APORTES
DE LENIN A LADIALÉCTICA MATERIALISTA EN EL SIGLO XX
Valentín
Vásquez
San
Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México
Valentin02111956@gmail.com
Introducción
La dialéctica materialista
constituyó una verdadera revolución filosófica en el siglo XIX emprendida por
Carlos Marx y Federico Engels y, fue el resultado de la generalización
(síntesis) de los conocimientos de la filosofía y las ciencias particulares de
la época, particularmente de la filosofía idealista hegeliana, el socialismo
utópico francés, la economía clásica inglesa, ciencias naturales y sociales,
etc.
Particular importancia tuvo la
dialéctica idealista de Hegel al concebir el desarrollo de los conceptos al
margen de la realidad material concreto sensible, como fuente del pensamiento
(conceptos, ideas, leyes, etc.). Por el contrario, concibió en su dialéctica de
los conceptos, que era el pensamiento abstracto o Idea la que generaba lo
material sensible, a tal grado que consideraba a la naturaleza (filosofía de la
naturaleza) como el otro ser del la Idea y en su movimiento también producía a
la sociedad conocida como filosofía del espíritu.
Marx y Engels invirtieron
radicalmente la filosofía idealista de Hegel, en particular su dialéctica de
los conceptos: al afirmar que no es el concepto (idea, espíritu, Dios) el que
genera a la realidad material sensible, sino que es la realidad material
sensible, la que en su movimiento dialéctico muy prolongado la que dio origen a
la especie humana con su cerebro, que constituye el sustrato material del pensamiento
abstracto.
De lo anterior se deduce la
esencia de las dos corrientes filosóficas fundamentales: el idealismo, que concibe
a la idea o espíritu como creador de la materia, y el materialismo que
establece a la materia como la generadora de la conciencia en general y del
pensamiento en particular.
Posteriormente en el siglo XX,
Lenin hizo otras aportaciones para enriquecer a la dialéctica materialista, que
son las que se reseñan en este escrito.
I. Materialismo filosófico
1. Materialismo y empiriocriticismo
Lenin (1908) en Materialismo
y empiriocriticismo: “en la teoría del conocimiento, como en todos los
otros dominios de la ciencia, hay que razonar con dialéctica, o sea, no suponer
jamás que nuestro conocimiento es acabado e inmutable, sino indagar de qué
manera el conocimiento nace de la ignorancia, de qué manera el conocimiento
incompleto e inexacto llega a ser más completo y más exacto”.
Hay aquí dos cuestiones evidentemente confundidas:
1) ¿Existe la verdad objetiva, es decir, puede haber en las representaciones
mentales del hombre un contenido que no dependa del sujeto, que no dependa del
hombre ni de la humanidad? 2) Si es así, las representaciones humanas que
expresan la verdad objetiva ¿pueden expresarla de una vez, por entero,
incondicionalmente, absolutamente o solo de un modo aproximado, relativo? Este
segundo interrogante es el de la correlación entre la verdad absoluta y la
verdad relativa…Para Engels, la suma de verdades relativas constituye la verdad
absoluta.
El pensamiento humano, por su naturaleza, es capaz
de proporcionarnos, y proporciona en realidad, la verdad absoluta, que resulta
de verdades relativas. Cada fase del desarrollo de la ciencia añade nuevos
granos a esta suma de verdad absoluta; pero los límites de la verdad de cada
tesis científica son relativos, tan pronto ampliados como restringidos por el
progreso consecutivo de los conocimientos.
La dialéctica –como ya explicaba Hegel– comprende el
elemento del relativismo, de la negación, del escepticismo, pero no se reduce
al relativismo. La dialéctica materialista de Marx y Engels comprende ciertamente
el relativismo, pero no se reduce a él, es decir, reconoce la relatividad de
todos nuestros conocimientos, no en el sentido de la negación de la verdad
objetiva, sino en el sentido del condicionamiento histórico de los límites de
la aproximación de nuestros conocimientos a esta verdad.
Hemos visto que Marx en 1845 y Engels en 1888 y 1892
basaban la teoría materialista del conocimiento en el criterio de la práctica.
Plantear fuera de la práctica el problema de “si al pensamiento humano se le
puede atribuir una verdad objetiva” es entregarse a la escolástica –dice Marx
en la segunda tesis sobre Feuerbach-. La práctica es la mejor refutación del
agnosticismo kantiano y humista, así como de los demás subterfugios filosóficos
– repite Engels – “Los resultados de nuestros actos dan la prueba de la
conformidad de nuestras percepciones con la naturaleza objetiva de las cosas
percibidas – replica Engels - a los agnósticos.
¿Qué es dar
una definición? Es, ante todo, encajar [englobar] un concepto dado [singular] en
otro más amplio [general]. Por ejemplo, cuando yo defino: el asno es un animal,
encajo el concepto de “asno” en otro concepto más amplio. Preguntémonos ahora
si existen conceptos más amplios, con los que pudiera operar la teoría del
conocimiento, que los conceptos de ser y pensar, materia y sensación, lo físico
y lo psíquico. No. Estos son los conceptos de extrema amplitud, los más
amplios, más allá de los cuales en realidad, no ha ido hasta ahora la
gnoseología. Solamente el charlatanismo o la indigencia intelectual supina
puede exigir una “definición” tal de estas dos “series” de conceptos de extrema
amplitud que no consista en una “simple repetición”: lo uno o lo otro es
considerado primario”. No obstante, Lenin define a la materia en los siguientes
términos:
La materia es una categoría filosófica para designar
la realidad objetiva, dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada
y reflejada por nuestras sensaciones y existente independientemente de ellas”.
En esencia el idealismo kantiano y hegeliano, en
realidad son dos formas de la doctrina del apriorismo, cuya esencia consiste en
la preexistencia de categorías lógicas que gobiernan la naturaleza.
2. Cuadernos filosóficos (1914-15)
2.1. Lecciones sobre la esencia de la religión (Feuerbach)
“El problema de si un Dios ha creado el mundo…es el
problema de la relación del espíritu con lo sensible [que constituye] el
problema más importante y difícil de la filosofía, [ya que] toda la historia de
la filosofía gira en torno de él; la disputa entre estoicos y epicúreos,
platónicos y aristotélicos, escépticos y dogmáticos, en la filosofía antigua;
entre nominalistas y realistas en la edad media; entre idealistas y realistas o
empiristas en la época moderna”.
Estos razonamientos sirvieron de fundamento
posteriormente para Engels, al plantear en su Ludwig Feuerbach y el fin de la
Filosofía Clásica Alemana (1886), la relación entre el pensar y el ser como el
problema fundamental de la filosofía.
“El nacimiento del mundo corpóreo partiendo del
espíritu, de Dios, conduce a la creación del universo a partir de la nada. ¿Pues,
de dónde, sino de la nada, toma el espíritu la materia, las sustancias
corpóreas…la naturaleza es corpórea, material, sensible”?
Constituye un absurdo el idealismo en general el
plantear la creación del mundo a partir de un Dios, un concepto, el espíritu,
el pensamiento, la idea, etc.; puesto que, con diversos términos, lo que
realmente significa es la creación de la realidad sensible, a partir de la
nada, ya que todo lo abstracto aislado de lo singular carece de contenido; es
decir no es nada, y de la nada no puede derivarse nada.
Dios es una abstracción; por consiguiente, es
sinónimo de: idea, pensamiento, espíritu, conciencia, autoconciencia, concepto,
palabra, etc.; diversas expresiones que significan lo mismo; en consecuencia,
el idealismo al tener como principio fundamenta la derivación del mundo a
partir de cualesquiera de las abstracciones anteriores; en esencia significa la
creación del mundo por obra del espíritu divino. Por esto, Feuerbach, tenía
razón al considerar a la filosofía especulativa de Hegel, como religión hecha
pensamiento.
En sus razonamientos contra sus críticos, Feuerbach
comenta: “sustituyo expresamente el ser por la naturaleza, el pensamiento por
el hombre, es decir, no pongo una abstracción, sino algo concreto”.
Aquí está expuesto con claridad el “principio
antropológico” de Feuerbach al reducirlo al hombre en general, sin penetrar en
las relaciones sociales de producción.
2.2 . Ciencia de la Lógica de Hegel (1914-1915)
La verdad es en sí infinita: su finitud es su negación, su fin. Las formas, si se las considera como tales, distintas de la materia y que existen solo adheridas a ella, son incapaces de abarcar la verdad. La vacuidad de estas formas –de la lógica formal– las hace acreedoras al desprecio y al ridículo. La ley de identidad A=A [lógica aristotélica], vacuidad insoportable.
