LA TECNOLOGÍA EN LA ERA DE LA
REVOLUCIÓN DIGITAL
Valentín Vásquez
San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México
valentin02111956@gmail.com
Introducción
A
pesar de que Linneo definió a la especia humana como Homo sapiens (hombre sabio o racional) en 1758 en su obra Systema naturae, fue la tecnología la
que ha estado presente, desde su origen hace aproximadamente dos millones de
años hasta el presente, a tal grado que se puede decir que la tecnología nos
hizo humanos, ya que el cerebro de mayor tamaño y de mayor complejidad del Homo sapiens es producto de un
prolongado desarrollo de las tecnologías líticas y el invento del fuego, desde
el Homo habilis hasta el hombre
moderno de Cro-Magnon (Homo sapiens),
que hicieron posible mejorar la caza de animales salvajes y la recolección de
vegetales, que al ser cocinados en el fuego, se hicieron más asimilables, lo
que repercutió en la disminución del sistema digestivo y con ello posibilitó el
aumento cuantitativo y de mayor complejidad cualitativa del cerebro humano, sustrato
material de la racionalidad y el pensamiento abstracto.
La
tecnología se puede definir como la capacidad o habilidad de la sociedad humana
para fabricar herramientas de trabajo y su aplicación en la producción y, ha
sido el actor principal desde el origen de la especie humana hasta el presente.
En el período paleolítico, cuya duración es aproximadamente de 2 millones de
años, la tecnología lítica (principalmente herramientas de piedra y accesorios)
fue la fundamental para la economía basada en la apropiación directa de los
alimentos (recolección de vegetales y caza de animales salvajes) del hombre
primitivo: desde el Homo habilis hasta el Homo sapiens moderno aparecido hace
unos 40,000 años en Europa). Después del prolongado período paleolítico, hace
unos 10,000 años, surgió en el Medio Oriente (lo que hoy es Egipto, Irán, Irak,
Grecia, etc.) la primera revolución tecno-productiva (la revolución neolítica),
caracterizada por la domesticación de plantas (agricultura y animales salvajes
(ganadería), con lo que aparece la primera división social del trabajo.
Las
revoluciones tecnológicas descritas fueron resultado del conocimiento empírico,
derivado de la experiencia de la sociedad humana para proveerse de alimentos.
La
ciencia se convierte propiamente en fuerza productiva (tecnología) con el
surgimiento de la revolución industrial en Inglaterra, con la aplicación del
conocimiento científico (mecánica, termodinámica) en la fabricación de máquinas
de vapor, que revolucionaron las relaciones de producción y circulación de
mercancías capitalistas. Así pues, es con el surgimiento del capitalismo cuando
aparece la tecnología basada en el conocimiento científico y desde entonces se
ha convertido en fuerza productiva con el concurso del trabajo asalariado, cuyo
impacto en las relaciones sociales de producción es en última instancia
determinante.
La
revolución industrial no concluyó la innovación tecnológica, le sucedieron
otras revoluciones y actualmente estamos viviendo la revolución digital que,
muchos la conciben como la 4.0 revolución industrial.
1. Breve historia de las revoluciones
tecnológicas
La
tecnología ha estado presente desde el origen de la humanidad, hace unos dos
millones de años y podemos decir con toda certeza, que fue la que hizo posible
esa revolución biológica para que nuestro antecesor homínido (Australopithecus) se convirtiera en
hombre primitivo (Homo habilis), cuyo
rasgo que lo define es su tecnología lítica y consistió en su habilidad para
fabricar herramientas de piedra rudimentarias. Posteriormente, el Homo erectus
“cultivo” fuego y luego lo produjo. Esta segunda tecnología, fue crucial,
porque permitió el cocinado de alimentos vegetales y animales salvajes cazados
y con ello los hizo más asimilables, lo que repercutió la disminución de su
sistema digestivo favoreciendo así el crecimiento y mayor complejidad del
cerebro humano. La tecnología lítica siguió perfeccionándose, junto con otras
herramientas (arcos, flechas, etc.) y lo que marcó el fin del período
paleolítico hace alrededor de 10000 años, fue la Revolución Neolítica (primera
revolución tecno-productiva) que se basó en el cultivo de plantas (agricultura)
y luego la domesticación de animales salvajes (ganadería), lo que generó la
división social del trabajo y su correspondiente intercambio mercantil de sus
productos. Esto erosionó las bases comunitarias de las tribus y su posterior
división de las comunidades primitivas en la primera sociedad clasista: el
esclavismo. Es decir, las Revolución Neolítica no solo mejoró las condiciones
de producción, si no que también produjo un cambio radical en las relaciones
sociales, al inaugurar una sociedad clasista que relevó a las antiguas
sociedades comunitarias.
