miércoles, 4 de marzo de 2026

 LA PEDAGOGÍA EN LA ERA DE LA REVOLUCIÓN DIGITAL

Valentín Vásquez

San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México

valentin02111956@gmail.com


Introducción

La educación es un producto social en el que participan diferentes actores: familia, escuela y sociedad; es decir, se trata de un producto social. La educación inicia en el ambiente familiar en el niño desarrolla el lenguaje oral, continua en la escuela, en la que se aprende a leer y escribir (lenguaje escrito) y prosigue permanentemente en la sociedad (iglesia, convivencia social, etc.).

 De los actores sociales descritos, con la escuela se añaden otros actores: profesores y alumnos. Con estos nuevos actores, aparece el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuya función principal inicial en las sociedades que nos antecedieron, fue la enseñanza de conocimientos de los profesores a los alumnos. Aunque en las sociedades ancestrales propiamente no existían lo que hoy conocemos como profesores, su función la desempeñaban personas mayores (adultos) con una enorme experiencia acumulada (ancianos). En las sociedades posteriores, particularmente durante el Renacimiento que inaugura la aparición del capitalismo manufacturero e industrial para formar técnicos al servicio de las máquinas.

La tecnología siempre ha sido una herramienta muy valiosa para potenciar el aprendizaje de los alumnos (ábaco, juego de geometría, regla de cálculo, etc.); pero, desde la primera revolución tecnológica (Revolución Industrial) en Inglaterra iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII con una revolución tecnológica basada en las máquinas de vapor y desarrollada hasta las postrimerías del siglo XIX con sucesivas revoluciones industriales: química, eléctrica, petrolera, etc. Estas revoluciones tecnológicas se extendieron a todo el mundo hasta la década (60-70) del siglo XX. Después de esta década se inicia a gestar una revolución tecnológica conocida como Revolución digital, que tal vez sea más apropiado llamarla tecnología digital.

La tecnología hizo su aparición a finales de siglo XX con la invención del Internet (World Wide Web), computación, telefonía móvil, Big Data, Internet de las Cosas e Inteligencia Artificial, inventos tecnológicos sucesivos cada vez más complejos, que han potenciado todas las actividades productivas (extractivas, manufactureras, agropecuarias, etc.) y no productivas (comerciales, financieras, turismo, etc.) y desde luego la educación, particularmente la pedagogía (enseñanza-aprendizaje).

Respecto a la enseñanza-aprendizaje, el principio pedagógico fundamental debe ser la vinculación de la enseñanza con el trabajo productivo, con la finalidad de aplicar en la práctica, la teoría y con ello fomentar el desarrollo intelectual de los jóvenes estudiantes. En suma, en la era de la tecnología digital, la educación básica generara los conocimientos, habilidades y valores mínimos necesarios, que servirán de fundamento de estudios superiores (educación media superior y superior), para formar profesionales integrales con una firme preparación teórico-práctica.

 

La información en la era de la revolución digital

Caballero y Martín (2022) escriben que, con la revolución digital, ha aparecido un nuevo concepto: el big data, que hace referencia a una cantidad masiva de datos o datos a gran escala.

Una vez que se tienen almacenados los datos, es lograr extraer los datos, el siguiente es extraer nueva información, el objetivo último del big data. De esto se encarga la revolución digital en general y, en particular la inteligencia artificial. Esta se puede concebir el campo de la informática que busca replicar tareas complejas que habitualmente han venido realizando los humanos, incluyendo reconocimiento de imágenes, escritura o voz, o incluso toma de decisiones en tiempo real.

La revolución digital ha hecho posible acceder a una gran cantidad de información variada, útil para diversas actividades: económicas (industriales, comerciales y de servicios), científicas, tecnológicas, etc.

Respecto a la información científica disponible en los dispositivos electrónicos es inmenso. Esto plantea todo un reto para las instituciones de educación superior tanto para la enseñanza de la ciencia, como para la investigación.

El big data de conocimientos ha repercutido en el diseño curricular de gran cantidad de especialidades y como consecuencia en la formación de profesionales especializados en una determinada de la realidad material. En lo relativo a la investigación, que tiene como objetivo generar ciencia y en la práctica formar investigadores, también la revolución digital permite el acceso a una gran cantidad de información científica, que sirve de plataformas para la investigación, siempre y cuando se tenga un criterio de veracidad, para seleccionar la información más relevante relacionado con el problema de investigación.

En suma, la revolución digital pone a disposición infinidad de información de todo el mundo en tiempo real que tiene que ser procesada para diferentes finas.

La revolución digital es una herramienta que puede potenciar la enseñanza y el aprendizaje, es decir, impacta tanto a docentes y estudiantes. Respecto a los docentes, ha acabado con el monopolio que los docentes poseían de los conocimientos que impartían. Ahora, los conocimientos ya están disponibles en los dispositivos electrónicos (lap top, teléfonos celulares, tabletas, etc.), el problema, es que esta disponibilidad ha reducido el aprendizaje en los estudiantes, ya que se dedican a copiar mecánicamente los conocimientos sin razonarlos. Es decir, la revolución digital, ha alterado el rol de docentes y estudiantes en la enseñanza-aprendizaje.

Carr (2010) escribió que la imprenta inventada por Johannes Gutenberg (1445), con la que automatizó la producción de libros y así produjo la sustitución de los tradicionales escribanos de la Edad Media. La imprenta fue la primera revolución para difundir información a un gran público.

El autor citado, continua explicando, que como nuestros antepasados de la baja Edad Media, hoy nos encontramos entre dos mundos tecnológicos, Después de 550 años, la imprenta y sus productos se están viendo desplazados del centro de nuestra vida intelectual hacia sus márgenes el cambio comenzó a gestarse  en los años centrales del siglo XX, cuando empezamos a dedicar cada vez más tiempo y atención a los baratos y abundantes productos de entretenimiento llegados con la primera ola de medios eléctricos y electrónicos: la radio, el cine, el fonógrafo, y la televisión. Sin embargo, estas tecnologías, se vieron siempre limitadas por su incapacidad para transmitir la palabra escrita. La cultura dominante seguía transmitiéndose a través de la imprenta. Ahora la corriente se desvía de forma rápida y decisiva a un nuevo canal. La revolución electrónica está llegando a su culminación: la computadora -personal, portátil, de bolsillo- se ha convertido en nuestra constante compañera; e internet, en nuestro medio favorito para almacenar, procesar y compartir información en todas sus formas, incluida la textual. El nuevo mundo seguirá siendo, por supuesto, un mundo alfabetizado, repleto de los familiares símbolos del alfabeto. No podemos volver al mundo oral perdido, como no podemos volver a los tiempos en que los relojes no existían…Cuando nos conectamos a la red, entramos en un entorno que fomenta una lectura somera, un pensamiento apresurado y distraído, un pensamiento superficial. Es posible pensar profundamente mientras se navega en la red, como es posible pensar someramente mientras se lee un libro, pero no es éste el tipo de pensamiento que la tecnología promueve y recompensa. Sin dejar de admitir que hoy día resulta difícil imaginarse la vida sin internet ni herramientas de este entorno como Google, su uso continuado entraña consecuencias neurológicas. Lo mismo sucedió con el reloj al apartarnos del flujo natural del tiempo, al decidir cuándo comer, trabajar, dormir o despertar; dejamos de escuchar nuestros sentidos y comenzamos a obedecer al reloj; es decir, nos desincronizamos de nuestro reloj biológico natural (ciclo circadiano) y las enfermedades están a la vista.

 

La formación de profesionales en la era de la revolución digital

Ortega y Gasset (1930) escribió que la visión de la universidad no se reduce a formar profesionales e investigadores. El carácter catastrófico de la situación presente europea se debe a que el inglés medio, el francés medio, el alemán medio, son incultos, no poseen el sistema vital de ideas sobre el mundo y el hombre correspondientes al tiempo. Ese personaje medio es el nuevo bárbaro, retrasado con respecto a su época, arcaico y primitivo en comparación con la terrible actualidad y fecha de sus problemas. Este nuevo bárbaro es principalmente el profesional, más sabio que nunca, pero más inculto también (el ingeniero, el médico, el abogado, el científico). No obstante, si se toma en cuenta los planes de enseñanza, se encuentra siempre la exigencia al estudiante, sobre su aprendizaje profesional y lo que trabaje en la investigación, la asistencia a un curso de carácter general de filosofía e historia. No hace falta aguzar mucho la pupila para reconocer en esta exigencia un último y triste residuo de algo más grande e importante. El síntoma de que algo es residuo (en biología como en la historia) consiste en que no se comprende por qué está ahí. La justificación que hoy se da a aquel precepto universitario es muy vaga: conviene que el estudiante reciba algo del “cultura general”. No se es “culto” en física o matemáticas. Eso es ser sabio en una materia. La vida es u n caos, una selva salvaje, una confusión. El hombre se pierde en ella. Pero su mente reacciona ante esa sensación de naufragio y perdimiento: trabaja para encontrar en la selva “vías”, “caminos”; es decir, ideas claras y firmes sobre el universo, convicciones positivas sobre lo que son las cosas y el mundo. El conjunto, el sistema de ellas, es la cultura en el sentido de la palabra; todo lo contrario, pues, que ornamento. cultura es lo que salva del naufragio vital, lo que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido o radical envilecimiento. No podemos vivir humanamente sin ideas. De ellas depende lo que hagamos, y vivir no es sino hacer esto o lo otro. En este sentido, es la cultura, particularmente la filosofía parala formación de profesionales.