La consideración del pensamiento debe abarcar, no
solo la forma externa, sino también el contenido”.
En la vieja lógica no hay transición ni desarrollo
(de los conceptos y del pensamiento), no hay un nexo interior de todas las
partes, ni transición de las unas a las otras”.
“Y Hegel postula dos postulados fundamentales:
a). “La necesidad de la concatenación” y
b). “El nacimiento inmanente de las diferencias”
“¡Muy importante! Esto significa, a mi juicio:
1) Conexión necesaria, nexos objetivos entre todos
los aspectos, fuerzas tendencias, etc., en la esfera de los fenómenos dados.
2) “Nacimiento inmanente de las diferencias” [lo que
implica] la lógica objetiva interna de la evolución y de la lucha entre las
diferencias, polaridad.
“No solo lo universal abstracto, sino lo universal
que encierra la riqueza de los particulares”.
Lenin interpreta: “magnífica fórmula: ¡”no solo lo
universal abstracto, sino un universal que encierra la riqueza de lo
particular, de lo individual y lo singular (toda la riqueza de particular y lo
singular.
El sistema de la lógica es el reino de las sombras”
libre de “todas las concreciones sensibles…no lo abstracto, muerto, inmóvil,
sino lo concreto”. Lenin comenta: “¡característico! ¡Espíritu y esencia de la
dialéctica!
La esencia del método dialéctico: movimiento de lo
abstracto a lo concreto, pero desmitificado del idealismo teológico hegeliano.
a) Libro
primero: Doctrina del Ser
“El desarrollo del conocer debe ser determinado por
la naturaleza de la cosa y el contenido mismo”.
a.1. Determinación (cualidad)
“Llamamos dialéctica al superior movimiento racional
en el que los términos en apariencia separados pasan los unos a los otros por
sí mismos, en virtud de lo que son, y así la suposición de su separación se
anula por sí misma”.
Lenin señala: “La dialéctica es la teoría de cómo
los contrarios pueden y suelen (o devienen) idénticos; en qué condiciones son
idénticos, al convertirse los unos en los otros, y porque el entendimiento
humano no debe considerar estos contrarios como muertos, sino como vivos,
condicionados, móviles y que se convierten los unos en los otros.
El límite es la simple negación, o sea, la primera
negación. Cada algo tiene su límite, pero lo otro es, al mismo tiempo, la
negación de la negación.
Lenin: “El algo, tomado desde el punto de vista de
su límite inmanente, desde el punto de vista de su contradicción consigo mismo,
contradicción que lo impulsa y lo empuja por encima de sus límites, es lo
finito.
La naturaleza misma de lo finito consiste en
superarse, en negar su negación y convertirse en infinito. No es el poder
externo lo que convierte lo finito en infinito, sino su propia naturaleza.
Sin embargo, en realidad, lo finito e infinito son
inseparables. Forman una unidad.
La cualidad, llevada a su extremo se trueca en
cantidad”.
En este sentido, la dialéctica es entendida como
transformación recíproca de los contrarios (cantidad vs cualidad).
a.2. La magnitud (cantidad)
Lenin: “Analizando a Kant de un modo muy puntilloso
y muy agudo, Hegel llega al resultado de que se limita a repetir en las
conclusiones lo asentado ya en las premisas, repitiendo, en efecto, que existe
una categoría de la continuidad y una de la discreción. De donde solo se deduce
“que ninguna de estas dos determinaciones, tomada por sí sola, tiene verdad,
sino que la tiene solo la unidad. Tal es la consideración verdaderamente
dialéctica de ellas, y tal también su verdadero resultado”.
Cantidad: disminución o aumento de la cualidad, es
decir movimiento de la cualidad. Hegel definió a la cantidad como superación de
la cualidad. La cantidad es el cambio “externo” de la cualidad, a tal grado que
la cualidad del objeto se conserva. Ejemplo, un hombre concreto, sigue siendo
hombre desde que nace hasta que muere; es decir que su cualidad se conserva,
independientemente de su tamaño: pequeño, mediano, grande, etc.
a.3. La medida
“En la medida se unen, para decirlo en forma
abstracta, la calidad y la cantidad.
Acerca de la categoría de lo gradual [cantidad],
observa Hegel:
Se recurre fácilmente a esta categoría para hacer
inteligible al ojo o la mente la desaparición de una cualidad o algo, pues así
se crea la ilusión de que se puede ver casi con los ojos el desaparecer; al
poner el cuanto, como límite externo, variable por su naturaleza, el cambio se
comprende por sí mismo. Pero en realidad nada se explica con ello; el cambio
es, a la vez, en esencia, el paso de una cualidad a otra (el tránsito más
abstracto) de una existencia a una no existencia; y ello encierra otra
determinación distinta de lo gradual, que implica solo una disminución o un
aumento, y es el mantenerse adherido unilateralmente a la magnitud”.
La medida es la unidad de la cualidad y de la
cantidad. La medida es la cantidad cualitativa.
“Se dice que en la naturaleza no hay saltos; y una
imaginación común, cuando se trata de comprender el nacer o el perecer, cree el
haberlo comprendido cuando se lo imagina como una aparición o desaparición
gradual. Pero ya vimos que los cambios del ser en general no son solo
transiciones de una a otra magnitud, sino una transición de lo cualitativo a lo
cuantitativo, y viceversa: un devenir de otro modo, que representa una
interrupción de lo gradual y es algo cualitativamente distinto con respecto a
la existencia anterior”.
Hegel insiste en las transiciones de la calidad a la
cantidad y viceversa y que lo gradual no explica nada sin los saltos.
Así pues, para Hegel, detrás de la infinita variabilidad
de lo finito, permanece algo oculto que constituye la esencia. Esta es la
superación del ser de acuerdo a la dialéctica hegeliana.
b. Libro segundo: La esencia
b.1. La esencia
“La esencia absoluta no tiene existencia
determinada. Pero debe necesariamente pasar por ella”.
Lenin: “la esencia ocupa el lugar intermedio entre
el ser y el concepto”.
En lo no esencial, en la apariencia, hay un momento
de la no existencia…es decir, lo no esencial, lo aparente, desaparece
frecuentemente, no se mantiene tan “apegado”, no se “asienta” con tanta
firmeza” como la “esencia”.
“La apariencia es…la esencia misma, pero la esencia
en una determinación, si bien de tal modo que, además, solo es su momento: la
esencia es la apariencia de sí en sí misma”.
Lenin: “lo aparente es la esencia en una de sus
determinaciones, en uno de sus aspectos, en uno de sus momentos. La esencia
parece ser precisamente eso. La apariencia es el manifestarse de la esencia en
sí misma”.
Lenin explica el despliegue de las contradicciones:
Identidad à diferencia à contradicción à antagonismo àsolución
“De ahí que Hegel explique la unilateralidad de la
“Ley de la Identidad” [de la lógica aristotélica]: A=A…si todo es idéntico, no
es distinto ni contrapuesto, carece de fundamento”.
Los partidarios de la Ley de la Identidad,
“aferrándose a esta identidad rígida, cuya antítesis es la diversidad, no ven
que con ello la convierten en una determinación unilateral, que como tal carece
de toda verdad”.
En cuanto al principio del tercero excluido de la
lógica formal, Hegel señala: “Algo es A o es no A; no hay un tercero”, y lo
analiza. Si con ello quiere significarse que todo es un término de una
oposición, que todo tiene su determinación positiva y su determinación
negativa, está bien, ¡Pero si se entiende, como suele hacerse, en el sentido de
que entre todos los predicados hay que tomar, bien lo dado o bien su no ser,
entonces se trata de una trivialidad!
Y luego ironiza Hegel: no existe tercero. Sí existe,
y se haya en la proposición misma, el propio A es el tercero, pues A puede ser
a la vez +A y –A, Por consiguiente, el algo mismo es el tercero, que tendría
que ser excluido”.
Lenin: “esto es agudo y exacto. Cada cosa concreta,
cada algo concreto se haya en diferentes y no pocas veces contradictorias
relaciones con todo lo demás…es ello mismo y es otro”.
