jueves, 19 de diciembre de 2013

¿CALENTAMIENTO GLOBAL O CAMBIO CLIMÁTICO?

¿CALENTAMIENTO GLOBAL O CAMBIO CLIMÁTICO?

Valentín Vásquez
Oaxaca, México
valeitvo@yahoo.com.mx

Introducción

En el medio ambientalista, existen dos concepciones respecto al calentamiento global y cambio climático. Para unos, la problemática se reduce a una relación causal, ya que consideran al cambio climático como un hecho y tiene como causa que le antecede, al calentamiento global. Para otros, se identifican ambos problemas ambientales como sinónimos. Ante esta situación se plantea la disyuntiva: ¿calentamiento global o cambio climático? Para responder a esta disyuntiva, es necesario, inicialmente, entender mínimamente, lo que es el clima y el calentamiento global. El clima se define tradicionalmente como el estado más frecuente de la atmósfera o el estado promedio de la misma. En este sentido, el clima representa la estabilidad en las condiciones atmosféricas, pero la constancia, es relativa, ya que las variables meteorológicas se mueven dentro de cierto rango, en el que el clima se conserva relativamente constante; esto es válido para períodos relativamente cortos de observación –cientos o tal vez miles de años-, ya que para períodos a escala geológica – miles de millones de años-, el clima ha cambiado, de cálido a frío, debido a la influencia de los factores que lo condicionan, principalmente: la tectónica de placas que produce volcanes, altera el relieve y la distribución de océanos y continentes; escenarios en los que se mueve la atmósfera y determina el tiempo y el clima; astronómicos, que tienen que ver con la geometría de la órbita terrestre –naturalmente varía de circular a elíptica cada 100,000 años aproximadamente- que condicionan la intensidad con que la radiación solar llega a la Tierra; factores biológicos, principalmente, los productos del metabolismo – CO2, NH4, O2, H2O, etc.-, que en la historia geológica de la Tierra han transformado el clima al modificar los componentes gaseosos de la atmósfera; de hecho el contenido gaseoso de la atmósfera actual, es en gran parte de origen biológico; humanos, que se relacionan con todos los gases que aportan las actividades humanas a la atmósfera, particularmente CO2, producto de la quema de combustibles fósiles, indirectamente por la deforestación y por los productos sintéticos de la industria, específicamente, los cloro-fluorocarbonos (CFC).

Así pues, los climas cálidos y fríos se han alternado de forma natural en la historia geológica de la Tierra, son producidos por la influencia de los factores físicos, astronómicos y biológicos.

En el caso particular de los factores humanos, es evidente que el aumento del CO2 está contribuyendo al calentamiento global –aumento de la temperatura-, pero la duda está en si las actividades humanas tienen la capacidad de elevar la temperatura a un valor crítico que desencadene un radical cambio climático. La pregunta es: ¿cuál es el valor de la temperatura para que de produzca un verdadero cambio climático global?


Marco de referencia teórico e histórico

Para no ser tajantes en la disyuntiva: ¿calentamiento global o cambio climático? Debemos recurrir a “herramientas” conceptuales que nos permitan orientarnos correctamente ante esta problemática y analizar estos hechos en su movimiento y transformación recíproca.

Los conceptos fundamentales para analizar la problemática planteada en su movimiento y que desempeñan una función metodológica son: la cualidad y la cantidad, aspectos inherentes a cualquier objeto del universo.

Todo objeto sensible es la unidad de la cualidad y la cantidad y en su movimiento genera los cambios cualitativos y cuantitativos respectivamente. La cualidad es el conjunto de rasgos propios de los objetos materiales que los identifican como tales y los diferencia del resto y la cantidad es la magnitud de la cualidad de los objetos. La medida es la unidad de la cualidad y la cantidad. Cuando se rebasa la medida, se produce un salto, un cambio brusco –repentino- que da paso a una nueva cualidad.

La cualidad es relativamente estable, no obstante se mueve cuantitativamente, en un rango en el que se conserva la vieja cualidad. Ese rango en el que se mueve cuantitativamente la cualidad, es la medida, que al rebasarse, se produce el salto brusco, que indica que se ha producido el cambio cualitativo, el viejo objeto con su cualidad ha cedido el paso a una nueva cualidad.

Aplicando lo anterior al movimiento de la atmósfera, resulta que el clima actual se mueve cuantitativamente en un rango, en el que mientras no se rebase ese rango conocida como medida, la cualidad del clima se conserva en lo esencial, a pesar  de que haya calentamiento global –aumento de temperatura-.