En
lo referente a las tecnologías de la comunicación, las sociedades primitivas y
neolíticas utilizaban la comunicación oral (verbal) y escrita plasmada en
piedras, papiros, etc.; pero la primera revolución en la comunicación para la edición
de libros para la divulgación “masiva” de información, fue la imprenta de
Gutenberg en el siglo XV (1443).
Después,
la tecnología para la producción fue mejorando cuantitativamente (gradualmente)
sin rebasar el umbral para convertirse en una verdadera revolución tecnológica,
hasta el siglo XVI, XVII y XVIII, en el contexto histórico del surgimiento del
capitalismo en el que la producción mercantil se generaliza, a tal grado que
hasta la mano de obra se convirtió en mercancía.
La
primera revolución tecnológica productiva, fue la conocida como “Revolución
Industrial” en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra de carácter
mecánico (fabricación de máquinas). La sucedieron otras revoluciones
tecnológicas (química, eléctrica, petrolera, etc.), que han sido fundamentales
para aumentar la productividad de las empresas.
A
la par con las revoluciones tecnológicas para mejorar la producción, aunque un
poco más tarde se han producido las revoluciones tecnológicas en la
comunicación. Entre estas destacan: la informática basada en la
microelectrónica a mediados del siglo XX, el Internet a fines del siglo XX y
principios del siglo XXI, así como “motores” de busca de información que
conectan al internet para disponer de grandes cantidades de información.
Actualmente,
estamos viviendo la Revolución Tecnológica Moderna conocida como Inteligencia
Artificial (IA) resultado del progreso previo basado en la informática y el
Internet. Se trata también de una herramienta muy poderosa que agiliza la
comunicación y con ello también impacta a todas las empresas (productivas y no
productivas).
2. Revolución Científico Técnica
(RCT)
2.1. Cibernética
Blauberg
(1978) escribe que la cibernética puede ser definida como ciencia de los
procesos de transmisión y transformación de la información. El lugar central en
el movimiento de la información lo ocupan los procesos de su transformación, lo
que tiene lugar de acuerdo a programas determinados (algoritmos). De ahí la
necesidad de abordar la cibernética como la ciencia que estudia los algoritmos
de la transformación de la información. Sin hablar ya de su inmensa importancia
práctica, puede ser considerada como la base teórica de la automatización.
Pasquinelli
(2025) escribe que en siglo XX, los algoritmos para cálculo fueron
automatizados de manera exitosa gracias a la flexibilidad del sistema binario, Los
números binario son mucho más fáciles de implementar en un dispositivo
eléctrico que los decimales en un mecanismo, porque el estado de una corriente
eléctrica, encendida o apagada, puede representar directamente los dígitos 0 y
1. De esta manera, la ejecución de sumas y restas, por ejemplo, se simplifica
muchísimo. Técnicamente, las operaciones binarias empezaron a adoptarse y a
codificarse en máquinas eléctricas. Además, Shannon (1938) propuso por primera
vez usar las propiedades binarias de los interruptores eléctricos para representar
no solo números binarios y sus operaciones, sino la lógica proposicional y,
específicamente, los operadores lógicos booleanos Y, O y NO.
Más
adelante, el autor citado, comenta que Marx llegó a cuestionar el determinismo
tecnológico según el cual la máquina sería el motor de principal del
capitalismo industrial. Invirtiendo la percepción común sobre la relación entre
la tecnología y la economía, argumentó que el desarrollo tecnológico (los medios de producción) es provocado
por la división del trabajo (las
relaciones de producción) y no al revés. El desarrollo tecnológico es el
medio para que el capital para aumentar la producción de plusvalía relativa, la
cual se apropia el capitalista.
2.2. Revolución Científico Técnica
(RCT)
Marinko
(1990) escribió que, a mediados del siglo XX, en el desarrollo de la ciencia y
de la técnica, en sus relaciones recíprocas y con la producción y también en el
desarrollo de todo el sistema de fuerzas productivas se produjo un salto
cualitativo llamado Revolución Científica técnica (RCT). Esta revolución es un
fenómeno relevante de nuestra época y su importancia aumenta
ininterrumpidamente. Jamás en la historia de la humanidad el desarrollo de la
ciencia, la técnica y las fuerzas productivas de la sociedad haya alcanzado un
nivel tan elevado. La RCT irrumpió en nuestra vida deshaciendo las concepciones
acostumbradas del mundo circundante y acelerando en gran medida el progreso de
la humanidad.