En cuanto a la Ley de la Contradicción, Hegel hace
los siguientes comentarios: “…si se han elevado en forma de proposiciones las
primeras determinaciones reflexivas, la identidad, la diversidad y la oposición,
con mayor razón habría que comprender en una proposición aquella determinación
reflexiva a la que las demás se refieren como a su verdad, a saber: la
contradicción, y decir que todas las cosas son contradictorias en sí mismas, y
cabalmente en el sentido de que este principio, en oposición a los otros,
expresaría mucho más la verdad y la esencia de las cosas. La contradicción que
se destaca en la oposición no es sino la nada desarrollada, contenida en la
identidad y que se manifestaba en la expresión según la cual el principio de la
identidad no dice nada”.
Es decir, la contradicción interna constituye la
médula de la dialéctica.
“Pero uno de los fundamentales prejuicios de la
lógica hasta ahora existente y de la imaginación corriente consiste en creer
que la contradicción no es una determinación tan esencial e inmanente como la
identidad; pero lo cierto es que si se hablase de un orden jerárquico y hubiese
que mantenerse separadas ambas determinaciones, habría que considerar la
contradicción como lo más profundo y plenamente esencial. En efecto, la
identidad es, frente a ella, solo la determinación de lo simple inmediato, del
ser muerto, mientras que la contradicción es la raíz de todo movimiento y
vitalidad; solo aquello que contiene una contradicción se mueve, encierra un
impulso y una actividad”.
El error de la lógica formal aristotélica consiste
en darle mayor jerarquía a la identidad, a lo superficial, en vez de la
contradicción.
“Ahora bien, no tenemos por qué preocuparnos de la
afirmación de que lo contradictorio no existe, de que es inexistente. Una
determinación absoluta de la esencia tiene que darse necesariamente en toda
experiencia, en todo lo real y en todo concepto…la experiencia usual se encarga
de decirnos que hay, por lo menos, multitud de cosas contradictorias, de
ordenamientos contradictorios, etc., cuya contradicción no reside simplemente
en una reflexión externa, sino en ellos mismos. Y tampoco debe verse en la
contradicción simplemente una anomalía que se dé solo de vez en cuando, sino
que es lo negativo en su determinación esencial, el principio de todo auto
movimiento, el cual no consiste en otra cosa que en el manifestarse de la misma
contradicción. El mismo movimiento exterior sensible representa su existencia
inmediata. Si algo se mueve, no es porque ahora se halle aquí y más tarde allí,
sino porque ahora mismo se halla aquí y no aquí, se halla y no se halla en este
aquí. Hay que reconocer, con los antiguos dialécticos, las contradicciones que
ellos señalan en el movimiento, pero de aquí no se sigue que el movimiento no
exista, sino, por el contrario, que el movimiento es la contradicción misma en
su existencia…del mismo modo, el auto movimiento interno, que es el auto
movimiento verdadero y propio, el impulso en general…no es sino el hecho de que
algo es en sí mismo, y también la ausencia, es decir, lo negativo de sí mismo,
en uno y el mismo aspecto. La identidad abstracta en sí no tiene vitalidad,
sino que, como lo positivo es en sí mismo la negatividad, se sale de sí y se modifica.
Por lo tanto, algo es viviente solo cuando encierra una contradicción, y lo que
le da fuerza es, justamente, la contradicción que encierra y sostiene. Pero si
algo existente no puede, en su determinación positiva, abarcar al mismo tiempo
su determinación negativa y mantener firme la una y la otra; es decir, sino
puede abarcar en sí mismo la contradicción, no será la unidad viviente, no será
un fundamento, sino que perecerá en la contradicción. El pensamiento
especulativo consiste solo en eso, en que el pensamiento mantiene en pie la
contradicción, se mantiene a sí mismo en ella, y no en que permita ser dominado
por ella – como sucede con la imaginación – o en que permita que sus
determinaciones se resuelvan en otras, o en nada”.
El movimiento es la contradicción misma en su
manifestación. El movimiento es contradicción activa.
Lenin: “La idea del movimiento y el cambio
universales (1813, Lógica) fue conjeturada antes de ser aplicada a la vida y a
la sociedad. Se proclamó con respecto a la sociedad (1847) antes de demostrarse
en su aplicación al hombre (1859)”.
La dialéctica surgió en la esfera del pensamiento en
1813 y se aplicó –por Marx- a la sociedad en 1847 (Manifiesto del partido
comunista) y a la evolución biológica –por Darwin- en 1859.
Lenin: “Si no me equivoco, hay mucho misticismo y
vacío en estas conclusiones de Hegel, pero la idea fundamental es genial: la
idea del vínculo universal, multilateral, vital, de todo con todo, del reflejo
de ese vínculo, en los conceptos humanos, que también deben ser tallados,
trabajados, flexibles, móviles, relativos, relacionados entre sí, unidos en
oposiciones, a fin de abarcar al mundo. La continuación de la obra de Hegel y
de Marx debe consistir en la elaboración dialéctica de la historia del
pensamiento humano, de la ciencia y de la técnica”.
b.2. Apariencia
“La esencia debe aparecer…La apariencia es la
esencia en su existencia”.
Lenin: “el concepto de Ley es una de las etapas del
conocimiento por el hombre de la unidad y de la conexión, de la dependencia recíproca
y la totalidad del proceso universal. El “tratamiento” y “retorcimiento” de
palabras y conceptos a que se dedica Hegel aquí es una lucha para no hacer
absoluto el concepto de Ley, para no simplificarlo, para no convertirlo en un
fetiche. “Ley es la permanencia en el fenómeno”. En palabras de Hegel [el]
“subsistir durable que pertenece al fenómeno es la ley”.
“La ley es la reflexión del fenómeno en la identidad
consigo misma”. En términos de Lenin: “la ley es lo idéntico en el fenómeno”.
“…el reino de la ley es la imagen inmóvil del mundo
existente o fenomenológico”.
Lenin: “esta es una determinación notablemente
materialista y notablemente justa, [ya que] con la palabra inmóvil…la ley toma
lo calmo y por lo tanto la ley, toda ley, es estrecha, incompleta, aproximada”.
“La existencia vuelve a la ley, como a su
fundamento; y el fenómeno los contiene a ambos, es decir, el simple fundamento
y el movimiento de resolución del universo fenomenológico, del que representa
la esencialidad…por lo tanto la ley es el fenómeno esencial”.
Lenin: “la ley es el reflejo de lo esencial en el
movimiento del universo”.
Lenin: “el reino de las leyes es el contenido
inmóvil del fenómeno, éste es ese contenido, pero se presenta en cambio
incesante y como reflexión en otro…el fenómeno, por lo tanto, en relación con
la ley, es la totalidad, porque contiene a la ley…fenómeno es igual a
totalidad, ley es igual a parte, [por consiguiente], el fenómeno es más rico
que la ley”.
Lenin: “lo esencial aquí es que tanto el mundo de
las apariencias como el mundo en sí son momentos del conocimiento de la
naturaleza por el hombre, etapas, alteraciones o ahondamientos (del
conocimiento). El desplazamiento del mundo en sí cada vez más lejos del mundo
de las apariencias, eso es lo que no se ve en Hegel”, “de tal modo la ley es la
relación esencial”.
En el movimiento del fenómeno a la esencia,
necesariamente el conocimiento avanza de lo empírico a la ley, que expresa esa
“quietud” que está detrás del mundo cambiante de la apariencia.
b.3. Realidad
“La realidad es la unidad de la esencia y la
existencia”.
Hegel considera que: “en lo absoluto no existe
devenir. El absoluto es el absoluto. El atributo es un absoluto relativo”. Estos
comentarios de Hegel permiten entender porque su sistema filosófico culmina en
el espíritu absoluto, en el que ya no hay movimiento, por consiguiente, ya no
hay contradicción que constituye la fuerza motriz de los cambios. Su sistema se
contrapone con el método dialéctico.
“El que una cosa sea posible o imposible depende del
contenido, es decir, del total de los momentos de realidad que en su desarrollo
resultan ser la necesidad”.
“La necesidad es ciega solo en la medida en que no
es entendida”; en consecuencia conforme el conocimiento profundiza en el
conocimiento de las leyes, en esa medida el hombre es más libre de la
influencia de las fuerzas “ciegas” de la naturaleza.
Lenin: "causa y efecto son nada más que
momentos de la dependencia recíproca universal, de conexión, de la
concatenación recíproca de los acontecimientos, simples eslabones en la cadena
del desarrollo de la materia”.
La causalidad expresa solo en forma unilateral,
fragmentaria e incompleta, la concatenación universal de los fenómenos
materiales.
c. Doctrina del concepto
“El ser y la esencia son los momentos del devenir del concepto”.