El problema se reduce en determinar el valor de la temperatura, que constituye el límite en que se conserva la cualidad climática. Para algunos objetos está calculado, como es el caso del agua. En este caso, se sabe que la cualidad del agua líquida, se mueve cuantitativamente sin alterar su cualidad de ser líquida, de temperatura ambiente a 100°C. Este es el valor crítico, que al rebasarlo, se supera la medida y se produce el salto del agua líquida a su estado gaseoso. El caso inverso también opera, si la temperatura ambiente disminuye a °C, se produce la transformación cualitativa: el agua líquida se transforma en hielo, porque se ha rebasado el valor límite de 0°C.

Así pues: ¿Cuál es el valor crítico de la temperatura de la atmósfera que al rebasarse produce un cambio cualitativo de clima?

SAGARPA, considera al cambio climático como un hecho y lo atribuye directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera mundial, y que viene a añadirse a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

Asimismo, calcula que la temperatura media del planeta se ha incrementado entre 0.3° y 0.6°C (lo que parecería poco, pero que como explicaremos más adelante ha tenido graves consecuencias para todos los habitantes de la Tierra) y que el aumento de temperatura en los últimos 100 años no es habitual ni natural.

El Instituto Nacional de Ecología (INE) en el 2004, explica que a diferencia del concepto tradicional de clima, como el promedio de alguna variable meteorológica, hoy en día se piensa en éste como un estado cambiante de la atmósfera, mediante sus interacciones con el mar y el continente, en diversas escalas de tiempo y espacio. Los trabajos realizados hasta fines del siglo XX dan cuenta de cambios en diferentes variables que caracterizan al clima. Hoy en día no queda duda de que la temperatura global del planeta está aumentando y que los regímenes de lluvia están cambiando. Si bien es cierto que en escalas de tiempo de miles o millones de años las concentraciones en gases de efecto invernadero cambiaron considerablemente de manera natural, produciendo sustanciales variaciones en la temperatura, éstas se produjeron en muchos millones de años. Incluso los ciclos de las glaciaciones (salir de períodos glaciales) en el planeta requieren miles de años. Nunca como ahora, cambios drásticos en el clima se produjeron en escalas tan cortas de tiempo (décadas). De mediados del siglo XIX a la fecha, la actividad humana ha resultado en aumentos globales de la temperatura del orden de 0.6°C más menos 0.2°C.

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Salud y Ambiente (SADSMSA) en el año 2004, señala que en la segunda mitad del siglo pasado se intensificaron los estudios sobre cuestiones ambientales. Las observaciones muestran que la temperatura global del planeta se incrementó en el último siglo entre 0.3°C a 0.6°C. Si el ritmo de crecimiento de estas emisiones continúa sin ningún tipo de limitación, se estima que la temperatura media del planeta se incrementaría para fines del siglo en alrededor de 3ºC. Estos incrementos de temperatura no serán homogéneos sobre el planeta e incluso en algunas regiones pueden llegar a ser bastante mayores. Como consecuencia, el sistema climático global se verá alterado con aumento de temperaturas, modificaciones en los regímenes de precipitaciones en muchas regiones e incrementos de la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos, generadores de inundaciones y sequías.

López (2009), acepta como un hecho el cambio climático y tiene como causa el calentamiento global, derivado del aumento de los gases invernadero, particularmente el CO2.


Uriarte (2010), sostiene que la temperatura media de la superficie terrestre durante el siglo XX, medida con termómetros colocados a una altura estándar de 2 metros del suelo, se incrementó aproximadamente 0.7°C (gráfica 1).


Gráfica 1. Incremento de la temperatura promedio durante el siglo XX.

El mismo autor en su estudio de la Historia del clima de la Tierra, al analizar la evolución del clima al inicio de la Era Cenozoica, al final del período Paleoceno -hace unos 55 millones de años-, afirma que se produjo un incremento en la temperatura de entre 5 y 7°C. Posteriormente el calentamiento se revirtió al inicio del Eoceno, de tal forma que desde entonces, existe la tendencia al enfriamiento que se mantiene hasta el presente, con la ocurrencia de períodos cálidos inter-glaciales, como el que estamos viviendo en el Holoceno, desde hace 10,000 años.

Al parecer para que se produzca un cambio cualitativo del clima, se requiere que la temperatura aumente o disminuya en promedio 6°C.


La alternancia de climas cálidos y fríos ha sido normal en la historia geológica de la Tierra en sus 4500 millones de años, tal como se muestra en la imagen que a continuación se muestra.