En otra obra, Ortega y Gasset (1914) escribió que la filosofía, en la medida en que aspira a la determinación de un sentido, busca producir síntesis, conexiones ocultas tras la masa indiferenciada de hechos…la guerra ha sorprendido al europeo sin nociones claras de las cuestiones últimas, esto es, aquellas que corresponde esclarecer a la filosofía. Entre 1915-1916, en pleno fragor de la Primera Guerra (1914-1918), en la lección II escribió del objeto de estudio de la filosofía es el universo…El universo es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga gesticulación oculta, más bien que enuncia, este concepto rigoroso: todo cuanto hay…El filósofo se sitúa ante su objeto en actitud distinta de todo otro conocedor: el filósofo ignora cual es su objeto y de él solo sabe, que no es ninguno de los demás objetos; y, que es un objeto integral, que es el auténtico todo, el que no deja nada fuera y por lo mismo el único que se basta. Pero precisamente ninguno de los objetos conocidos o sospechados posee esta condición. Por tanto, el universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que absolutamente ignoramos en su contenido positivo. Por esta razón propongo que, al definir a la filosofía como conocimiento del universo, entendamos por tal un sistema integral de actitudes intelectuales, en el cual se organiza metódicamente la aspiración al conocimiento absoluto. Lo decisivo, pues, para que un conjunto de pensamientos de pensamientos sea filosofía, estriba en que la reacción del intelecto ante el universo sea también universal, que sea en suma un sistema absoluto. En la lección III de filosofía, habló de dos tipos de verdades: la científica y la filosófica. Aquella es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquella -por tanto y sin duda, una verdad de más alto rango-, no solo porque su tema sea más amplio, sino aun como modo de conocimiento, en suma, que la verdad inexacta filosófica es una verdad más verdadera.

Lombardo (1933-1935) en su polémica con Antonio Caso, define la filosofía como síntesis y remate del conocimiento y de la cultura…preocupados los directores de la universidad en expulsar al positivismo de la más importante casa de estudios de la República [Universidad Nacional Autónoma de México], se abrazaron con pasión a una doctrina filosófica que negaba a la razón humana la facultad del conocimiento de la esencia de las cosas, reconociendo ese poder solo a la intuición, de acuerdo con las tesis del impulso vital de Henri Bergson y otros pensadores partidarios de la filosofía irracionalista, entonces en boga en una Europa acobardada que iba a sumirse pronto en la crisis de la Segunda Guerra Mundial.

Savater (2008) que existen predicadores que consideran inevitable nuestra deshumanización por culpa de los ordenadores, los vídeos, internet y otros inventos. Lo cierto es que ninguno de tales instrumentos tiene por qué perturbar en modo alguno nuestra humanidad, ni siquiera nuestro humanismo.  Son herramientas, no demonios; surgen del afán de mejorar nuestro conocimiento de lo remoto y de lo múltiple, no del propósito de vigilar, torturar o exterminar al prójimo: si finalmente se lo emplea para tales fechorías, es culpa de cualquiera menos de las máquinas. Es regla general que tales herramientas no sólo no deshumanizan a nadie, sino que sean en seguida puestas al servicio de lo más humano. Por supuesto, tan erróneo es el dictamen apocalíptico que certifica la abolición del espíritu por culpa de los ordenadores como la beatitud trivial de quienes creen que la inteligencia de esos aparatos logrará darles la agilidad mental de la que carecen.

Savater (2009) escribe que la filosofía busca no tomarlo todo de una manera aforística, es decir, por separado, sino buscar la interrelación. La filosofía siempre trata de buscar una plena visión de conjunto …No es que no sepamos cosas, es que nos llega una cantidad enorme de información, principalmente de internet. Pero esa masa de información a veces es cierta, a veces es falsa, a veces es irrelevante, a veces importantísima, a veces está fundada, a veces infundada. El problema ya no es recibir información, pues hoy el mundo tiene más información de la que puede asimilar, el problema es orientarse de tal manera que la información sirva para algo. Entonces, la filosofía es la pretensión de que hay que crear un marco dentro del cual entre lo relevante y de que alguna manera sirva de muralla contra lo irrelevante, lo trivial y lo engañoso. El criterio, en el sentido literal de la palabra. Criterio significa en griego “cedazo”, sobre el se pasan de alguna manera las cosas para saber con qué nos quedamos y con qué no.

 

Estrategias para el desarrollo del pensamiento abstracto

Salgado (2014) plantea que el aprendizaje de la lengua oral lo llevamos a cabo en nuestro grupo humano de pertenencia, desde el mismo momento en que nacemos, por la interacción espontánea que establecemos con otros hablantes y sin que sea necesaria la mediación del sistema educativo. No podemos pensar, entonces, que dicho sistema se limite a proporcionar otros contextos diferentes de interacción. El aprendizaje de la escritura, en cambio, es una de las responsabilidades ineludibles que nuestra sociedad ha delegado en los educadores; precisamente porque la adquisición de la lectura y la escritura requiere de la intervención premeditada y consciente del adulto experto, sin la cual se vería seriamente dificultada. Si partimos de un principio compartido por casi la totalidad de la comunidad científica: el hecho de que el lenguaje y el pensamiento conforman una unidad dinámica y compleja. Nadie pone en duda que ambos factores interactúan dialécticamente. Hay quienes afirman que “el desarrollo del pensamiento está determinado por el lenguaje”. Otros, en cambio, desde una postura menos radical, consideran que, sin llegar a determinarlo, el lenguaje condiciona el desarrollo del pensamiento. Si tenemos en cuenta que todo pensamiento presupone la elaboración de ideas, nos tenemos que ubicar en el plano de las abstracciones; y el lenguaje natural, como sistema de signos, es en sí mismo una abstracción, aunque no vayamos más allá de los vocablos que acuñamos para nombrar la realidad concreta que nos rodea. Por ejemplo, para construir la idea [concepto] de “perro”, comenzamos a desarrollar un proceso mediante el cual vamos construyendo ciertas generalizaciones. Luego gradualmente, a través de un proceso exploratorio de ensayo y error, en constante interacción con la realidad y con los hablantes expertos que nos rodean y nos suministran, consciente e inconscientemente, información lingüista pertinente, vamos prescindiendo de todos los elementos concretos individuales aislados que nuestra experiencia nos proporciona, con sus infinitas diferencias y particularidades, y llegamos a concebir un concepto totalmente abstracto que no tiene sensibilidad concreta. Así pues, la lengua oral es espontánea, acumulativa e irreflexiva. La lengua escrita es premeditada, analítica y reflexiva, y quizá proporcione las herramientas necesarias para el desarrollo de un pensamiento crítico.

Turner y Chávez (1999) escriben que el educador tiene que lograr, que el aula no se convierta en teatro donde se declame, sino taller donde se trabaje. Cuanto más los alumnos realicen actividades y sepan cómo hacerlas, el resultado del aprendizaje será más firme, lo esencial permanecerá en la memoria del alumno y servirá de base para la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. Los autores, citan a Félix Varela, destacado pedagogo cubano, quien siempre planteó, que el papel del maestro era: “enseñar al hombre a pensar desde sus primeros años”; y puso todo su empeño en demostrar que resultaba necesario dedicar tiempo en la enseñanza de las operaciones intelectuales; sobre todo al análisis y a la síntesis. Esos procesos del intelecto no podían quedar abandonados a la espontaneidad. La enseñanza media debía iniciarse por la Lógica (ciencia del pensamiento). Con su estudio previo se pretendía, precisamente, que los alumnos desarrollaran las habilidades intelectuales generales. La Lógica sería la asignatura rectora para ese fin y los alumnos aprenderían de manera consciente, la estructura y el origen de las ideas, así como la forma de relacionarlas entre sí. Las habilidades intelectuales proporcionadas por la Lógica se combinarían con el estudio de las ciencias naturales, dando énfasis a la observación y la experimentación, lo que posibilita que los alumnos adquieran también las habilidades prácticas, y se producía así la particularización de las habilidades intelectuales, al aplicarlas al estudio de un objeto concreto determinado. En la unidad de todo este proceso dinámico estaba, para Varela, la verdadera fuente del conocimiento, lo que generaría un aprendizaje firme. Además, Varela enfatizó que: “enseñar a trabajar es la tarea del maestro. A trabajar con las manos, con los oídos, con los ojos y después, y, sobre todo, con la inteligencia”.