Lenin: invertir: los conceptos son los productos más
elevados del cerebro, el producto más elevado de la materia.
“Ahora bien…en cuanto [al] concepto [y
su relación] con las etapas que supuestamente lo preceden, es importante tener
en cuenta de que ciencia se trata, a fin de determinar la forma de dichas
etapas. En nuestra ciencia, que es la de la lógica pura, las etapas son el ser
y la esencia. En Psicología, la sensación y la intuición, y también la
ideación, preceden en general al entendimiento. En la Fenomenología del
espíritu, dado que es la teoría de la conciencia, el ascenso se hizo a través
de las etapas de la conciencia sensible, pasando por la percepción, para llegar
al entendimiento”.
La vida o naturaleza orgánica, es la etapa de la
naturaleza en que surge el concepto”. Por esto, en su desenvolvimiento el
concepto como pensamiento abstracto tiene que pasar por la naturaleza orgánica
y la vida social para culminar en el espíritu absoluto.
“No es más que un concepto”, se dice en general; y
se opone al concepto, como algo que lo supera en excelencia, no solo la idea,
sino todo lo que es sensible, espacial, temporal, palpable y accesible. Y lo
abstracto es considerado menos importante que lo concreto, porque de lo primero
se han omitido muchos de los materiales de ese tipo. Para los que sostienen ese
punto de vista, el proceso de abstracción significa que para nuestras
necesidades subjetivas se ha separado de lo concreto una u otra característica,
de tal modo que, si bien se omiten muchas otras propiedades y modificaciones
del objeto, éstas no pierden nada de valor o dignidad. Son lo real y se las
considera como plenamente importantes, aunque se las deja del otro lado; y
únicamente la incapacidad del entendimiento para absorber tales riquezas lo
obliga a conformarse con la magra abstracción. Pero si el material dado de la
intuición y la multiplicidad de la ideación son tomados como lo real en
oposición a lo que se piensa y al concepto, entonces éste es un punto de vista
cuya eliminación no solo constituye una condición de la filosofía, sino que e
incluso es adoptado por la religión. ¿Pues como son posibles una necesidad y el
sentido de ésta si la apariencia fugitiva y superficial de lo sensible y lo
individual es entendida como lo verdadero? Por consiguiente, el pensamiento
abstrayente no debe ser considerado como un simple apartamiento del material
sensible, de cuya realidad se dice que no queda disminuida con ello; sino que
su superación, y su reducción a lo esencial es lo que se manifiesta únicamente
en el concepto”.
Lenin: “En esencia, Hegel tiene toda la razón frente
a Kant. El pensamiento que se eleva de lo concreto a lo abstracto, no se aleja
de la verdad, sino que se acerca a ella. La abstracción de la materia, de una
ley de la naturaleza, la abstracción del valor, etc.; en una palabra, todas las
abstracciones científicas, reflejan la naturaleza en forma más profunda, veraz
y completa. De la percepción viva al
pensamiento abstracto, y de éste a la práctica: tal es el camino dialéctico del
conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva. Kant
menosprecia el conocimiento para abrir el camino a la fe: Hegel exalta el
conocimiento, afirma que el conocimiento es el conocimiento de Dios. El
materialista exalta el conocimiento de la materia, de la naturaleza, y relega a
Dios, y a la morralla filosófica que defiende a Dios, al depósito de los
desperdicios”.
Hegel refuta a Kant al argumentar la posibilidad del
conocimiento de la cosa en sí: “se vuelve a hacer la afirmación de que en modo
alguno podemos conocer las cosas tales como son en y por sí mismas, y de que la
verdad no permite que la razón cognoscitiva se le aproxime; que la verdad que
consiste en la unidad del objeto y el concepto no es en definitiva otra cosa
que apariencia, y la razón, ahora, es la de que el contenido sería solo la
multiplicidad de la intuición. Acerca de este argumento se ha hecho notar que
esa multiplicidad, en la medida que pertenece a la intuición, en oposición al
concepto, es trascendida precisamente en el concepto, y que el objeto es
reducido por el concepto a su esencialidad no contingente; esta última entrada
en la apariencia, y por ese mismo motivo la apariencia no es solo no esencial,
sino, además, la manifestación de la esencia”.
“En la lógica la idea “se convierte en la creadora
de la naturaleza”. Es decir, se trata de evidente idealismo.
“La lógica es la “ciencia formal” en oposición a las
ciencias concretas (de la naturaleza y el espíritu), pero su objeto “el reino
de la verdad pura”. La lógica desvinculada de la realidad material, es
idealismo.
“El propio Kant, al preguntar que es la verdad y dar
una respuesta trivial: “correspondencia del conocimiento con su objeto”,
definición que contradice su filosofía al plantear que la cosa en sí es
incognoscible.
d. La subjetividad
Hegel: “La primera característica distintiva del
concepto es su universalidad…el concepto surgió de la esencia, y ésta del
ser…el desarrollo posterior de lo universal, lo particular y lo individual es
en el más alto grado abstracto”.
Lenin: “es evidente que también aquí lo principal
para Hegel es señalar las transiciones. Desde cierto punto de vista, en ciertas
condiciones, lo universal es lo individual, lo individual es lo universal. No
solo conexión, y conexión inseparable, de todos los conceptos y juicios, sino
transiciones de uno en otro, y no solo transiciones, sino además identidad de
los contrarios”.
Lenin:” Hegel es mucho más profundo que Kant y otros
en lo referente a la búsqueda del reflejo del movimiento del mundo objetivo en
el movimiento de los conceptos. Así como la forma simple del valor, el acto
individual de intercambio de una mercancía por otra, incluye ya, en forma no
desarrollada, todas las contradicciones principales del capitalismo, así la generalización
más simple, la primera y más sencilla formación de conceptos (juicios,
silogismos, etc.) denota ya el conocimiento cada vez más profundo del hombre en
cuanto a la conexión objetiva del mundo. Aquí es preciso buscar el verdadero
sentido, la significación y el papel de la Lógica de Hegel”.
“Una experiencia que se basa en la inducción es
considerada como válida, aunque se admita que la percepción no está completa;
pero lo único que puede admitirse es que no existe ningún ejemplo contrario a
dicha experiencia, en la medida en que ésta es verdadera en y para sí”.
Lenin: “La verdad más sencilla obtenida en forma
inductiva más simple es siempre incompleta, porque la experiencia es siempre
inconclusa”.
“Hegel demostró realmente que las formas y leyes lógicas
no son una cáscara vacía, sino el reflejo del mundo objetivo. Dicho en forma
más correcta, no demostró, sino que hizo una brillante conjetura”.
“La significación objetiva de las figuras del
silogismo es, en general, la de que todo lo racional se manifiesta como un
silogismo triple, tal, que cada uno de sus miembros adopta la posición de uno
de los extremos, así como la del medio. Tal, por ejemplo, es el caso de las
tres ramas de la filosofía, es decir, la Idea Lógica, la Naturaleza y el
Espíritu. Aquí la Naturaleza es, antes que nada, el término medio, de conexión.
La naturaleza, esa totalidad inmediata, se despliega en los dos extremos de la
Idea y el Espíritu”.
“Pero el Espíritu es solo espíritu cuando es mediado
por la naturaleza…“el Espíritu es lo que reconoce la Idea Lógica en la
naturaleza y por lo tanto la eleva a su esencia…“la Idea lógica es la
“sustancia absoluta, tanto del Espíritu como de la naturaleza, lo universal, lo
que todo lo penetra”.
Lenin: “La naturaleza, esa totalidad inmediata, se
despliega en la Idea Lógica y el Espíritu”. La Lógica es la ciencia del
conocimiento. Es la Teoría del conocimiento. El conocimiento es el reflejo de
la naturaleza por el hombre. Pero no es un reflejo simple, inmediato, completo,
sino el proceso de una serie de abstracciones, la formación y el desarrollo de
conceptos, leyes, etc., y estos conceptos, leyes, etc. (pensamiento, ciencia
igual a “Idea Lógica”) abarcan condicionalmente, aproximadamente, el carácter
universal, regido por leyes, de la naturaleza en eterno desarrollo y
movimiento. Aquí existen en realidad, objetivamente, tres miembros: 1) la
naturaleza; 2) el conocimiento humano igual a cerebro humano (como el producto
más elevado de esa misma naturaleza) y 3) la forma de reflejo de la naturaleza en
el conocimiento humano, y esta forma consiste precisamente en conceptos, leyes,
categorías, etc. El hombre no puede captar –reflejar–, reproducir la naturaleza
como un todo, en su totalidad, su totalidad inmediata; solo puede acercarse
eternamente a ello, creando abstracciones, conceptos, leyes, una imagen
científica del mundo, etc.”.