El
mismo autor expuso que las orientaciones principales de la revolución científico
técnica son: desarrollo de la microelectrónica, informática, automatización
integral y robotización de la producción…el progreso técnico demuestra que por
mucho que se perfeccionen los medios técnicos, el hombre sigue siendo la
principal fuerza productiva de la sociedad. Cambiando cualitativamente la
posición del hombre en el sistema de producción moderna, la revolución
científico técnica lo convierte de “apéndice” de un sistema mecánico en un
factor activo del proceso de producción. La computadora “reemplaza” al hombre,
la automatización lo exime de la participación en el proceso inmediato de la
producción material. Ahora bien ¿Qué lugar corresponde al hombre? ¿Qué le pasa?
En la era de la electrónica e informática, de computadores y robots, el
capitalismo hecha a la calle a millones de personas, generando desempleo masivo
y permanente. En síntesis, el rasgo distintivo más importante de la revolución
científico técnica en comparación con las revoluciones del pasado en la ciencia
y la técnica es su escala: tiene carácter global.
El
desempleo masivo y permanente se agudiza con la revolución digital.
2.3. Del Internet a la Inteligencia
artificial
2.3.1. Google e Internet
Cassin
(2008) dice que no hay que confundir Google con Internet. Google es una
sociedad privada de derecho estadounidense, fundada en 1998 y que cotiza en
Bolsa desde 2004. Es la marca de un motor de búsqueda de excepcional
rendimiento, inventado hacia 1995-1996 por dos estudiantes de doctorado en la
Universidad de Stanford. Este motor de búsqueda está basado en un algoritmo,
llamado PageRank.
Con
respecto a Internet, es la red mundial que permite interconectar el mundo
entero. Google permite, no acceder, porque no es un portal de acceso, pero sí,
una vez que está uno conectado, efectuar búsquedas -que es su vocación
principal-, y utilizarlo. Google se ha propuesta digitalizar todos los libros
de todas las bibliotecas del mundo y hacerlos disponibles para todos los
interesados. A pesar, de que tiene otros competidores (Microsoft, Yahoo! y AOL)
Google se ha posicionado como el mejor.
Google
se caracteriza por un algoritmo secreto, como un secreto de fábrica, que le
permite organizar mejor los resultados y por lo tanto responder “mejor” a la
demanda de los usuarios. Además, es mejor, porque separa los resultados “puros”
de la búsqueda y las publicidades. Desde Gutenberg [1443] ninguna invención dio
tanto poder a los individuos ni transformó el acceso a la información tan
rápidamente como Google. Este no es Internet. Tampoco es un navegador para que
se abra en Google por defecto…es un motor de búsqueda, cuya vocación primera es
realizar búsquedas en la red. Internet, es la abreviatura de “Interconnected Networks”, es la red
mundial que interconecta todas las redes, en la cual pueden conectarse todas
las computadoras del mundo.
2.3.2. Inteligencia Artificial
En
2016 Elon Musk fundó Neuralink empresa de neuro tecnología con el propósito
inicial de ayudar a personas con trastornos neurológicos y a más largo plazo
para potenciar las capacidades humanas.
Elliott
(2019) explica que la inteligencia artificial se ha vuelto predominante. Sin
embargo, está claro que también operan otros cambios. Si la inteligencia
artificial repercute en los estilos de vida y la vida personal, también
transforma las organizaciones, sistemas sociales, los estados-nación y la
economía mundial. La inteligencia artificial no es un progreso de la
tecnología, sino una metamorfosis de toda la tecnología. La difusión cada vez
más generalizada de los algoritmos de software, del aprendizaje profundo, de la
robótica avanzada, de la automatización acelerada y de la toma de decisiones
automatizada, contextualizada en términos de la distribución digital de escala
global y del uso de dispositivos conectados a internet que producen cantidades masivas
de información, crea nuevos sistemas y procesos complejos que tienen variadas
repercusiones en la vida social, cultural, política e institucional.