Los mismos autores citados continúan exponiendo sus ideas: Por lo general, en la pedagogía la preocupación ha estado centrada en el acto de enseñar, en la actividad del maestro, en el aspecto externo de su actuación en la clase, pero no se ha trabajado, estudiado y profundizado suficientemente en el aprendizaje, en el desarrollo de habilidades intelectuales de los alumnos, que los haga asimilar activamente el contenido de la enseñanza. Ha existido en la práctica, la supremacía incondicional del volumen de conocimiento sobre el desarrollo de actividades mentales. En actualidad la actividad intelectual del alumno se reduce en la mayoría de los casos, a tomar algunas notas mecánicamente, que resumen las conclusiones presentadas por el maestro, o se dedica a tomar textualmente un dictado, a realizar algunos ejercicios en se repiten los mismos pasos ya presentados, o a responder algunas preguntas que reproducen lo expresado por el profesor. Con esta actividad insuficiente, no hay inicio de aprendizaje real que pueda traducirse después en una búsqueda del libro de texto, en una motivación para profundizar y ampliar lo estudiado, no hay firmeza en lo aprendido ni relaciones con los nuevos conocimientos, ni, por supuesto, se aprecia en los alumnos un pensamiento dialéctico y creador.

Los autores concluyen diciendo que, en las investigaciones y los estudios realizados en los últimos veinte años, todos llegan a la conclusión de que en el mundo contemporáneo con los avances impetuosos de la ciencia, la técnica y el saber en general, resulta apremiante, no la acumulación de los conocimientos, sino aprender como adquirirlos que es lo mismo apropiarse de los necesarios y tener las habilidades y capacidades intelectuales desarrolladas al efecto. Esto significa que el trabajo del maestro con el estudiante, se debe centrar ahora, , esencialmente, en activar el aprendizaje por parte del alumno, más que en la enseñanza por parte del maestro, lo que demanda asegurar la participación intelectual activa del estudiante y ejercitar sistemáticamente sus habilidades intelectuales  (análisis, síntesis, comparación, generalización, inducción, deducción), hasta lograr el desarrollo del pensamiento dialéctico y creador.  

Casanova (2001) en su exposición, en lo referente a la importancia de la filosofía en la educación superior: El especialista que hace explícita la filosofía que está detrás de su investigación o que deduce reflexiones teóricas y epistemológicas de su propia investigación es todavía excepcional. Es raro el investigador o el profesor que no se limita al estilo experimental de resolver o investigar un determinado problema de su especialidad, sino que también piensa en lo que está detrás de ese problema y en las consecuencias más generales que entraña la investigación experimental o empírica del mismo para la reestructuración del concepto y de las redes conceptuales a que pertenece. En seguida cita a Tocqueville:

He vivido con hombres de letras, que han escrito la historia sin participar en ella, y con hombres políticos, que sólo se han dedicado a producir los hechos sin describirlos. He observado que los primeros siempre veían las causas generales, mientras los otros, que vivían a diario, en lo deshilvanado de los hechos, atribuían todo a incidentes particulares, y pensaban que los pequeños resortes que ellos movían sin cesar entre sus manos, eran los mismos que movían el mundo. Creo que unos y otros están equivocados”.

Relacionar varias disciplinas entre sí y fortalecer el filosofar del científico con la investigación empírica, experimental e histórica es uno de los objetivos de un programa de investigación y de docencia en el que solo empezamos a navegar.

 

Discusión

La revolución digital inició con la invención del Internet (World Wide Web) y comprende la computación, telefonía móvil, Big Data, Internet de las Cosas e Inteligencia Artificial. La tecnología digital se ha convertido en una herramienta muy poderosa para potenciar actividades productivas (extractivas, industriales, agropecuarias, etc.) y no productivas (comerciales, financieras, etc.) y desde luego la educación, particularmente el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde la primera mitad del siglo XX ya se percibía la formación de especialistas en diferentes profesiones, en detrimento de la formación integral, en un entorno en el que todavía no había aparecido la revolución digital.

En la actualidad cuando estamos “inundados” de una infinita cantidad de información, es indispensable tener criterios de veracidad, para seleccionar la información relevante para nuestros fines y descartar los datos (cuantitativos y cualitativos) irrelevantes.

En la era de la revolución digital es más importante la formación filosófica de los profesionales para la síntesis de los conocimientos parciales de la gran cantidad de conocimientos científicos particulares para elevarlos de verdades a medias a verdades universales.

 

Conclusiones

La revolución digital es una transformación cualitativa en las tecnologías de la información y comunicación, que también ha revolucionado espacialmente y temporalmente, el movimiento de mercancías, migración humana, ciencia e investigación, educación, etc.

La revolución digital es una poderosa herramienta para potenciar la educación, particularmente el proceso enseñanza-aprendizaje al proveer de una masa inmensa de información cuantitativa y cualitativa, así rapidez en el procesamiento de los datos y, con ello agilizar la toma de decisiones.

Al sustituir mano de obra en las empresas (industriales, comerciales y de servicios), ha generado desempleo masivo y la subsecuente precariedad de los salarios de los trabajadores.

Es urgente la síntesis filosófica de la gran cantidad de conocimientos de las ciencias particulares.

Dada la gran cantidad de profesionales especialistas, es indispensable incorporar en sus currículums la parte filosófica, para superar los conocimientos parciales que les proporcionan las ciencias particulares.

Los dispositivos digitales son herramientas que, sabiéndolas utilizar correctamente, potencian las actividades de enseñanza-aprendizaje.

La revolución digital en sus diferentes variantes, con la gran cantidad de información que aportan, facilitan la formación de científicos e investigadores.

En síntesis, el perfil del profesional en la era de la revolución digital debe considerar: crítico, creativo, clasificador, sistematizador, generalizador, dialéctico y teórico-práctico.

 

Referencias bibliográficas

Caballero Rafael y Martín Enrique. 2022. Las bases de big data y de la inteligencia artificial. Los libros de la Catarata. Madrid, España.

Carr Nicholas. 2010. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Superficiales. Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V. México D.F.

González Casanova Pablo. 2001. La universidad necesaria en el siglo XXI. Ediciones Era, S.A. de C.V. México, D.F.

Lombardo Toledano Vicente. 1933-1935. Polémicas filosóficas: Caso vs Lombardo, Caso vs Zamora. Centro de Estudios filosóficos y sociales “Vicente Lombardo Toledano”. 2008. México, D.F.

Ortega y Gasset José. (1914). Meditaciones del Quijote. Editorial Gredos (2004-2010), Madrid, España.

Ortega y Gasset José. (1915-1916). Lecciones de Filosofía. Editorial Gredos (2004-2010), Madrid, España.

Ortega y Gasset José. 1930. Misión de la universidad. Conferencia expuesta en Buenas Aires, Argentina.

Salgado Hugo. 2014. La escritura y el desarrollo del pensamiento. En torno a los procesos de aprendizaje de la lengua. Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A. Buenos Aires, Argentina.

Savater (2008). El valor de educar. Editorial Booket (2024). Ciudad de México.

Savater Fernando. 2009. La aventura de pensar. Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U. Barcelona, España.

Turner Martí Lidia y Chávez Rodríguez Justo A. 1999. ¿Se aprende a aprender? Editorial Pueblo y Educación. La Habana, Cuba.

jueves, 19 de febrero de 2026

LA TECNOLOGÍA EN LA ERA DE LA REVOLUCIÓN DIGITAL

 

Valentín Vásquez

San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México

valentin02111956@gmail.com

 

Introducción

A pesar de que Linneo definió a la especia humana como Homo sapiens (hombre sabio o racional) en 1758 en su obra Systema naturae, fue la tecnología la que ha estado presente, desde su origen hace aproximadamente dos millones de años hasta el presente, a tal grado que se puede decir que la tecnología nos hizo humanos, ya que el cerebro de mayor tamaño y de mayor complejidad del Homo sapiens es producto de un prolongado desarrollo de las tecnologías líticas y el invento del fuego, desde el Homo habilis hasta el hombre moderno de Cro-Magnon (Homo sapiens), que hicieron posible mejorar la caza de animales salvajes y la recolección de vegetales, que al ser cocinados en el fuego, se hicieron más asimilables, lo que repercutió en la disminución del sistema digestivo y con ello posibilitó el aumento cuantitativo y de mayor complejidad cualitativa del cerebro humano, sustrato material de la racionalidad y el pensamiento abstracto.

