, cuando previamente se dan las condiciones necesarias: la existencia privada de los medios de producción en posesión de los capitalistas y trabajadores “libres” de sus medios de producción. En estas condiciones los trabajadores despojados de sus medios de producción tuvieron que vender su única mercancía: su fuerza de trabajo por un equivalente percibido como salario en su intercambio con el capital. Como toda mercancía, el trabajo, también tiene valor, por consiguiente, lo que el trabajador vende en la esfera de la circulación es su capacidad de trabajo (fuerza de trabajo), es decir sus habilidades físicas y mentales, por la que recibe un salario, equivalente al valor de la fuerza de trabajo. Pero el valor de uso de la fuerza de trabajo es propiamente el trabajo que se desarrolla en el proceso de producción y, resulta que durante toda la jornada laboral, sólo en una fracción de la misma corresponde a lo que recibe como salario y el resto de la jornada produce un excedente como plusvalía que es la base de la ganancia de la que se apropia el capitalista. Así pues, el dinero se ha convertido en capital y su esencia consiste en la explotación del trabajo asalariado, a través de la extracción de plusvalía.

La plusvalía puede ser absoluta y relativa. La primera implica la existencia de una jornada laboral dividida en dos fracciones: tiempo de trabajo necesario en el que el obrero consume su trabajo equivalente a lo que percibe en salario para luego adquirir los medios indispensables la subsistencia de él y de su familia y, el tiempo de trabajo adicional en el que el trabajador genera la plusvalía que es la fuente de la ganancia capitalista. La división de la jornada en tiempo de trabajo necesario y adicional, la hereda del régimen feudal que le antecedió, sólo implica un cambio de forma. Sin embargo, el móvil del sistema capitalista es la obtención de plusvalía y como la jornada laboral tiene un límite físico y moral, en consecuencia, la única forma de reducir la el tiempo de trabajo necesario, para aumentar el tiempo de trabajo para generar mayor cantidad de plusvalía, es la plusvalía relativa, la cual consiste en aumentar la a productividad del trabajo, por medio de la tecnología. Así pues, la innovación tecnológica es una la única forma de generar plusvalía relativa para el capitalista. Esto explica las continuas revoluciones tecnológicas que se han producido en los últimos dos cientos años: desde la de carácter mecánico de la segunda mitad del siglo XVIII hasta la digital en la actualidad. No obstante, la tecnología tiene el inconveniente de sustituir mano de obra por las máquinas en el proceso productivo, por consiguiente, hay una tendencia decreciente en la ganancia capitalista, ya que únicamente los trabajadores productivos generan plusvalía.

Respecto a la naturaleza de la ley de la tendencia decreciente de ganancia, Marx, explica que a medida que se desarrolla el capitalismo, el capital constante (medios de producción y materias primas) va desempeñando un mayor peso en relación al capital variable, puesto que el capitalismo produce la innovación científica para ponerla al servicio de la producción, y como el capital constante no genera plusvalía, entonces, es evidente que si el capital variable va disminuyendo en proporción al capital constante, en consecuencia desciende la tasa de ganancia. Con otras palabras, a medida que se desarrolla el capitalismo aumenta la composición orgánica del capital, es decir, el capital constante se incrementa más a prisa que el capital variable, lo cual origina que se genere un descenso de la tasa de ganancia.

La competencia capitalista provoca que permanentemente los capitalistas desarrollen la productividad del trabajo para apropiarse de una mayor cantidad de plusvalía relativa. Sin embargo, el aumento de la productividad implica un mayor peso del capital constante en relación al capital variable y por consiguiente la tasa de ganancia se reduce.

Como la producción capitalista es en esencia reproducción ampliada –acumulación-, entonces, tanto el capital constante como el capital variable, en términos absolutos tienden a incrementarse a medida que se desarrolla la producción capitalista; por lo tanto, la ley de la tasa decreciente de ganancia implica únicamente, que en forma relativa el capital variable es menor que el capital constante.