Zizek
(2020) expone que la IA permite la comunicación directa cerebro-cerebro y la
consecuencia es no solo una mayor velocidad, sino también una mayor precisión:
cuando pienso en algo, no tengo que traducirlo a signos lingüísticos, que lo
simplifican enormemente, pues mi interlocutor percibe directamente lo que
piensa y cita a Musk: “En tu cabeza hay
un montón de conceptos que luego tu cerebro tiene que comprimir a una velocidad
increíblemente baja mediante el habla o la escritura. En eso consiste el
lenguaje: tu cerebro ha aplicado un algoritmo de compresión al pensamiento, a
la transferencia de conceptos. Y luego también tiene que escuchar y
descomprimir lo que le llega. Así se pierde mucha información. Por lo tanto,
cuando los estás descomprimiendo, intentando comprenderlos, intentas al mismo
tiempo determinar el estado mental de la otra persona para comprender de donde
proceden, para volver a combinar en tu cabeza qué conceptos intenta
comunicarte. […] Si tuvieras dos interfases cerebrales, podrías comunicarte
conceptualmente con otra persona sin necesidad de descomprimir nada. […] Si yo
te comunicara te comunicara un concepto, tú participarías esencialmente en una
telepatía consensuada. No tendrías que verbalizar nada, a menos que quisieras
dar cierta elegancia a la conversación, pero la conversación sería una
interacción conceptual a una escala difícil de concebir hoy en día. […] Esa es
la cuestión; es difícil comprender realmente como sería pensar con alguien. Nos
comunicamos con nosotros mismos por medio del pensamiento y con los demás por
medio de representaciones simbólicas del pensamiento, y eso es lo único que
podemos imaginar.”
El
lenguaje que es el medio con el que se realiza materialmente el pensamiento,
requiere de un entorno físico percibido por los sentidos, así como la
interacción social, por lo que, es difícil creer que la IA pueda operar como
una máquina pensante. En este sentido, solo puede concebirse como una
herramienta que potencia las actividades humanas.
ChatGPT
(Transformador Generativo Pre-entrenado de Chat). Se trata de un modelo de
inteligencia artificial desarrollado en 2022 por OpenAI, cuya finalidad
principal, es interactuar con los usuarios a través de un formato de
conversación, para realizar diálogos, responder preguntas, generar texto y
realizar otras tareas basadas en el lenguaje.
Bendesky
(2025) escribe: El debate sobre las consecuencias productivas y sociales del desarrollo
de las tecnologías asociadas con la IA está hoy en una fase altamente
controvertida. Prevalecen distintos puntos de vista sobre las consecuencias de
este proceso de cambio. Hay quienes, desde una perspectiva económica, sostienen
que las consecuencias de la IA no serán muy distintas de otras formas
anteriores de cambio tecnológico, entre las que se señalan la electricidad, el
motor de combustión interna, las computadoras o los robots.
Desde el lado de las empresas tecnológicas que impulsan la IA, la
postura es en general muy definida, como no podría ser de otra manera en un
sector que exige enormes inversiones, que está plenamente en una etapa de
formación y tiende hacia la esperable consolidación de la industria.
En este ambiente, tal vez una expresión muy ilustrativa del estado de
las cosas es la que ofrece Sam Altman, de Open AI, quien ha dicho que “sentiría
vergüenza si su empresa no fuera la primera en estar encabezada por un director
ejecutivo de inteligencia artificial”.
Así pues, las empresas de IA están convencidas que sus máquinas
inteligentes reemplazarán al hombre pensante.
3. Consecuencias socioeconómicas de
las revoluciones tecnológicas
Marx
(1859) después de haber sido director de la Nueva Gaceta Renana en Alemania
(1842-1843), tuvo que escribir sobre intereses materiales relacionados con el
robo de leña, el parcelamiento de la tierra, la polémica oficial acerca de la
situación de los campesinos del Mosela, los debates sobre el libre comercio y
los aranceles proteccionistas, le proporcionaron la ocasión para dedicarse al
estudio de problemas económicos, revisión crítica de la filosofía hegeliana del
derecho de Hegel en 1844. Desde 1850, hasta 1859, estudió críticamente en el
Museo Británico (Londres Inglaterra) el inmenso material acumulado de la
historia de la Economía Política en el país. Particular importancia tuvieron
las obras de la Economía Clásica inglesa: Investigación sobre la naturaleza y
causas de las riquezas de las naciones de Adam Smith (1776) y Principios de
economía política y tributación de David Ricardo (1817). El estudio crítico y
su sistematización de los materiales descritos, le permitieron llegar a la
siguiente conclusión:
“El resultado general que obtuve y
que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor de mis estudios, pueden
formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su
existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientemente
de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase
de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas
relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la
base sobre la cual se levanta la superestructura jurídica y política y a la que
corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de
la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual
en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por
el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una
determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la
sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes,
o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de
propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de
desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas
suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base
económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa
superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay
que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las
condiciones de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de
las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas,
artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los
hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del
mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no
podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino
que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las
contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las
fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación
social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que
caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de
producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan
madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se
propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas
las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o,
por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su
realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de
progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de producción
asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones de
producción son la última forma antagónica del proceso social de producción;
antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un
antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos.
Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad
burguesa proporcionan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la
solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto,
la prehistoria de la sociedad humana”.
A pesar de que la conclusión de Marx fue expuesta en 1859, sigue siendo válida como lo han demostrada las experiencias económicas y políticas que han sucedido desde enntonces.
4. Conclusiones
La
tecnología es el rasgo esencial que define a la especie humana y ha sido
fundamental en su origen y desarrollo desde hace unos dos millones de años
cuando apareció y hombre primitivo (Homo
habilis) hasta el Homo sapiens
(hombre sabio).
La
IA funciona con algoritmos programados por el hombre. Un algoritmo es una
secuencia de instrucciones bien definidas, para resolver un problema
específico. En este sentido, se puede decir, que la IA es una máquina
inteligente capaz de resolver problemas que benefician a la sociedad.
La
IA es una herramienta más, como la informática, internet, power point, etc.; y,
se trata de una tecnología definida como la capacidad o habilidad para fabricar
herramientas de trabajo y aplicarlas a las actividades humanas (productivas y
no productivas) para potenciar la productividad (más productos/unidad de
tiempo) de los productos empresariales.
Su
principal función es y será la interacción recíproca entre el hombre y la
Inteligencia Artificial (máquina inteligente) para el cotrabajo con el fin de incrementar
la productividad (mayor cantidad de productos/unidad de tiempo) de los procesos
productivos (agricultura, ganadería, industria extractiva, industria, etc.) y
no productivos (comercio, turismo, educación, ciencia, investigación, entre
otros).
El
aumento de la productividad de los procesos laborales reducirá el trabajo vivo
(mano de obra) lo que repercutirá en la disminución del costo de los productos
y eso aumentará el plusvalor relativo y la ganancia correspondiente en las
empresas que hayan incorporado la Inteligencia Artificial en sus actividades
empresariales.
La
inteligencia Artificial causará la automatización en diverso grado de todos los
procesos productivos y no productivos; y, con ello la plusvalía relativa
extraordinaria y su conversión en la esfera de la circulación mercantil en
ganancia extraordinaria, no compensará la reducción de la mano de obra
sustituida por las máquinas inteligentes, lo que provocará la formación de un
“ejército” laboral de reserva que impactará en menores salarios de la mano de
obra.
Además,
la Inteligencia Artificial (máquina inteligente) solo transfiere su costo a los
productos, pero no produce plusvalor que es la fuente de la ganancia empresarial,
por consiguiente, la automatización de los procesos laborales al reducir la
mano de obra, disminuye la fuente de la plusvalía y ganancias empresariales; en
síntesis, la Inteligencia Artificial es incompatible con la economía de libre
mercado.
Las
revolución digital (internet) y la IA han socializado las relaciones de
producción a tal grado que entran en conflicto con las relaciones de propiedad
privada de los principales medios de producción, contradicción que desembocará
en la socialización de las relaciones de propiedad, para que la tecnología
moderna siga desarrollándose sin ninguna traba en beneficio de la sociedad.
5. Referencias bibliográficas
Bendesky
León. 2025. Tecnología y progreso. La Jornada. Ciudad de México.
Cassin
Barbara. 2008. Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos. Fondo de
Cultura Económica, S.A. México, D.F.
Blauberg
I. 1978. Diccionario marxista de filosofía. Ediciones de Cultura Popular, S.A.
México, D.F.
Elliott
Anthony. 2019. La cultura de la inteligencia artificial. La vida diaria y la
revolución digital. Editorial Trillas (2025), S.A. de C.V. Ciudad de México
Marinko
G. 1990. ¿qué es la Revolución Científico Técnica? Editorial Progreso, Moscú,
URSS.
Marx
Karl. 1859. Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política.
Obras escogidas. Editorial Progreso. Moscú, URSS.
Pasquinelli
Matteo. 2025. El ojo del amo. Una historia social de la inteligencia
artificial. Fondo de Cultura económica S.A. Ciudad de México.
Zizek Slavoj. 2020. Hegel y el cerebro conectado. Editado (2023) por Ediciones Paidós, S.A. de C.V. Ciudad de México.
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