La tecnología se puede definir como la capacidad o habilidad de la sociedad humana para fabricar herramientas de trabajo y su aplicación en la producción y, ha sido el actor principal desde el origen de la especie humana hasta el presente. En el período paleolítico, cuya duración es aproximadamente de 2 millones de años, la tecnología lítica (principalmente herramientas de piedra y accesorios) fue la fundamental para la economía basada en la apropiación directa de los alimentos (recolección de vegetales y caza de animales salvajes) del hombre primitivo: desde el Homo habilis hasta el Homo sapiens moderno aparecido hace unos 40,000 años en Europa). Después del prolongado período paleolítico, hace unos 10,000 años, surgió en el Medio Oriente (lo que hoy es Egipto, Irán, Irak, Grecia, etc.) la primera revolución tecno-productiva (la revolución neolítica), caracterizada por la domesticación de plantas (agricultura y animales salvajes (ganadería), con lo que aparece la primera división social del trabajo.

Las revoluciones tecnológicas descritas fueron resultado del conocimiento empírico, derivado de la experiencia de la sociedad humana para proveerse de alimentos.

La ciencia se convierte propiamente en fuerza productiva (tecnología) con el surgimiento de la revolución industrial en Inglaterra, con la aplicación del conocimiento científico (mecánica, termodinámica y química) en la fabricación de máquinas de vapor, que revolucionaron las relaciones de producción y circulación de mercancías capitalistas elos mercados nacional y mundial. Así pues, es con el surgimiento del capitalismo cuando aparece la tecnología basada en el conocimiento científico y desde entonces se ha convertido en fuerza productiva con el concurso del trabajo asalariado, cuyo impacto en las relaciones sociales de producción es en última instancia determinante.

La revolución industrial no concluyó la innovación tecnológica, le sucedieron otras revoluciones y actualmente estamos viviendo la revolución digital que, muchos la conciben como la 4.0 revolución industrial.

 

1. Breve historia de las revoluciones tecnológicas

La tecnología ha estado presente desde el origen de la humanidad, hace unos dos millones de años y podemos decir con toda certeza, que fue la que hizo posible esa revolución biológica para que nuestro antecesor homínido (Australopithecus) se convirtiera en hombre primitivo (Homo habilis), cuyo rasgo que lo define es su tecnología lítica y consistió en su habilidad para fabricar herramientas de piedra rudimentarias. Posteriormente, el Homo erectus “cultivo” fuego y luego lo produjo. Esta segunda tecnología, fue crucial, porque permitió el cocinado de alimentos vegetales y animales salvajes cazados y con ello los hizo más asimilables, lo que repercutió la disminución de su sistema digestivo favoreciendo así el crecimiento y mayor complejidad del cerebro humano. La tecnología lítica siguió perfeccionándose, junto con otras herramientas (arcos, flechas, etc.) y lo que marcó el fin del período paleolítico hace alrededor de 10000 años, fue la Revolución Neolítica (primera revolución tecno-productiva) que se basó en el cultivo de plantas (agricultura) y luego la domesticación de animales salvajes (ganadería), lo que generó la división social del trabajo y su correspondiente intercambio mercantil de sus productos. Esto erosionó las bases comunitarias de las tribus y su posterior división de las comunidades primitivas en la primera sociedad clasista: el esclavismo. Es decir, las Revolución Neolítica no solo mejoró las condiciones de producción, si no que también produjo un cambio radical en las relaciones sociales, al inaugurar una sociedad clasista que relevó a las antiguas sociedades comunitarias.

En lo referente a las tecnologías de la comunicación, las sociedades primitivas y neolíticas utilizaban la comunicación oral (verbal) y escrita plasmada en piedras, papiros, etc.; pero la primera revolución en la comunicación para la edición de libros para la divulgación “masiva” de información, fue la imprenta de Gutenberg en el siglo XV (1443).

Después, la tecnología para la producción fue mejorando cuantitativamente (gradualmente) sin rebasar el umbral para convertirse en una verdadera revolución tecnológica, hasta el siglo XVI, XVII y XVIII, en el contexto histórico del surgimiento del capitalismo en el que la producción mercantil se generaliza, a tal grado que hasta la mano de obra se convirtió en mercancía.

La primera revolución tecnológica productiva, fue la conocida como “Revolución Industrial” en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra de carácter mecánico (fabricación de máquinas). La sucedieron otras revoluciones tecnológicas (química, eléctrica, petrolera, etc.), que han sido fundamentales para aumentar la productividad de las empresas.

A la par con las revoluciones tecnológicas para mejorar la producción, aunque un poco más tarde se han producido las revoluciones tecnológicas en la comunicación. Entre estas destacan: la informática basada en la microelectrónica a mediados del siglo XX, el Internet a fines del siglo XX y principios del siglo XXI, así como “motores” de busca de información que conectan al internet para disponer de grandes cantidades de información.

Actualmente, estamos viviendo la Revolución Tecnológica Moderna conocida como Inteligencia Artificial (IA) resultado del progreso previo basado en la informática y el Internet. Se trata también de una herramienta muy poderosa que agiliza la comunicación y con ello también impacta a todas las empresas (productivas y no productivas).

 

2. Revolución Científico Técnica (RCT)

2.1. Cibernética

Blauberg (1978) escribe que la cibernética puede ser definida como ciencia de los procesos de transmisión y transformación de la información. El lugar central en el movimiento de la información lo ocupan los procesos de su transformación, lo que tiene lugar de acuerdo a programas determinados (algoritmos). De ahí la necesidad de abordar la cibernética como la ciencia que estudia los algoritmos de la transformación de la información. Sin hablar ya de su inmensa importancia práctica, puede ser considerada como la base teórica de la automatización.

Pasquinelli (2025) escribe que en siglo XX, los algoritmos para cálculo fueron automatizados de manera exitosa gracias a la flexibilidad del sistema binario, Los números binario son mucho más fáciles de implementar en un dispositivo eléctrico que los decimales en un mecanismo, porque el estado de una corriente eléctrica, encendida o apagada, puede representar directamente los dígitos 0 y 1. De esta manera, la ejecución de sumas y restas, por ejemplo, se simplifica muchísimo. Técnicamente, las operaciones binarias empezaron a adoptarse y a codificarse en máquinas eléctricas. Además, Shannon (1938) propuso por primera vez usar las propiedades binarias de los interruptores eléctricos para representar no solo números binarios y sus operaciones, sino la lógica proposicional y, específicamente, los operadores lógicos booleanos Y, O y NO.

Más adelante, el autor citado, comenta que Marx llegó a cuestionar el determinismo tecnológico según el cual la máquina sería el motor de principal del capitalismo industrial. Invirtiendo la percepción común sobre la relación entre la tecnología y la economía, argumentó que el desarrollo tecnológico (los medios de producción) es provocado por la división del trabajo (las relaciones de producción) y no al revés. El desarrollo tecnológico es el medio para que el capital para aumentar la producción de plusvalía relativa, la cual se apropia el capitalista.

2.2. Revolución Científico Técnica (RCT)

Marinko (1990) escribió que, a mediados del siglo XX, en el desarrollo de la ciencia y de la técnica, en sus relaciones recíprocas y con la producción y también en el desarrollo de todo el sistema de fuerzas productivas se produjo un salto cualitativo llamado Revolución Científica técnica (RCT). Esta revolución es un fenómeno relevante de nuestra época y su importancia aumenta ininterrumpidamente. Jamás en la historia de la humanidad el desarrollo de la ciencia, la técnica y las fuerzas productivas de la sociedad haya alcanzado un nivel tan elevado. La RCT irrumpió en nuestra vida deshaciendo las concepciones acostumbradas del mundo circundante y acelerando en gran medida el progreso de la humanidad.