Lenin: “Las leyes de la lógica son los reflejos de
lo objetivo en la conciencia subjetiva del hombre”.
En Hegel, “El concepto realizado” es el objeto. Esta
transición del sujeto, del concepto, al objeto, parece extraña, pero por el
objeto no debe entenderse simplemente el Ser, sino algo definitivo, algo
independiente, concreto y completo en sí…el mundo es el otro ser de la Idea”.
En suma, según Hegel, la realidad material es el
otro ser del espíritu.
e. La objetividad
“En sus herramientas el hombre posee poder sobre la
naturaleza exterior, aunque en lo que respecta a sus fines se encuentra con
frecuencia sometido a ella”. Según Lenin son gérmenes del materialismo
histórico en Hegel.
Lenin: “Cuando Hegel se esfuerza para ubicar la
actividad humana dirigida a un fin entre las categorías de la lógica, diciendo
que dicha actividad es el “silogismo”, que el sujeto (el hombre) desempeña el
papel de un “miembro” en la “figura” lógica” del “silogismo”; entonces no se
trata simplemente de una interpretación forzada, de un simple juego. Tiene un
contenido muy profundo, puramente materialista. Hay que invertir: la actividad
práctica del hombre debe llevar su conciencia a la repetición de las distintas
figuras lógicas, miles de millones de veces, a fin de que esas cifras puedan
obtener la significación de axiomas”.
“…el concepto…como totalidad concreta, es idéntico a
la objetividad inmediata”.
Lenin: Notable: Hegel llega a la “Idea” como
coincidencia del concepto y del objeto, como verdad, a través de la actividad
práctica del hombre, dirigida a un fin. Un enfoque muy aproximado a la opinión
de que con su práctica el hombre demuestra la corrección objetiva de sus ideas,
conceptos, conocimiento, ciencia.
f. La Idea
“La Idea es el Concepto adecuado: la verdad
objetiva, o la verdad como tal”.
“…habiéndose llegado al resultado de que la Idea es
la unidad del concepto y la objetividad, la verdad, no hay que considerarla
simplemente como una meta a la que es preciso llegar mientras se mantiene como
una especie de más allá; hay que sostener que lo que es real lo es solo en la
medida en que contiene y expresa la Idea. El objeto y el mundo objetivo y
subjetivo no solo deben corresponder a la Idea, sino que son en sí mismos la
correspondencia del concepto y la realidad; la realidad que no corresponde al
concepto es una mera apariencia, es la entidad subjetiva, contingente,
arbitraria, que no es la verdad”.
Lenin: el conocimiento es la aproximación eterna,
infinita, del pensamiento al objeto. El reflejo de la naturaleza en el
pensamiento del hombre debe ser entendido no “en forma inerte” no “en forma
abstracta”, no carente de movimiento, no carente de contradicciones, sino en el
eterno proceso del movimiento, en el surgimiento de las contradicciones y en su
solución”.
Lenin: la totalidad de todos los aspectos del fenómeno, de la realidad y de sus relaciones recíprocas. Las relaciones de los conceptos igual al contenido principal de la lógica, por medio del cual estos conceptos (y sus relaciones, transiciones, contradicciones) son mostrados como reflejos del mundo objetivo. La dialéctica de las cosas produce la dialéctica de las ideas, y no a la inversa. Hegel adivinó en forma brillante la dialéctica de las cosas (de los fenómenos, del mundo, de la naturaleza) en la dialéctica de los conceptos. [Con otras palabras]
en la
alternación, en la dependencia recíproca de todos los conceptos, en la
identidad de sus contrarios, en las transiciones de un concepto en otro, en el
eterno cambio, en el eterno movimiento de los conceptos, Hegel adivinó en forma
brillante precisamente esa relación de las cosas, de la naturaleza.
“La verdad, en el sentido más profundo…consiste en
la identidad entre la objetividad y el concepto…nada puede existir enteramente
carente de identidad entre el concepto y la realidad”.
“La idea como proceso atraviesa tres etapas en su
desarrollo. La primera forma de la idea es la vida…La segunda forma es la idea
en forma de conocimiento, que aparece con el doble aspecto de la idea teórica y
la idea práctica. El proceso del conocimiento tiene como resultado el
restablecimiento de la unidad enriquecida por la diferencia, y esto da la
tercera forma, la de la Idea Absoluta”.
Lenin: La idea…pasa, por tres etapas: 1) la vida; 2)
el proceso del conocimiento, que incluye la práctica humana y la técnica; 3) la
etapa de la idea absoluta (es decir, de la verdad completa).
Lenin: la vida da nacimiento al cerebro. La
naturaleza se refleja en el cerebro humano. Mediante la verificación y la
aplicación de la exactitud de esos reflejos en su práctica y su técnica, el
hombre llega a la verdad objetiva.
“Todas las ciencias deben ser absorbidas en la
lógica, ya que cada una es una lógica aplicada en la medida en que consiste en
aprehender su objeto en forma de pensamiento y del concepto”.
Lenin: la idea de incluir la vida en la lógica es
comprensible y brillante desde el punto de vista del proceso del reflejo del
mundo objetivo en la conciencia (al principio individual) del hombre y de la
práctica de dicha conciencia (reflejo) por medio de la práctica.
Lenin: a fin de entender es necesario empezar por
entender empíricamente, por estudiar, por elevarse del empirismo a lo
universal…Según Hegel, la antigua metafísica, en su esfuerzo por conocer la
verdad, dividió los objetos, según las características de la verdad, en
sustancias y fenómenos. La Crítica de Kant rechazó la investigación de la
verdad…pero aferrándose a la apariencia y a lo que resulta ser una simple
representación sensorial en la conciencia cotidiana equivale a renunciar al
Concepto y a la filosofía”.
La filosofía crítica de Kant al negar la posibilidad
del conocimiento de la “cosa en sí”, impide alcanzar la verdad entendida como
la unidad del concepto y el objeto (Idea).
Lenin: Kant tomó el carácter finito, transitorio,
relativo, condicional, del conocimiento humano (sus categorías, causalidad,
etc.), como subjetivismo y no como la dialéctica de la idea, y divorció el
conocimiento del objeto.
“La idea, en la medida en que el concepto es ahora
para sí el concepto determinado en y para sí, es la Idea Práctica, o Acción”.
Lenin: El conocimiento teórico debería dar el objeto
en su necesidad, en sus relaciones multilaterales, en sus movimientos
contradictorios, en y para sí. Pero el concepto humano aprehende
“definitivamente esa verdad objetiva del conocimiento, se apodera de ella y la
domina, solo cuando el concepto se convierte en “ser para sí” en el sentido de
la práctica. O sea, que la práctica del hombre y de la humanidad es la prueba,
el criterio de la objetividad del conocimiento…sin duda, en Hegel la práctica
sirve como eslabón en el análisis del proceso del conocimiento, y por cierto
que como transición hacia la verdad objetiva (“absoluta”, según Hegel). Por
consiguiente, Marx se ubica claramente al lado de Hegel cuando introduce el
criterio de la práctica en la teoría del conocimiento.
Lenin:
la práctica es superior al conocimiento teórico, porque posee, no solo la
dignidad de la universalidad, sino también la de la realidad inmediata.
Lenin: el conocimiento…se encuentra frente a lo que
en verdad existe como realidad presente con independencia de las opiniones
subjetivas (¡esto es materialismo puro!). La voluntad del hombre, su práctica,
impiden la consecución de sus fines…en la medida en que se separan del
conocimiento y no reconocen la realidad exterior como lo que verdaderamente es
(verdad objetiva). Lo que hace falta es la unión del conocimiento y la
práctica.
Lenin: El “silogismo de acción” …Para Hegel la
acción, la práctica, es un “silogismo” lógico, una figura lógica. ¡Y eso es
verdad! No, por supuesto, en el sentido de que la figura lógica tenga su otro
ser en la práctica del hombre (igual al idealismo absoluto), sino a la inversa:
la práctica del hombre, que se repite cien millones de veces, se consolida en
la conciencia del hombre por medio de figuras de la lógica. Precisamente (y
solo) debido a esta repetición de cien millones de veces, estas figuras tienen
la estabilidad de un prejuicio, un carácter axiomático.