En lo relativo a las causas que contrarrestan la ley, escribe, que existen una serie de causas que contrarrestan el efecto de la ley confiriéndole un carácter de tendencia que se abre paso entre dichas causas. Entre estas destacan el aumento del grado de explotación del trabajo asalariado, que al incrementar la producción de plusvalía frena el descenso de la ganancia; la reducción del salario por debajo de su valor, que al disminuir el valor de la fuerza de trabajo también contrarresta el efecto de la ley; disminución del precio de los elementos del capital constante, como consecuencia del incremento de la productividad del trabajo; la superpoblación relativa que presiona a la baja al salario; el comercio exterior, a través del intercambio desigual que favorece el abaratamiento de los productos, principalmente para los países más desarrollados y finalmente el aumento del capital por acciones. Este último factor relacionado con el capital por acciones, contrarresta el descenso de la tasa de ganancia, mediante la centralización del capital, puesto que la fusión de capitales aislados produce una gran concentración de obreros en empresas de mayores dimensiones, favoreciendo así una mayor explotación del trabajo y con ello una mayor extracción de plusvalía.

En lo referente a las contradicciones internas de la ley, afirma, que conforme se desarrolla el capitalismo se incrementa la productividad. Esta al crecer reduce el tiempo de trabajo necesario, aumentado así la tasa de plusvalía al prolongarse el tiempo de trabajo adicional. Sin embargo, la productividad genera un proceso contrario, puesto que al introducirse mejoras tecnológicas se produce una disminución de la cantidad de obreros, en consecuencia se reduce la ganancia. Así pues, a pesar de que existen factores que contrarrestan el descenso de la tasa de ganancia, también existen factores contrarios que en última instancia favorecen la operación de la ley de la tasa decreciente de ganancia.

El capitalismo tiende a desarrollar en forma absoluta las fuerzas productivas independientemente del valor, la plusvalía y las relaciones sociales en que se desenvuelve; pero por otro lado tiene como objetivo la producción y apropiación de plusvalía, de aquí que frecuentemente se presenten crisis, que no son más que soluciones violentas y momentáneas de las contradicciones existentes, bruscos estallidos que restablecen temporalmente el desequilibrio.

La tasa de ganancia es la fuerza motriz de la producción capitalista y solo se origina si se puede producir con ganancia y en la medida en que es posible producir con ella…El desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social es la tarea histórica y la justificación del capital. Esa es precisamente la manera en que se crea, sin saberlo, las condiciones materiales de un modo de producción superior.

Para el capitalismo el desarrollo de la productividad solo es importante en la medida en que aumenta el tiempo de sobre-trabajo de la clase obrera, y no cuanto disminuye el trabajo necesario para la producción material en general. Se mueve pues, a través de continuas contradicciones.

Así pues, fue Marx el que descubrió la esencia explotadora del hombre y de los recursos naturales por el capitalismo, cuyo móvil es la apropiación de plusvalía, principalmente de la relativa basada en la innovación tecnológica; esencia que sigue vigente, a pesar de los cambios cualitativos que se han sucedido en el capitalismo desde el de libre competencia, capitalismo monopolista y actualmente el capitalismo financiero y que constituye el principal obstáculo para la implementación de un desarrollo capitalista sustentable.

Klein (2015) escribe que la desestabilización del clima es el costo que paga la sociedad, como consecuencia del capitalismo desregulado mundial que, fomenta el consumo irracional de combustibles fósiles (principalmente petróleo y gas), cuya quema aporta enormes cantidades de bióxido de carbono de efecto invernadero.

Mota y Sandoval (2016) escriben que “La actual crisis socio-ambiental que se vive en el mundo es fiel reflejo de lo insustentable que ha sido el modelo económico dominante cuyo discurso, en los últimos treinta años, se ha centrado en una supuesta preocupación entre el crecimiento económico y el deterioro ambiental, razón por la que en los primeros años de la década de los ochenta se dio lugar al desarrollo sustentable y a todo el andamiaje institucional para su puesta en práctica mediante acciones de política pública en el ámbito internacional. Pero esta estrategia delineada e impuesta por los organismos internacionales no ha sido otra cosa más que la prolongación de un modelo colonizador, concentrado ahora en la mercantilización de la naturaleza para dar rienda suelta a la explotación de los bienes naturales que se encuentran en distintos territorios”.

Según Arner (2017), “La crisis medioambiental que afecta al planeta ha motivado el interés de gobiernos, medios de comunicación y ciudadanos. Los desafíos globales y locales han sido discutidos en foros internacionales y cumbres, pero los enfoques y acuerdos están lejos de una solución efectiva. ¿Están las soluciones a esta crisis dentro de los marcos del sistema capitalista? La respuesta es no. El sistema capitalista se centra en la obtención y maximización de ganancias, sin importarle si los recursos que utiliza son o no renovables. Por tanto, el sistema encontrará un muro entre sus fuerzas de desarrollo esenciales y sus patrones de sobreexplotación. El marxismo contemporáneo trae a consideración una solución basada en la transición a una sociedad socialista. Un paradigma político y socioeconómico diferente es la única solución sostenible”.