El mismo autor expuso que las orientaciones principales de la revolución científico técnica son: desarrollo de la microelectrónica, informática, automatización integral y robotización de la producción…el progreso técnico demuestra que por mucho que se perfeccionen los medios técnicos, el hombre sigue siendo la principal fuerza productiva de la sociedad. Cambiando cualitativamente la posición del hombre en el sistema de producción moderna, la revolución científico técnica lo convierte de “apéndice” de un sistema mecánico en un factor activo del proceso de producción. La computadora “reemplaza” al hombre, la automatización lo exime de la participación en el proceso inmediato de la producción material. Ahora bien ¿Qué lugar corresponde al hombre? ¿Qué le pasa? En la era de la electrónica e informática, de computadores y robots, el capitalismo hecha a la calle a millones de personas, generando desempleo masivo y permanente. En síntesis, el rasgo distintivo más importante de la revolución científico técnica en comparación con las revoluciones del pasado en la ciencia y la técnica es su escala: tiene carácter global.

El desempleo masivo y permanente se agudiza con la revolución digital.

2.3. Del Internet a la Inteligencia artificial

2.3.1. Google e Internet

Cassin (2008) dice que no hay que confundir Google con Internet. Google es una sociedad privada de derecho estadounidense, fundada en 1998 y que cotiza en Bolsa desde 2004. Es la marca de un motor de búsqueda de excepcional rendimiento, inventado hacia 1995-1996 por dos estudiantes de doctorado en la Universidad de Stanford. Este motor de búsqueda está basado en un algoritmo, llamado PageRank.

Con respecto a Internet, es la red mundial que permite interconectar el mundo entero. Google permite, no acceder, porque no es un portal de acceso, pero sí, una vez que está uno conectado, efectuar búsquedas -que es su vocación principal-, y utilizarlo. Google se ha propuesta digitalizar todos los libros de todas las bibliotecas del mundo y hacerlos disponibles para todos los interesados. A pesar, de que tiene otros competidores (Microsoft, Yahoo! y AOL) Google se ha posicionado como el mejor.

Google se caracteriza por un algoritmo secreto, como un secreto de fábrica, que le permite organizar mejor los resultados y por lo tanto responder “mejor” a la demanda de los usuarios. Además, es mejor, porque separa los resultados “puros” de la búsqueda y las publicidades. Desde Gutenberg [1443] ninguna invención dio tanto poder a los individuos ni transformó el acceso a la información tan rápidamente como Google. Este no es Internet. Tampoco es un navegador para que se abra en Google por defecto…es un motor de búsqueda, cuya vocación primera es realizar búsquedas en la red. Internet, es la abreviatura de “Interconnected Networks”, es la red mundial que interconecta todas las redes, en la cual pueden conectarse todas las computadoras del mundo.

2.3.2. Inteligencia Artificial

En 2016 Elon Musk fundó Neuralink empresa de neuro tecnología con el propósito inicial de ayudar a personas con trastornos neurológicos y a más largo plazo para potenciar las capacidades humanas.

Elliott (2019) explica que la inteligencia artificial se ha vuelto predominante. Sin embargo, está claro que también operan otros cambios. Si la inteligencia artificial repercute en los estilos de vida y la vida personal, también transforma las organizaciones, sistemas sociales, los estados-nación y la economía mundial. La inteligencia artificial no es un progreso de la tecnología, sino una metamorfosis de toda la tecnología. La difusión cada vez más generalizada de los algoritmos de software, del aprendizaje profundo, de la robótica avanzada, de la automatización acelerada y de la toma de decisiones automatizada, contextualizada en términos de la distribución digital de escala global y del uso de dispositivos conectados a internet que producen cantidades masivas de información, crea nuevos sistemas y procesos complejos que tienen variadas repercusiones en la vida social, cultural, política e institucional.

Zizek (2020) expone que la IA permite la comunicación directa cerebro-cerebro y la consecuencia es no solo una mayor velocidad, sino también una mayor precisión: cuando pienso en algo, no tengo que traducirlo a signos lingüísticos, que lo simplifican enormemente, pues mi interlocutor percibe directamente lo que piensa y cita a Musk: “En tu cabeza hay un montón de conceptos que luego tu cerebro tiene que comprimir a una velocidad increíblemente baja mediante el habla o la escritura. En eso consiste el lenguaje: tu cerebro ha aplicado un algoritmo de compresión al pensamiento, a la transferencia de conceptos. Y luego también tiene que escuchar y descomprimir lo que le llega. Así se pierde mucha información. Por lo tanto, cuando los estás descomprimiendo, intentando comprenderlos, intentas al mismo tiempo determinar el estado mental de la otra persona para comprender de donde proceden, para volver a combinar en tu cabeza qué conceptos intenta comunicarte. […] Si tuvieras dos interfases cerebrales, podrías comunicarte conceptualmente con otra persona sin necesidad de descomprimir nada. […] Si yo te comunicara te comunicara un concepto, tú participarías esencialmente en una telepatía consensuada. No tendrías que verbalizar nada, a menos que quisieras dar cierta elegancia a la conversación, pero la conversación sería una interacción conceptual a una escala difícil de concebir hoy en día. […] Esa es la cuestión; es difícil comprender realmente como sería pensar con alguien. Nos comunicamos con nosotros mismos por medio del pensamiento y con los demás por medio de representaciones simbólicas del pensamiento, y eso es lo único que podemos imaginar.”

El lenguaje que es el medio con el que se realiza materialmente el pensamiento, requiere de un entorno físico percibido por los sentidos, así como la interacción social, por lo que, es difícil creer que la IA pueda operar como una máquina pensante. En este sentido, solo puede concebirse como una herramienta que potencia las actividades humanas.

ChatGPT (Transformador Generativo Pre-entrenado de Chat). Se trata de un modelo de inteligencia artificial desarrollado en 2022 por OpenAI, cuya finalidad principal, es interactuar con los usuarios a través de un formato de conversación, para realizar diálogos, responder preguntas, generar texto y realizar otras tareas basadas en el lenguaje.

Bendesky (2025) escribe: El debate sobre las consecuencias productivas y sociales del desarrollo de las tecnologías asociadas con la IA está hoy en una fase altamente controvertida. Prevalecen distintos puntos de vista sobre las consecuencias de este proceso de cambio. Hay quienes, desde una perspectiva económica, sostienen que las consecuencias de la IA no serán muy distintas de otras formas anteriores de cambio tecnológico, entre las que se señalan la electricidad, el motor de combustión interna, las computadoras o los robots.

Desde el lado de las empresas tecnológicas que impulsan la IA, la postura es en general muy definida, como no podría ser de otra manera en un sector que exige enormes inversiones, que está plenamente en una etapa de formación y tiende hacia la esperable consolidación de la industria.

En este ambiente, tal vez una expresión muy ilustrativa del estado de las cosas es la que ofrece Sam Altman, de Open AI, quien ha dicho que “sentiría vergüenza si su empresa no fuera la primera en estar encabezada por un director ejecutivo de inteligencia artificial”.

Así pues, las empresas de IA están convencidas que sus máquinas inteligentes reemplazarán al hombre pensante.

 

3. Consecuencias socioeconómicas de las revoluciones tecnológicas

Marx (1859) después de haber sido director de la Nueva Gaceta Renana en Alemania (1842-1843), tuvo que escribir sobre intereses materiales relacionados con el robo de leña, el parcelamiento de la tierra, la polémica oficial acerca de la situación de los campesinos del Mosela, los debates sobre el libre comercio y los aranceles proteccionistas, le proporcionaron la ocasión para dedicarse al estudio de problemas económicos, revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho de Hegel en 1844. Desde 1850, hasta 1859, estudió críticamente en el Museo Británico (Londres Inglaterra) el inmenso material acumulado de la historia de la Economía Política en el país. Particular importancia tuvieron las obras de la Economía Clásica inglesa: Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones de Adam Smith (1776) y Principios de economía política y tributación de David Ricardo (1817). El estudio crítico y su sistematización de los materiales descritos, le permitieron llegar a la siguiente conclusión:

“El resultado general que obtuve y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor de mis estudios, pueden formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientemente de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base sobre la cual se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa proporcionan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana”.

A pesar de que la conclusión de Marx fue expuesta en 1859, sigue siendo válida como lo han demostrada las experiencias económicas y políticas que han sucedido desde enntonces.

 

4. Conclusiones

La tecnología es el rasgo esencial que define a la especie humana y ha sido fundamental en su origen y desarrollo desde hace unos dos millones de años cuando apareció y hombre primitivo (Homo habilis) hasta el Homo sapiens (hombre sabio).

La IA funciona con algoritmos programados por el hombre. Un algoritmo es una secuencia de instrucciones bien definidas, para resolver un problema específico. En este sentido, se puede decir, que la IA es una máquina inteligente capaz de resolver problemas que benefician a la sociedad.