“La Idea Absoluta, tal como ha resultado, es la
identidad de la Idea Teórica y de la Práctica, cada una de las cuales es
todavía unilateral de por sí”.
Lenin: La unidad de la idea teórica (del
conocimiento) y de la práctica…esta unidad [constituye la base de la] teoría
del conocimiento [y cuyo] resultado [es] “la idea absoluta”.
Lenin resumiendo a Hegel menciona como elementos de
la dialéctica:
1.- Objetividad de la consideración.
2.- Todo el conjunto de las múltiples relaciones de
esa cosa con las otras [totalidad].
3.- El desarrollo de esa cosa (respectivamente, del
fenómeno), su propio movimiento, su propia vida.
4.- Las tendencias (y los aspectos) internas
contradictorias en esa cosa.
5.- La cosa (fenómeno, etc.) como suma y unidad de
los contrarios.
6.- La lucha, el despliegue de esos contrarios,
tendencias contradictorias, etc.
7.- La unión del análisis y la síntesis, la ruptura
de las partes y la totalidad, la suma de dichas partes.
8.- Las relaciones de cada cosa, fenómeno, etc., no
solo son múltiples, sino generales, universales. Cada cosa (fenómeno, proceso,
etc.) está vinculada con todas las demás.
9.- No solo la unidad de los contrarios, sino la
transición de cada una de las determinaciones, cualidades, características,
aspectos, propiedades, en cada uno de los otros.
10.- El infinito proceso de descubrimiento de nuevos
aspectos, relaciones, etc.
11.- El infinito proceso de profundización del conocimiento
de las cosas por el hombre, de su conocimiento de los fenómenos, los procesos,
etc., que va de la apariencia a la esencia y de la esencia menos profunda a la
más profunda.
12.- De la coexistencia a la causalidad y de una
forma de conexión y de interdependencia a otra más profunda, más general.
13.- La repetición, en una etapa superior, de
ciertas características, propiedades, etc., de lo inferior…
14.- El
aparente retorno a lo antiguo (negación de la negación).
15.- La lucha
del contenido con la forma y a la inversa. El rechazo de la forma, la
transformación del contenido. [ley de la contradicción].
16.- La
transición de la cantidad a la calidad y viceversa.
“En
una palabra la Dialéctica puede ser definida como la unidad de los contrarios”.
“Esto encarna la esencia de la Dialéctica, pero
exige explicaciones y desarrollo”.
Lenin: ni la negación vacía, ni la negación inútil,
ni la negación escéptica, la vacilación y la duda son características y
esenciales de la dialéctica –que sin duda contiene el elemento de negación, que
es, en verdad, su elemento más importante-; no, sino la negación como un
momento de la conexión, como un momento del desarrollo, que mantiene lo
positivo, es decir, sin vacilaciones, sin eclecticismos.
Lenin: la dialéctica consiste, en general, en la
negación de la primera proposición, en su reemplazo por una segunda (en la
transición de la primera a la segunda, en la demostración de la conexión que
existe entre la primera y la segunda, etc.). La segunda puede ser convertida en
el predicado de la primera.
“El pensamiento formal hace de la identidad su ley,
y permite que el contenido contradictorio que tiene ante sí caiga en la esfera
de la representación sensorial, en el espacio y el tiempo, donde los términos
contradictorios son mantenidos aparte en yuxtaposición espacial y temporal, y
por lo tanto se presentan a la conciencia sin contacto mutuo”. Lenin comenta:
“esta es la esencia de la antidialéctica. Solo aquí ha permitido Hegel, por así
decirlo, que se mostraran las orejas de asno del idealismo – al referir el
tiempo y el espacio (en vinculación con la representación sensorial) a algo
inferior comparado con el pensamiento. De paso, en cierto sentido, la
representación sensorial, por supuesto es inferior. El fondo del problema
reside en el hecho de que el pensamiento debe aprehender toda la
“representación” en su movimiento, pero para eso el pensamiento tiene que ser
dialéctico. ¿La representación sensorial está más próxima de la realidad que el
pensamiento? La representación sensorial no puede aprehender el movimiento en
su totalidad; no puede, por ejemplo, captar el movimiento que tiene una
velocidad de 300000 km/seg, pero el pensamiento lo capta y debe captarlo. El
pensamiento, salido de la representación sensorial, refleja también la
realidad; el tiempo es una forma de ser de la realidad objetiva. Aquí, en el
concepto de tiempo (y no en la relación de la representación sensorial con el
pensamiento), reside el idealismo de Hegel”.
“El resultado de la negación de la negación, ese
tercer término, “no es un tercer término en reposo, sino que, como esa unidad
[de contradicciones], es movimiento y actividad que se median consigo mismos…el
resultado de esta transformación dialéctica en el “tercer” término, en la síntesis,
es una nueva premisa, una afirmación, etc., que a su vez se convierte en la
fuente de un nuevo análisis. Pero en él, en esta “tercera” etapa, ha entrado ya
el “contenido” del conocimiento…[este] se va desarrollando de contenido en
contenido. Este progreso se determina, primero, por el hecho de que comienza a
partir de determinaciones simples, mientras las subsiguientes se hacen cada vez
más ricas y más concretas. Porque el resultado contiene su propio comienzo, y
el desarrollo de este comienzo lo ha enriquecido con una nueva determinación.
Lo universal es la base; por lo tanto, el progreso no debe ser entendido como
un fluir de otro a otro. En el método absoluto el concepto se conserva en su
ser otro, y lo universal en su particularización, el juicio y en la realidad;
eleva a cada etapa posterior de determinación toda la masa de su contenido
precedente, y en su progreso dialéctico no solo no pierde nada ni deja tras de
sí, sino que lleva consigo todo lo que ha adquirido, enriqueciéndose y
concentrándose en sí mismo…Por consiguiente, lo más rico es lo más concreto y
lo más subjetivo, y lo que se retira a la profundidad más simple es también lo
más poderoso y amplio…el método de la verdad sabe que el comienzo es incompleto
porque es comienzo, pero además sabe que ese término incompleto es en general
necesario, porque la verdad es solo el venir hacia sí a través de la negación
de la inmediación…A causa de la naturaleza del método, que se ha demostrado, la
ciencia se presenta como un círculo que regresa sobre sí mismo, porque la
mediación curva su fin hacia atrás, hacia su principio, que es el fundamento
simple. Más aún, este círculo es un círculo de círculos…las distintas ciencias
son fragmentos de esta cadena”.
“El método filosófico es analítico y sintético a la vez, pero no en el sentido de una simple yuxtaposición o de una mera alternación de estos dos métodos de conocimiento finito, sino más bien en tal forma, que los contiene como trascendidos, y que, por lo tanto, en cada uno de sus movimientos, se comporta a la vez analítica y sintéticamente. El pensamiento filosófico opera en forma analítica, en la medida en que solo acepta su objeto, La Idea, la deja afirmarse y, por así decirlo, solo contempla su movimiento y desarrollo. En esa medida el filosofar es totalmente pasivo. Pero el pensamiento filosófico es igualmente sintético y se manifiesta como la actividad del concepto mismo. Pero esto exige un esfuerzo para abstenerse de las propias fantasías y opiniones privadas, que siempre tratan de imponerse…por lo tanto, el método no es una forma exterior, sino el alma y el concepto del contenido”.
El movimiento de lo abstracto a lo concreto implica
sucesivos análisis hasta alcanzar la verdad concreta, en la que se expresa en
forma sintética el pensamiento concreto. En resumen, el método filosófico tiene
que ser la unidad del análisis y la síntesis.
2.3. Lecciones de historia de la filosofía de Hegel (Hegel)
Si la verdad es abstracta, no es verdadera. La sana
razón tiende hacia lo concreto. La filosofía es lo más antagónico a la
abstracción, conduce a lo concreto”.
La Escuela Eleática
“La dialéctica, en el sentido correcto, es el
estudio de la contradicción en la esencia misma de los objetos: no solo las
apariencias son transitorias, móviles, fluidas, delimitadas solo por límites
convencionales, sino que también es así la esencia de las cosas”.
Lenin afirma: “En el siglo XX (por cierto, que
también a fines del siglo XIX) todos están de acuerdo con el principio del
desarrollo. Si todo se desarrolla, entonces todo pasa de lo uno a lo otro, pues
como bien se sabe, el desarrollo no es un crecimiento, una ampliación simple,
universal y eterna, etc. En ese caso…la evolución tiene que ser entendida con
más exactitud, como el surgimiento y desaparición de todo, como transiciones
recíprocas. Y si todo se desarrolla ¿no rige eso también para los conceptos y
categorías más generales del pensamiento? De lo contrario, ello significa que
el pensamiento no está vinculado con el ser. Pero en caso afirmativo, significa
que existe una dialéctica de los conceptos y una dialéctica del conocimiento
que tiene significación objetiva”.