Es decir, sólo un nuevo modo de producción de carácter socialista es compatible con el desarrollo sustentable.


Discusión

El móvil del capitalismo en general y del capitalismo financiero mundial en particular, es la producción de plusvalía como fundamento de la ganancia y, dado que en la actualidad la revolución digital está causando la automatización de las actividades económicas, específicamente en los sectores productivos (industria, agricultura, ganadería, silvicultura, etc.) en los que los trabajadores generan la plusvalía; en consecuencia, existe una tendencia decreciente de la ganancia no solo en la economía productiva, sino también en los sectores improductivos, especialmente el sector financiero que como capital que ha subordinado al capital productivo, también exige su cuota de ganancia en proporcionar a su función dominante.

Desde luego como se trata de una ley que se manifiesta como tendencia en la historia del capitalismo que opera desde el origen del capitalismo industrial en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se produjo la primera revolución tecnológica con la que inicia propiamente el relevo de la mano de obra por las máquinas en la producción y, así sucesivamente con las subsecuentes revoluciones tecnológicas; pero, es la revolución digital en curso la que está provocando la robotización de todas las actividades económicas y es la que en mayor grado está impactando en el descenso de la tasa de ganancia del capitalismo. Sin embargo, como se trata de una tendencia, el capital recurre a medidas que contrarrestan la caída de la ganancia, entre las que destacan:

Intensificación de la explotación de los trabajadores con el objetivo de eliminar tiempo “muerto” en la jornada laboral y con ello hacer más eficiente la explotación capitalista.

Disminución nominal y real de los salarios de los trabajadores a un nivel mínimo de subsistencia, lo que contribuye a una mayor extracción de plusvalía de los obreros productivos.

Abaratamiento de las materias primas aportadas por el medio ambiente, importadas de los países capitalistas subdesarrollados por parte de los países capitalistas desarrollados, así como el traslado de las empresas trasnacionales en los lugares en los que se localizan las materias primas junto con la mano de obra barata, cuya explotación ha causado y sigue provocando la destrucción del medio ambiente (contaminación del aire, el agua, el aire, etc.), principalmente por la extracción y quema de combustibles fósiles (petróleo y gas); la industria minera que está devastando la calidad de las aguas superficiales y subterráneas con sus desechos tóxicos, que han reducido la disponibilidad de agua dulce ya de por sí escasa; la industria que fabrica cloro-fluoro-carbonos, que al ascender a la estratosfera están destruyendo la capa de ozono, capa atmosférica de vital importancia que protege a toda la biosfera de las letales radiaciones ultravioleta; industria química, que elabora los agroquímicos en que se basa la agricultura convencional, los cuales no solo están contaminado el suelo y el agua, sino también a los alimentos que sustentan a la sociedad humana y con ello ponen en riesgo su salud.

En síntesis, el desarrollo sustentable es incompatible con el capitalismo en general y con el capitalismo financiero en particular, dado que la ganancia es su móvil y ésta es incompatible con el aprovechamiento racional de los recursos naturales, aunque se agoten las materias primas aportadas por el medio ambiente y se enferme y/o muera la gente, no solo la que participa directamente en la actividad económica, sino toda la población que coexiste con los recursos naturales.

En fin intentar cambiar al capitalismo en un modo de producción sustentable como lo proponen los ambientalistas, a través del desarrollo sustentable es una fantasía, pues, implica su renuncia a su esencia explotadora del hombre y de los recursos naturales aportados por el medio ambiente. Un verdadero desarrollo sustentable, sólo será posible a través del relevo del capitalismo actual, por un nuevo sistema de producción basado en la propiedad social de los principales medios de producción (tierra y sus recursos asociados: suelo, agua, flora, fauna, etc.), en el que se implementen políticas ambientales sustentables en beneficio de toda la sociedad y no de una minoría rapaz como sucede actualmente.


Conclusiones

Lo que mueve al capitalismo es la ganancia, cuyo fundamento es la plusvalía generada por los trabajadores productivos, pero no se trata de la plusvalía en general sino de la plusvalía relativa basada en las revoluciones tecnológicas que reducen el tiempo de trabajo necesario en el que los obreros reembolsan al capitalista el equivalente a sus salarios percibidos y, con ello aumenta el tiempo de trabajo adicional en que generan la plusvalía.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico tiene el inconveniente de relevar mano de obra en la economía productiva, la única que genera plusvalía; en consecuencia, provoca el descenso de la ganancia, fundamento en el que descansa el capitalismo. Ante esta situación, los capitalistas recurren a diversas acciones para contrarrestar la caída de la ganancia, entre las que destacan:

Intensificación de la explotación de los trabajadores y así hacer más eficaz la extracción de plusvalía.