La IA es una herramienta más, como la informática, internet, power point, etc.; y, se trata de una tecnología definida como la capacidad o habilidad para fabricar herramientas de trabajo y aplicarlas a las actividades humanas (productivas y no productivas) para potenciar la productividad (más productos/unidad de tiempo) de los productos empresariales.

Su principal función es y será la interacción recíproca entre el hombre y la Inteligencia Artificial (máquina inteligente) para el cotrabajo con el fin de incrementar la productividad (mayor cantidad de productos/unidad de tiempo) de los procesos productivos (agricultura, ganadería, industria extractiva, industria, etc.) y no productivos (comercio, turismo, educación, ciencia, investigación, entre otros).

El aumento de la productividad de los procesos laborales reducirá el trabajo vivo (mano de obra) lo que repercutirá en la disminución del costo de los productos y eso aumentará el plusvalor relativo y la ganancia correspondiente en las empresas que hayan incorporado la Inteligencia Artificial en sus actividades empresariales.

La inteligencia Artificial causará la automatización en diverso grado de todos los procesos productivos y no productivos; y, con ello la plusvalía relativa extraordinaria y su conversión en la esfera de la circulación mercantil en ganancia extraordinaria, no compensará la reducción de la mano de obra sustituida por las máquinas inteligentes, lo que provocará la formación de un “ejército” laboral de reserva que impactará en menores salarios de la mano de obra.

Además, la Inteligencia Artificial (máquina inteligente) solo transfiere su costo a los productos, pero no produce plusvalor que es la fuente de la ganancia empresarial, por consiguiente, la automatización de los procesos laborales al reducir la mano de obra, disminuye la fuente de la plusvalía y ganancias empresariales; en síntesis, la Inteligencia Artificial es incompatible con la economía de libre mercado.

Las revolución digital (internet) y la IA han socializado las relaciones de producción a tal grado que entran en conflicto con las relaciones de propiedad privada de los principales medios de producción, contradicción que desembocará en la socialización de las relaciones de propiedad, para que la tecnología moderna siga desarrollándose sin ninguna traba en beneficio de la sociedad.

 

5. Referencias bibliográficas

Bendesky León. 2025. Tecnología y progreso. La Jornada. Ciudad de México.

Cassin Barbara. 2008. Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, S.A. México, D.F.

Blauberg I. 1978. Diccionario marxista de filosofía. Ediciones de Cultura Popular, S.A. México, D.F.

Elliott Anthony. 2019. La cultura de la inteligencia artificial. La vida diaria y la revolución digital. Editorial Trillas (2025), S.A. de C.V. Ciudad de México

Marinko G. 1990. ¿qué es la Revolución Científico Técnica? Editorial Progreso, Moscú, URSS.

Marx Karl. 1859. Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política. Obras escogidas. Editorial Progreso (1974). Moscú, URSS.

Pasquinelli Matteo. 2025. El ojo del amo. Una historia social de la inteligencia artificial. Fondo de Cultura económica S.A. Ciudad de México.

Zizek Slavoj. 2020. Hegel y el cerebro conectado. Editado (2023) por Ediciones Paidós, S.A. de C.V. Ciudad de México. 

martes, 17 de febrero de 2026

 

LA VIDA ES ESENCIALMENTE QUÍMICA COMPLEJA

Valentín Vásquez

San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México

valentin02111956@gmail.com

 

Introducción

Tanto el origen de la vida, hace aproximadamente unos 3500 millones de años, unos 1000 millones de años cuando hizo su aparición nuestro planeta Tierra, así como su continuidad hasta el presente, no pueden ser entendidos racionalmente sin el concurso de la química. El fundamento de la química está miles de millones de años antes del origen del sistema solar, cuando en las estrellas (soles) se formaron las partículas primarias (principalmente protones, electrones y neutrones) que luego se combinaron para formar los primeros átomos (hidrogeno y helio) que por acción de la fuerza de gravedad (contracción) aumento la presión y la temperatura del interior de las estrellas (15 millones de C°), lo que superó las fuerzas de repulsión de los núcleos de hidrogeno y se produjo su fusión nuclear, para formar helio y así sucesivamente se produjeron el carbono, el oxígeno y el carbono; elementos fundamentales que posteriormente se combinaron para dar origen a la vida. Desde luego faltaban otros elementos químicos más pesados, que, aunque en pequeñas cantidades también participan en la química compleja que caracteriza a la vida. Dichos elementos se generaron por la explosión violenta de estrellas mayores que nuestro Sol y su dispersión, que por la fuerza de gravedad dieron origen a estrellas de segunda generación, en las que están presentes los 92 elementos químicos, como es el caso de la estrella más cercana (sol). Así pues, en las estrellas incluido nuestro Sol, se formaron los átomos que dieron origen a la cosmoquímica.

Al igual que el Sol, la Tierra tiene los 92 elementos naturales y una vez formado el sistema solar y con el descenso de la temperatura entró en acción la química para formar las capas de la Tierra, particularmente la corteza primaria de tipo basáltico, los océanos, la corteza continental de tipo granítico y la atmósfera; todo ello, generó las condiciones necesarias para el origen químico de la vida, para la combinación química de compuestos químicos de la atmósfera (NH3, CH4, H2O) que por acción de la lluvia y los escurrimientos (ríos) se depositaron en los océanos y con el concurso principalmente de la energía solar y/o calor de las fuentes hidrotermales, reaccionaron con los compuestos químicos dando origen a compuestos orgánicos simples (aminoácidos, nucleótidos, lípidos) que por reacciones cada vez más complejas dieron origen a la primera célula procariota (bacteria). Así, se produjo el tránsito químico cualitativo de la materia inorgánica a la materia vida. 1000 millones de años después las cianobacterias iniciaron la fotosíntesis y con esta el oxígeno molecular libre, una vez que oxidó a los metales del océano se liberó a la atmósfera y se convirtió en el actor principal de la respiración (contraparte de la fotosíntesis). El oxígeno liberado a la atmósfera y en los océanos contribuyó decisivamente a la formación de organismos más complejos basados en la célula eucariota de mayor complejidad que la célula procariota que le antecedió. Las bases para el desarrollo de organismos vivos cada vez más estaban listas. Las algas invadieron los continentes y después de un prolongado proceso se convirtieron en las plantas superiores. Los animales también se hicieron más complejos y al igual que las plantas llegaron a los continentes: peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos y primates. Estos de hábitat arborícola y después de muchos millones de años se transformaron en homínidos, de los que se desprendieron los Australopithecus, que hace unos dos millones de años evolucionaron a la especie humana primitiva (Homo habilis), que finalmente culminó en el hombre moderno (Homo sapiens). En resumen, la química ha sido crucial en el origen y continuidad de la vida hasta la especie humana, de tal forma que se puede definir como metabolismo, pero a la vez el metabolismo es química.

 

Marco de referencia

Todas las ciencias particulares tienen como objetos de estudios fragmentos del universo (física, química, biología, etc.) y como tales descubren verdades parciales expresadas en principios o leyes. En este sentido, se trata de verdades insuficientes que requieren el concurso de la filosofía que tiene como objeto de estudio del universo como totalidad, para descubrir la verdad universal, en la cual están contenidas parcialmente las verdades de las ciencias particulares. Es decir, la filosofía es la ciencia universal que generaliza o sintetiza los descubrimientos de las ciencias particulares. Esto explica por que la filosofía griega antecedió a las ciencias particulares y posteriormente se desprendieron las ciencias particulares, sobre todo después de lo que se conoce como Renacimiento en el siglo XVI-XVII. Paralelamente la filosofía ha contribuido con la generalización de los nuevos descubrimientos científicos. Sin embargo, también han ocurrido generalizaciones de ciencias específicas como la realizada por Nicolás Copérnico en su obra: Sobre la revolución de las órbitas celestes (1543), en la que generalizó los conocimientos anteriores, principalmente del geocentrismo griego de Ptolomeo expuestos en el Almagesto (siglo II a.C.). Otra importante síntesis fue la realizada por Isaac Newton en su libro: Principios matemáticos de la filosofía natural en 1687, en la que generaliza los descubrimientos de la física aportados por Galileo Galilei y Juan Kepler. Casi un siglo después en 1789, Antoine Lavoisier publica su Tratado elemental de química en el que unifica los conocimientos dispersos que le antecedieron. Ochenta años después (1869), el químico ruso Dimitri Mendeléiev publica la Tabla periódica de los elementos químicos, en la que resume los conocimientos químicos hasta su época. Otro avance significativo es el realizado por John Dalton a principios del siglo XIX, en su obra de química: un nuevo sistema de filosofía química, en el que sintetiza los principales aportes a la ciencia química desde los griegos (los atomistas) hasta iniciado el siglo XIX y con ello establece los fundamentos de la química moderna.