“La esencia del espacio y del tiempo es el
movimiento, porque es universal; entenderlo significa expresar su esencia en
forma de conceptos”.
“Entender significa expresar en forma de conceptos.
El movimiento es la esencia del espacio y el tiempo. Dos conceptos
fundamentales expresan dicha esencia: la continuidad infinita y la
discontinuidad. El movimiento es la unidad de la continuidad y discontinuidad.
El movimiento es una contradicción, una unidad de contradicciones”.
“Pero el movimiento significa estar en este lugar y
no estar en él; esta es la continuidad del espacio y el tiempo y esto es lo que
hace posible el movimiento”.
“El movimiento es la presencia de un cuerpo en un
lugar determinado, en un momento dado, y en otro lugar en otro momento”.
“Esta objeción es incorrecta: 1) describe el
resultado del movimiento, pero no el movimiento mismo; 2) no muestra, no
contiene en sí la posibilidad del movimiento; 3) describe el movimiento como
una suma, como una concatenación de estados en reposo, es decir, no se elimina
con ello la contradicción (dialéctica), sino que solo se la oculta, se la
desplaza, se la esconde, se la encubre”.
“Lo que siempre produce la dificultad es el
pensamiento, ya que mantiene separados los momentos de un objeto, que en su
separación están realmente unidos”.
“No podemos imaginar, expresar, medir, describir el
movimiento sin interrumpir la continuidad, sin simplificar, hacer más tosco,
desmembrar, estrangular lo que está vivo. La representación del movimiento por
medio del pensamiento siempre hace más grosero, mata y no solo por medio del pensamiento,
sino de todos los conceptos. Y en eso reside la esencia de la Dialéctica. Y
precisamente esa esencia es expresada por la fórmula: la unidad e identidad de
contrarios”.
“La conclusión general de la Dialéctica de los
eleáticos: la verdad es lo uno; todo lo demás es falso”.
Heráclito
“Heráclito dice: todo es devenir; este devenir es el
principio. Está contenido en la expresión: el ser no es más que el no ser”.
“En cuanto los hombres hablan, ya hay en sus
palabras un concepto, no puede ser retenido, porque en la conciencia siempre
existe un rastro de universalidad y verdad”.
“Muy cierto e importante, precisamente esto es lo
que Engels repitió en forma más popular, cuando escribió que los científicos
tenían que saber que los resultados de la ciencia natural son conceptos, y que
el arte de operar con conceptos no es innato, sino que es el resultado de 2000
años de desarrollo de la ciencia natural y la Filosofía”.
“El concepto de transformación es tomado con
criterio estrecho por los científicos y carecen de comprensión de la
Dialéctica”.
“El (Heráclito) es el que primero expresó la naturaleza de lo infinito, y el que primero entendió la naturaleza como infinita en sí misma, es decir su esencia como proceso”.
“Los sentidos muestran la realidad; el pensamiento y
la palabra lo universal”. “En el lenguaje solo existe lo universal”.
“Hegel creía seriamente…que el materialismo como
Filosofía era imposible, porque la Filosofía es la ciencia del pensamiento, de
lo universal, pero lo universal es un pensamiento”.
“La significación de lo universal es contradictoria:
es inerte, impuro, incompleto, etc. Pero es una etapa en el conocimiento de lo
concreto, porque jamás podemos conocer lo concreto completamente. La suma
infinita de las concepciones generales, leyes, etc. da lo concreto en su totalidad”. De esto
deduce Lenin que la verdad abstracta es incompleta, solo la verdad concreta es
más completa.
“Es Dialéctica, no solo la transición de la materia
a la conciencia, sino también la de la sensación al pensamiento”.
“¿Qué distingue la transición dialéctica de la
transición no dialéctica? El salto. La contradicción. La interrupción de la
gradualidad. La unidad (identidad) del ser y el no ser”.
“La razón (el entendimiento), el pensamiento, la
conciencia, sin naturaleza, sin correspondencia con ella, es falsedad”. “Hegel
reemplaza el idealismo de la percepción sensorial por el idealismo del
pensamiento, pero es igualmente idealismo. El idealismo subjetivo declara que
no existen cosas exteriores, que son una determinación de nuestro yo”.
Hablando de Epicuro, Hegel aflora inmediatamente su
actitud hostil al materialismo: “Ya resulta evidente por sí mismo que si el ser
percibido por los sentidos es considerado como la verdad, queda anulada por
completo la necesidad del concepto; todo se derrumba en ausencia del interés
especulativo y, por el contrario, predomina la opinión vulgar de las cosas; en
rigor, no va más allá del punto de vista del entendimiento humano corriente, o más
bien, todo queda rebajado al nivel del entendimiento humano corriente”. Lenin
lo refuta: “¡calumnia contra el materialismo ¡”.
“La necesidad del concepto no queda en modo alguno
anulada por la teoría de la fuente del conocimiento y el concepto. El
desacuerdo con el buen sentido es la fea argucia de un idealista”.
“Hegel ocultó lo principal: La existencia de las
cosas fuera de la conciencia del hombre y con independencia de ella”.
“En general, la Filosofía de la historia da muy poco
y esto es comprensible, porque precisamente aquí, en este terreno, en esta
ciencia, dieron Marx y Engels el gran paso hacia delante. Aquí, más que en
ninguna otra parte, resulta Hegel envejecido y anticuado”.
3. Sobre la Dialéctica (1915)
“La división de un todo y el conocimiento de sus
partes contradictorias es la esencia de la Dialéctica.
La identidad (unidad) de los contrarios…es el
reconocimiento (descubrimiento) de las tendencias contradictorias, mutuamente
excluyentes, opuestas, de todos los fenómenos y procesos de la naturaleza. La
condición para el conocimiento de todos los procesos del mundo en su auto
movimiento, en su desarrollo espontáneo, en su vida real, es el conocimiento de
los mismos como unidad de contrarios. El desarrollo es la lucha de los
contrarios.
Las dos concepciones fundamentales… del desarrollo
(evolución) son: El desarrollo como aumento o disminución, como repetición; y
el desarrollo como unidad de contrarios, la división de una unidad en
contrarios mutuamente excluyentes y su relación recíproca.
La primera concepción es inerte, pálida, seca. La
segunda es viva. Solo ella da la clave para los saltos, para la ruptura de la
continuidad, para la transformación en el contrario, para la destrucción de lo
viejo y el surgimiento de lo nuevo.
La unidad (coincidencia, identidad, igualdad de
acción) de los contrarios es condicional, temporaria, transitoria, relativa. La
lucha de los contrarios mutuamente excluyentes es absoluta, como son absolutos
el desarrollo y el movimiento.
Los contrarios (lo individual se opone a lo
universal) son idénticos: lo individual existe solo en conexión que conduce a
lo universal. Lo universal existe solo en lo individual y a través de él. Todo
individual es (de una u otra forma) un universal. Todo universal es (un
fragmento, un aspecto, o la esencia) de un individual. Todo universal solo
abarca aproximadamente a todos los objetos individuales. Todo individual entra
en forma incompleta en lo universal. Todo individual está vinculado por miles
de transiciones a otros tipos de individuos (cosas, fenómenos, procesos, etc.).
Aquí ya tenemos los elementos, los gérmenes, los conceptos de necesidad, de
conexión objetiva en la naturaleza, etc. Aquí tenemos ya lo contingente y lo
necesario, el fenómeno y la esencia; porque cuando decimos Juan es hombre,
capitán es un perro, esta es una hoja de un árbol, etc., desechamos una
cantidad de atributos como contingentes; separamos la esencia de la apariencia,
y contraponemos la una a la otra.
El idealismo filosófico es solo una tontería desde el punto de vista del materialismo tosco, simple, metafísico. Por otra parte, desde el punto de vista del materialismo Dialéctico, el idealismo filosófico es desarrollo unilateral, exagerado…de una de sus características, aspectos, facetas del conocimiento, que se convierte así en un absoluto divorciado de la materia, de la naturaleza y es llevado al apoteosis. El idealismo es oscurantismo clerical. Es cierto. Pero el idealismo filosófico es un camino hacia el oscurantismo clerical a través de uno de los matices del conocimiento infinitamente complejo (dialéctico) del hombre”.