Reducción de los salarios nominales y reales de los trabajadores a un mínimo de sobrevivencia y con ello aumentar la generación de plusvalía.

Abaratamiento de las materias primas consumidas en el proceso productivo, importadas de los países capitalistas subdesarrollados por parte de los países capitalistas desarrollados, así como el traslado de las empresas trasnacionales en los lugares en los que se localizan las materias primas junto con la mano de obra barata, cuya explotación ha causado y sigue provocando la destrucción del medio ambiente (contaminación del aire, el agua, el aire, etc.), principalmente por la extracción y quema de combustibles fósiles (petróleo y gas); la industria minera que está devastando la calidad de las aguas superficiales y subterráneas con sus desechos tóxicos, que han reducido la disponibilidad de agua dulce ya de por sí escasa; la industria que fabrica cloro-fluoro-carbonos, que al ascender a la estratosfera están destruyendo la capa de ozono, capa atmosférica de vital importancia que protege a toda la biosfera de las letales radiaciones ultravioleta; industria química, que elabora los agroquímicos en que se basa la agricultura convencional, los cuales no solo están contaminado el suelo y el agua, sino también a los alimentos que sustentan a la sociedad humana y con ello ponen en riesgo su salud.

La tecnología operada por los trabajadores para transformar la naturaleza para generar los bienes que toda sociedad demanda, es la más dinámica y en el marco del capitalismo se han generado por lo menos cinco revoluciones tecnológicas, desde la mecánica de la segunda mitad del siglo XVIII hasta la digital actual, las cuales han desarrollado la productividad del trabajo a un nivel sin precedentes, a tal grado que las relaciones de producción capitalistas, ya no corresponden con el desarrollo de las fuerzas productivas; contradicción que provocará el relevo de la vieja sociedad por un nuevo sistema socio-económico superior. En este sentido, el desarrollo sustentable solo será realidad cuando los actuales gobiernos defensores del libre mercado, subordinados a una minoría rapaz que concentra la riqueza y dirige económica y políticamente al mundo, no les interesa la conservación del medio ambiente; por consiguiente, solo su relevo por nuevos gobiernos que rompan con el libre mercado y los poderes fácticos, tendrán la posibilidad real de implementar políticas sustentables con el medio ambiente. Lo anterior, no implica que desde los marcos del actual sistema socio-económico no hay que impulsar desde la sociedad medidas que mitiguen la catástrofe ambiental en que se debate el capitalismo financiero actual. En fin intentar cambiar al capitalismo en un modo de producción sustentable como lo proponen los ambientalistas, a través del desarrollo sustentable es una fantasía (utopía), pues, implica su renuncia a su esencia explotadora del hombre y de los recursos naturales aportados por el medio ambiente. Un verdadero desarrollo sustentable, sólo será posible a través del relevo del capitalismo actual, por un nuevo sistema de producción basado en la propiedad social de los principales medios de producción (tierra y sus recursos asociados: suelo, agua, flora, fauna, etc.), en el que se implementen políticas ambientales sustentables en beneficio de toda la sociedad y no de una minoría rapaz como sucede actualmente.


En síntesis, el desarrollo sustentable es incompatible con el capitalismo en general y con el capitalismo financiero en particular, dado que la ganancia es su móvil y ésta es incompatible con el aprovechamiento racional de los recursos naturales, aunque se agoten las materias primas aportadas por el medio ambiente y se enferme y/o muera la gente, no solo la que participa directamente en la actividad económica, sino toda la población que coexiste con los recursos naturales.



Referencias bibliográficas

Arner Fernández Agustín. 2017. Marxismo y crisis ecológica. Departamento de Desarrollo Económico, Facultad de Economía, Universidad de La Habana, Cuba.

Klein Naomi. 2015. Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima. Ediciones Culturales Paidós, S.A. de C.V. México, D.F.

Marx Karl. 1872. El Capital. Tomo I. El proceso de producción capitalista. Editorial Cartago (1980). Buenos Aires, Argentina.

Mota Laura, Sandoval Forero Andrés y Sandoval Forero Andrés. 2016. La falacia del desarrollo sustentable. lmotta68@gmail.com. forerosandoval@gmail.com.