Un cambio crucial en la síntesis filosófica de los conocimientos de las ciencias particulares lo llevó a cabo el pensador alemán Friedrich Hegel entre 1812 y 1817, período en el que publico su ciencia de la lógica y la enciclopedia de las ciencias filosóficas. Particularmente entre 1812-1816 publica su Ciencia de la lógica dividida en tres doctrinas. En la  doctrina del ser expone la ley del tránsito recíproco de la cantidad y la cualidad, la cual establece que en el pensamiento todos los procesos se mueven gradualmente –cuantitativamente- en un rango conocido como medida y que si se rebasa se produce un cambio brusco –salto-, con lo que la cantidad se transforma en una nueva cualidad; es decir, la cualidad se mueve cuantitativamente en los límites de la medida, pero que si se rebasa, la vieja cualidad es relevada por una nueva. La ley de la contradicción la plantea en la doctrina de la esencia en polémica con la ley de la identidad de la lógica aristotélica y afirma que en el universo todos los procesos son contradictorios en sí mismos y es la contradicción la que mueve a los procesos materiales y mentales. Finalmente, en la doctrina del concepto, expone la tercera ley universal, la negación de la negación; la cual establece que en el universo todos los procesos son cíclicos y que para completar el ciclo el proceso tiene que pasar por dos negaciones, para retornar al punto de partida, pero a un nivel superior. Además, en 1817 publica su Enciclopedia de las ciencias filosóficas, la cual divide en tres grandes apartados: Lógica, filosofía de la naturaleza y filosofía de espíritu. En la parte de la lógica hace un resumen de la Ciencia de la lógica, en la filosofía de la naturaleza engloba la mecánica, la luz, el aire, física orgánica (geología, plantas y animales) y en filosofía del espíritu considera las ciencias sociales (antropología, psicología, el derecho) y la ética y la moralidad.

Otra generalización de trascendental importancia la realizó Federico Engels en la segunda mitad del siglo XIX (1878) en su obra: El Anti-Dühring, en la que polemizando con Dühring concluyó que la unidad del mundo no está en el ser como lo concebía su oponente, si no en la materialidad del universo. Esta conclusión tuvo consecuencias muy importantes para las ciencias particulares y para la filosofía: primero la generalización de los conocimientos de las ciencias particulares hasta el siglo XIX y la concepción de la materia (concepto) de mayor generalidad y conceptos derivados, que son objetos de estudio de la filosofía, con lo que desaparecieron las filosofías de menor generalidad que le antecedieron (filosofía de la naturaleza, filosofía de la física, filosofía química, etc.).

Konariov (1987) comenta que Demócrito (420 a. C.) discípulo de Leucipo, concibe los átomos como infinitamente pequeños, individuales y eternos. Como demostración de su reflexión, menciona el siguiente ejemplo: al disolverse la sal desaparece, disgregándose en átomos de sal, los cuales, al mezclarse con los átomos del agua, le confieren a esta un sabor salado, aunque no podamos ver los átomos de la sal. Al secarse el agua salada, los átomos del agua se evaporan, y los átomos de la sal forman un fino sedimento. Por cuanto los átomos son pequeños, los cuerpos parecen compactos, como un montón de arena visto de lejos en el que no se distinguen los distintos granos. Los cuerpos homogéneos se componen de átomos iguales, los heterogéneos de átomos distintos… Los átomos se encuentran en un eterno movimiento desordenado. Al unirse se forman las sustancias, al desunirse se destruyen las sustancias. Los átomos formados en la destrucción se unen nuevamente y forman nuevos cuerpos. Los átomos del suelo, entran en la planta y forman las hojas, tallos, etc. Los animales al comerse las plantas forman su cuerpo a cuenta de los átomos de las plantas. Los animales carnívoros, al devorar a los herbívoros, introducen en su organismo los átomos de los segundos. Al morir los vegetales y los animales se descomponen en átomos, que ingresan nuevamente en el suelo. De tal manera, en todo el universo se realiza eternamente el movimiento de los átomos. Epicuro (307 a.C.) discípulo de Demócrito explicada de la manera siguiente el estado agregado de los cuerpos: si los átomos están relativamente separados unos de otros, entonces se forman compuestos (cuerpos complejos) del tipo del aire y de la luz solar, es decir, cuerpos gaseiformes, según la clasificación actual. Si los átomos están próximos, entonces están unidos por un entrelazamiento y forman cuerpos líquidos y sólidos, además, en los cuerpos sólidos, los átomos están entrelazados directamente, y en los cuerpos líquidos hay insignificantes espacios entre los átomos.

El autor citado escribió la filosofía atomista grecorromana, culminó con la obra: Acerca de la naturaleza de las cosas de Tito Lucrecio Caro en Roma (355 a. C.) en la que concluye que la materia, está compuesta de átomos, y por eso los propios átomos son eternos e indestructibles.

García (2016) intuye al titular su libro: Todo es cuestión de química y en la conclusión, escribe que “la química es el paradigma de la ciencia que busca el orden, la que agrupa elementos y tipos de enlaces, que se maravilla con los cristales, se inquieta ante los fluidos y estudia con serenidad, las transformaciones de la materia”; es decir, la química estudia las transformaciones cualitativas de las sustancias materiales.

 

Química

Jodakov et al (1987) define a la química como la ciencia que estudia la transformación de unas sustancias en otras, a través de reacciones químicas (fenómenos químicos).

Feynman et al (2018) escribió que la física es la ciencia más fundamental y general de las ciencias, y ha tenido un profundo efecto en todo el desarrollo científico. En realidad, es el equivalente de lo que anteriormente se llamaba filosofía natural, de la cual provienen la mayoría de las ciencias modernas.

El mismo autor concibe que la electrodinámica cuántica derivada de la mecánica cuántica, es la que fundamenta toda la química y la química de la vida (bioquímica); por consiguiente, en última instancia, la física es el pilar de la química y de la biología.

Tsvetkov (1987) explica la admirable propiedad de los átomos de carbono de combinarse unos con otros formando cadenas largas está relacionada con su estructura y con la posición de este elemento en la tabla periódica. El carbono está en el segundo período corto y encabeza el subgrupo principal del cuarto grupo de los elementos. El radio de su átomo es relativamente pequeño y en su capa electrónica exterior tiene cuatro electrones. En el curso de las reacciones químicas es difícil arrancar al átomo de carbono por completo sus cuatro electrones de valencia, igualmente que unir a éste la misma cantidad de electrones procedentes de otros átomos para formar un octeto pleno. Como consecuencia de esto el carbono no forma compuestos iónicos. Sin embargo, el carbono forma con facilidad enlaces covalentes. Por cuanto las propiedades de ceder y atraer electrones al formar enlaces covalentes se manifiestan aproximadamente en igual medida, estos enlaces se forman también entre los átomos de carbono

Herrera (2016) escribe los dos tipos de enlace que desempeñan un papel fundamental en la química de la vida son el covalente y el iónico. Estos son también los casos extremos de enlace químico que existen. El enlace covalente que une a los átomos de cadenas largas es un enlace fuerte en el que los átomos comparten electrones. El enlace iónico, es débil y ocurre cuando los átomos han perdido o ganado electrones convirtiéndose en iones cargados eléctricamente. Cuando en el enlace iónico está presente el hidrógeno de una molécula y un átomo muy electronegativo de otra molécula, se le conoce como puente de hidrógeno. Este es muy importante en la vida, de tal forma que es el que mantiene unidas las dos cadenas en del ADN, que regula la síntesis de RNA y la síntesis de proteínas, así como la reproducción celular. La composición química de los seres vivos es muy parecida a la de los océanos y muy diferente a la corteza terrestre en la que predomina el silicio. Químicamente el carbono y el silicio son similares al tener ambos una valencia de 4; sin embargo, por su tamaño son diferente, ya que el carbono tiene un número atómico de 6 y el silicio de 14, lo cual tiene repercusiones importantes en la formación de compuestos químicos en los que participan. Lo anterior. El carbono al ser más pequeño, tiene mayor flexibilidad para formar enlaces y de mayor extensión en las cadenas de los compuestos orgánicos. Contrastando con el carbono, el silicio es más grande por lo que sus átomos no pueden acercarse para fusionarse, y por esto mismo el bióxido de carbono (CO2) es una molécula pequeña de gas que contiene dos oxígenos y un átomo de carbono, a diferencia del bióxido de silicio que es un agregado gigantesco de átomos de oxígeno alternados con silicio (S1O2). En suma, la vida puede definirse brevemente como la química del carbono.