En síntesis, el idealismo en su máxima expresión es
teología.
“El conocimiento humano no es o no sigue una línea
recta, sino una curva que se aproxima infinitamente a una serie de círculos, a
una espiral.
No caben dudas en cuanto a la realidad del mundo
exterior. El hombre se embrolla precisamente en la dialéctica de lo universal y
lo particular, del concepto y la sensación, de la esencia y el fenómeno, etc.”
Paso de la idea (Lógica) a la
naturaleza (Hegel)
“La absoluta libertad de la idea es, sin embargo,
que no solo se eleva a la vida ni deja aparecer la vida en sí misma, se
resuelve a dejar salir libremente de si el momento de su particularidad o de su
primer determinarse y de su ser otro; la idea inmediata, que es su reflejo,
como naturaleza”. [¡La naturaleza es el ser otro de la idea ¡].
“La naturaleza es representación de la idea, claro
está que se puede y se debe admirar en ella la sabiduría de Dios”. [La
naturaleza derivada de la voluntad divina]
Paso de la naturaleza al
espíritu (Hegel)
“La última exterioridad de la naturaleza es negada,
y el concepto que en la naturaleza es solamente en sí, ha llegado a ser
concepto por sí. La naturaleza es de este modo traspasada a su verdad, en la
subjetividad del concepto, cuya objetividad misma es la inmediatividad negada
de la individualidad, la universalidad concreta; por lo que es puesto así el
concepto, el cual tiene como existencia propia la realidad que le corresponde,
el concepto. Tal es el espíritu”.
“Lo absoluto es el espíritu: esta es la más alta
definición de lo absoluto. Encontrar esta definición y comprender su
significado, tal se puede decir ha sido la tendencia absoluta de toda la cultura
y de toda la filosofía; a este punto ha mirado con sus esfuerzos toda religión
y toda la ciencia; solo este impulso explica la historia del mundo”. [¡O sea
que las ideas mueven al mundo ¡].
“Lo que aquí es dado en forma representativa, y es
en sí la esencia, es preciso comprenderlo: el concepto; este es el deber de la
Filosofía, deber que no puede decirse resuelto de modo verdadero e inmanente,
mientras el concepto y la libertad no lleguen a ser objeto y alma de la
Filosofía”.
¡El espíritu crea la Moral, el Derecho, la Ética y
el Estado!
II. Física
A fines del siglo XIX (1897) se
descubrió el electrón lo que generó lo que se denominó “crisis” de la física,
porque los físicos interpretaron el nuevo descubrimiento como la “desaparición”
de la materia, ya que ésta era concebida idéntica al átomo. En este escenario,
apareció Lenin y en su obra polemizó con los físicos para demostrar filosóficamente
el error en el que habían “caído” los físicos.
Es en estos términos como se expresó
Lenin respecto a la “crisis” de la Física: “la esencia de crisis de la Física contemporánea”
consiste en que la antigua Física veía en sus teorías “el conocimiento real del
mundo material”, es decir, el reflejo de la realidad objetiva. La nueva
corriente en la Física no ve en la teoría más que símbolos, signos, señales para
la práctica, es decir, niega la existencia de la realidad objetiva,
independiente de nuestra conciencia y reflejada por ésta. Si Rey se atuviera a
una teoría filosófica exacta, debería haber dicho: la teoría materialista del
conocimiento, adoptada espontáneamente por la antigua Física, ha sido sustituida
por una teoría idealista y agnóstica, de lo que se ha aprovechado el fideísmo,
a pesar del deseo de los idealistas y de los agnósticos.
La esencia de la crisis de la Física contemporánea
consiste en que se han desquiciado las viejas leyes y los principios
fundamentales, en que se repudia la realidad objetiva existente fuera de la
conciencia, es decir, en que se sustituye el materialismo por el idealismo y el
Agnosticismo. “La materia ha desaparecido”: con tales palabras se puede
expresar la dificultad fundamental y típica, respecto a muchas cuestiones
particulares, que dio origen a esa crisis.
El materialismo y el idealismo difieren
por la solución que dan al problema de los orígenes de nuestro conocimiento, al
problema de las relaciones entre el conocimiento (y lo “psíquico” en general) y
el mundo físico; la cuestión de la estructura de la materia, de los átomos y de
los electrones no tiene que más que con ese “mundo físico”. Cuando los físicos
dicen: "la materia desaparece", con ello quieren decir que las
Ciencias Naturales reducían hasta ahora todas sus investigaciones del mundo
físico a estas tres nociones finales: la
materia, la electricidad y el éter; pero ahora quedan sólo las dos últimas,
porque la materia se puede reducir a la electricidad, el átomo se puede
representar como una especie de sistema solar infinitamente pequeño en cuyo
seno hay un electrón positivo [protón en aquel tiempo todavía no descubierto],
alrededor se mueven con una velocidad determinada extremadamente grande los
electrones negativos.
“La materia desaparece” quiere decir que
desaparecen los límites dentro de los cuales conocíamos la materia hasta ahora
y que nuestro conocimiento se profundiza; desaparecen propiedades de la materia
que anteriormente nos parecían absolutas, inmutables, primarias (impenetrabilidad,
inercia, masa, etc.) y que hoy se revelan como relativas, inherentes solamente
a ciertos estados de la materia. Porque la única propiedad de la materia, con
cuya admisión está ligado el materialismo filosófico, es la propiedad de ser una realidad objetiva, de existir fuera
de nuestra conciencia.
El tercer error de Ernst Mach en general
y de la moderna Física machista consiste en omitir esa base del materialismo
filosófico y la diferencia entre el materialismo metafísico y el materialismo
dialéctico. La admisión de elementos inmutables cualesquiera, de la “inmutable
esencia de las cosas”, etc., no es materialismo: es un materialismo metafísico,
es decir, antidialéctico.
Si se quiere plantear la cuestión desde
un punto de vista justo, es decir, desde el punto de vista materialista
dialéctico, hay que preguntarse: los electrones, el éter, etc. ¿existen fuera
de la conciencia humana como una realidad objetiva o no? A esta pregunta los
naturalistas, también sin vacilaciones, deberán contestar y contestan siempre
que sí, de la misma manera que admiten sin vacilaciones la existencia de la
naturaleza anteriormente al hombre y a la materia orgánica. La cuestión queda así
resuelta a favor del materialismo, porque la noción de materia, no significa
gnoseología más que: la realidad objetiva, existente independientemente de la conciencia
humana y reflejada por ésta.
Solo una cosa es inmutable desde el punto de vista de Engels: el reflejo en la conciencia humana del mundo exterior, que existe y se desarrolla independientemente de la misma…El electrón es tan inagotable como el átomo. La naturaleza es infinita, pero existe infinitamente, y este reconocimiento que es el único categórico, el único incondicional, de su existencia fuera de la conciencia y de las sensaciones del hombre es precisamente lo que distingue al materialismo dialéctico del agnosticismo relativista y del idealismo”.
Conclusiones
La dialéctica materialista (materialismo
dialéctico) es de transcendental importancia en el descubrimiento de nuevos
conocimientos de las ciencias particulares, así como en su generalización
(síntesis) y sistematización, de lo contrario las ciencias específicas se
mueven a “ciegas” en su quehacer científico.
La dialéctica materialista cuando se
hace consciente, orienta y guía las investigaciones de las ciencias particulares
y con ello se ahorran recursos y se evitan polémicas estériles que frenan el
desarrollo del conocimiento científico.
Sin el concurso de la dialéctica materialista como concepción filosófica, los conocimientos parciales de las ciencias particulares se vuelven “verdades a medias”, insuficientes para alcanzar el conocimiento del universo como totalidad.
A pesar de que en el siglo XX se descubrieron otras partículas atómicas (protones, neutrones y quarks), la definición filosófica de materia como la realidad objetiva independiente de la conciencia que la refleja mentalmente, sigue siendo válida, ya que se trata de una verdad absoluta que resulta de la síntesis de verdades relativas aportadas por la Física, ciencia que estudia sobre la estructura de la materia y sus cambios que no alteran su cualidad.
Referencias
bibliográficas
Lenin. (1908). Obras Escogidas. Tomo IV. Materialismo y empiriocriticismo.
Editorial Progreso (1976). Moscú. URSS.
Lenin. 1974 (1909 -1914). Cuadernos Filosóficos. Editorial Ayuso. Madrid
España.
Lenin. 1980. Marx – Engels – Marxismo. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Beijing, China.
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