Vlasov y Trifonov (1978) explican que muchos metales manifiestan valencias completamente insólitas. La cantidad de valencias complementarias que puede manifestar un metal está determinada por la magnitud del índice de coordinación, que puede variar desde un valor mínimo de 2 y un máximo de 12. El enigma de las valencias insólitas de los metales en los compuestos complejos fue resuelto. Surgió un nuevo apartado de la química inorgánica, de los compuestos complejos. Sin los compuestos complejos no puede existir la vida. Así lo confirman dos moléculas vitales: la hemoglobina de la sangre, cuya estructura química tiene como átomo central el hierro (Fe) que retiene el oxígeno para transportarlo a todas las células del cuerpo animal y humano para la respiración, así como en las plantas la clorofila tiene en su estructura al magnesio (Mg) que participa en la fotosíntesis. Además, existen muchas enzimas (proteínas catalizadoras) y vitaminas que están constituidas a lo complejo. En los compuestos complejos a los iones de los metales se unen moléculas neutras y, además en diferentes cantidades. Por esta razón, en la química de los complejos no se utiliza el concepto de valencia, sino el de índice de coordinación. Este indica cuantas moléculas, átomos o iones complejos están ligados con el átomo central. En este sentido se expresa Asimov (1975) cuando escribe que Wemer desarrolló una teoría de la coordinación de la estructura molecular. Esencialmente esta teoría sustenta que las relaciones estructurales entre los átomos no tienen porque estar restringidas a los enlaces ordinarios de valencia, sino que -particularmente en ciertas moléculas inorgánicas relativamente complejas-los grupos de átomos podrían distribuirse alrededor de algún átomo central, de acuerdo con ciertos principios geométricos que no parecen tener en cuenta el enlace de valencia ordinario. Respecto a los grupos funcionales de la química orgánica, el autor dice que se trata de grupos de dos o más átomos que permanecen combinados al pasar de una molécula a otra y se denominan radicales, cuyo vocablo proviene de la palabra latina que significa “raíz”. La razón de este nombre estaba en la creencia de que las moléculas podían construirse a partir de un número limitado de combinaciones de átomos pequeños. Los radicales serían entonces las “raíces” a partir de las cuales la molécula crecería. En resumen, comenzó a verse que para resolver el problema estructural de las grandes moléculas había que resolver primero las estructuras de determinado número de radicales diferentes. Las moléculas podrían después construirse sin mucha dificultad a partir de los radicales o grupos funcionales. La importancia de los grupos funcionales (radicales) estriba en que representan la identidad de las moléculas orgánicas y son centrales en las reacciones químicas en los organismos vivos.

Koolman y Röhm (2012) escriben que las reacciones químicas son procesos en los que los electrones o grupos de átomos (radicales) son incorporados a una molécula, intercambiados entre moléculas o desplazados dentro de una misma molécula. Entre las reacciones químicas más relevantes, están las reacciones: a) redox, b) ácido-base, c) adiciones/eliminaciones y d) sustituciones nucleofílicas. Las del grupo a hay transferencia de electrones de una molécula (el agente reductor) a otra (el agente oxidante). En este proceso frecuentemente también se transfieren uno o dos protones, pero el criterio decisivo para hablar de una reacción redox es la transferencia de electrones. Durante la reacción el agente reductor es oxidado y el agente oxidante es reducido. Las reacciones químicas del grupo b (ácido-base) a diferencia de las reacciones redox, no se transfieren electrones sino protones (iones H+). En la disociación de un ácido el agua actúa como aceptor de protones y se convierte en ion hidronio (H3O+). En la reacción inversa, ocurre la protonización de la base conjugada, el agua actúa como ácido. Por ejemplo, si la base NH3 (amoniaco) reacciona con agua (H2O), se genera un ion hidróxido (HO-) y como ácido conjugado, un ion amonio (NH4+). La reacción de adición es una reacción en la que átomos o moléculas se incorporan a un enlace múltiple y se denomina de adición. La reacción inversa de eliminación, consiste en la ruptura de moléculas con formación de un enlace doble. Finalmente, las reacciones del grupo d, se caracterizan por el reemplazo (sustitución) de un grupo funcional por otro. Las sustituciones nucleofílicas comienzan con la adición de una de las moléculas a la otra, seguida de la eliminación del grupo de salida. En las transposiciones (isomerizaciones) se transfieren grupos dentro de una misma molécula.

 

Fotoquímica

Comprender la naturaleza de la radiación solar (luz) es de trascendental importancia, ya que es la fuente de energía de muchos procesos físicos, químicos y biológicos. Del conocimiento científico de su naturaleza depende la explicación de los procesos en los que participa. La concepción de su naturaleza está condicionada por el contexto histórico de sus autores. Así a fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, cuando la Mecánica era la ciencia más desarrollada, la doctrina que predominó fue la de la naturaleza mecánico-corpuscular formulada por Newton, a tal grado que desplazó durante un siglo a la teoría ondulatoria expuesta por primera vez por Huygens a fines del siglo XVII. Pero el conocimiento científico se mueve gradualmente y a saltos y es así como en 1865, se produce un salto revolucionario con la formulación de la teoría electromagnética de Maxwell, la cual negó a la teoría corpuscular de Newton. El conocimiento siguió moviéndose y es a principios del siglo XX, cuando se da otro salto en el desarrollo del conocimiento acerca de la naturaleza de la luz, con la Mecánica cuántica de Plank y el efecto fotoeléctrico de Einstein, descubrimientos que probaron la naturaleza corpuscular de la luz, con lo que se retornó al punto de partida, pero a un nivel muy superior, ya que la negación no es absoluta, implica la conservación de lo positivo de cada doctrina. En este sentido, la naturaleza de la luz tiene que ser contradictoria (partícula vs onda); es decir, es onda y es partícula a la vez. Específicamente se trata de micropartículas, llamadas fotones que tienen un movimiento ondulatorio con una velocidad de 300,000 kilómetros por segundo. La enorme velocidad con que se mueven los fotones, es natural y lógica, ya que en realidad se trata de “micro proyectiles” nucleares emitidos o “disparados” por el Sol, por la explosión de “bombas” termonucleares de hidrógeno en su interior.

Una vez conocida la naturaleza de la luz solar, es evidente que tiene la capacidad de iniciar una serie de reacciones fotoquímicas, particularmente procesos de ionización de átomos y disociación de molécuas, de la atmósfera, hdrosfera e incluso en los organismos vivos, cuyos resultados son nuevos procesos químicos. Asimov (1985) explica, el proceso biológico más importante en el que participa la radiación solar es la fotosíntesis, proceso químico que se produce en las plantas, particularmente en los cloroplastos de las hojas, a través de una molécula compleja que tiene como átomo central al magnesio (Mg) llamada clorofila, en la que la energía solar rompe la molécula de agua proveniente del suelo, en hidrogeno (H) y oxígeno molecular (O2). Con la concurrencia de energía también aportada por el sol (almacenada), el hidrogeno se combina químicamente con el bióxido de carbono (CO2) de la atmósfera para luego formar glucosa y liberación de O2 libre en la atmósfera. Así es, como la energía solar participa en la producción primaria de carbohidratos, que por medio de reacciones químicas sucesivas forman también proteínas, grasas, etc., alimentos que serán vitales para el metabolismo de los organismos heterótrofos (principalmente animales y especie humana) y, complementada la fotosíntesis con la respiración (oxidación) de sus productos (alimentos) se generara la energía (ATP) para todas las funciones vitales de los organismos vivos. Así pues, la fotosíntesis realizada por los organismos autótrofos (ciano-bacterias, algas y plantas superiores) con el concurso de la energía solar, constituye el primer eslabón de la cadena alimenticia de la que dependen los organismos heterótrofos.

 

Conclusiones

La química es la ciencia que estudia las transformaciones cualitativas de las sustancias materiales.

La fotoquímica: luz (fotones) à (ionización de átomos + disociación de moléculas) à química.

La vida en general, puede ser definida como un proceso electroquímico.

En forma más concreta, la vida puede ser como un proceso químico complejo de carácter orgánico-mineral.

La radiación solar es la fuente primaria de energía que hace posible la vida.

En síntesis, la sucesión química que originó la vida y la sigue haciendo posible es la siguiente: cosmoquímica (átomos) à fotoquímica à geoquímica à bioquímica.

Sin química compleja es imposible alcanzar la verdad concreta de la vida y sus consecuencias.


Referencias bibliográficas

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