Imagen 1. Alternancia de climas cálidos y fríos en la historia de la Tierra

En la imagen que se muestra arriba, es evidente que la alternancia de climas cálidos y fríos ha sido normal en los 4500 millones de existencia de la Tierra, cambios climáticos causados por factores físicos, astronómicos y biológicos. Lo que está en duda es si la actividad humana, particularmente la quema de combustibles fósiles utilizados como fuentes de energía desde la revolución industrial hace 200 años, principalmente en los últimos 50 años, cuyo subproducto es la emisión de CO2 a la atmósfera, gas que por su cantidad aumenta la temperatura por su efecto invernadero. Sin embargo, por el marco de referencia se sabe que los cambios climáticos naturales, que se han producido en la prolongada historia de la Tierra, han ocurrido cuando la temperatura ha disminuido o aumentado en 6°C. Hasta el presente, en los últimos 100 años solo se ha incrementado 1°C, lo que significa, que lo que se producido es un calentamiento global -cambio gradual- que no ha alterado la cualidad del clima global actual.

García (2011), menciona que el cambio en el clima es atribuido directa o indirectamente a la actividad  humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad observada a lo largo de períodos de tiempo comparables. Además, señala que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en su último informe de evaluación, determinó que “el calentamiento del sistema climático es innegable” y que la mayor parte del incremento registrado se debe “al incremento observado en las concentraciones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico”. Esto ha provocado incrementos en la temperatura del aire (aproximadamente, 0.7°C) durante los últimos 100 años, así como de las aguas, con el consecuente aumento del nivel del mar de entre 2,4 mm y 3,8 mm por año (entre 1993 y 2003).

Klein (2015) comparte la opinión de muchos científicos del clima que argumentan que, el cambio climático es una verdad, pero reducir la emisión de bióxido de carbono a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, es una misión difícil, ya que el sistema socio-económico basado en el libre mercado, es incompatible, con el aprovechamiento racional de los recursos naturales. Ella lo expresa, en los siguientes términos. "Nos han dicho que el mercado nos salvará, cuando en realidad la adición al lucro y al crecimiento nos está hundiendo cada día más en nuestra propia trampa. Nos han dicho que es imposible dejar de usar combustibles fósiles, cuando en realidad ya sabemos perfectamente como reemplazarlos. Basta con que infrinjamos todas las reglas del mercado poniendo freno al poder de las grandes empresas, reconstruyendo las economías locales y recuperando nuestras democracias. También nos han dicho que la humanidad es demasiado codiciosa y egoísta como para estar a la altura de semejante reto. Lo cierto es que, en todo el mundo, la lucha por el triunfo de una nueva economía y en contra de las extracciones irresponsables resulta a la vez sorprendente e inspiradora". En consecuencia, la alternativa socio-económica al modelo actual -explotador de los recursos naturales-, tendrá que ser compatible con el aprovechamiento racional de los recursos naturales.
     

Discusión

De la revisión de literatura, se desprende que en los últimos 100 años, la temperatura se ha incrementado en promedio alrededor de 1°C. No  se sabe si esta magnitud de la temperatura sea el límite de la medida en la que se mueve cuantitativamente la cualidad del clima actual, para que se produzca un nuevo clima. La ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos como ciclones, inundaciones, sequías, etc., no son convincentes, ya que en la historia del clima han sido normales en los últimos cientos de años. Por otro lado, el hecho de que se presenten ocasionalmente eventos atmosféricos extraordinarios, mientras no se generalicen no se traducen en verdaderos cambios climáticos globales.

National Geographic (2008) en un documental, ha propuesto como límite 6°C –incremento de temperatura-, como valor crítico de la temperatura arriba del cual se superará la medida de la cualidad climática actual y se producirá el cambio climático global que provocará una devastación ambiental de incalculables consecuencias.


Lo que si es un hecho real es que la temperatura de la atmósfera ha aumentado aproximadamente 1°C en 100 años, pero hasta el presente no se sabe si las actividades humanas tendrán la capacidad para aumentar la temperatura en 6°, valor que al parecer desencadenará un cambio cualitativo de clima.

La representación gráfica que fundamenta teóricamente el movimiento de la temperatura y su influencia en el clima, se muestra en la imagen siguiente.


Imagen 2. Dialéctica de la cantidad y la cualidad en el movimiento del clima

En la imagen anterior, es evidente que la medida es la unidad contradictoria de la cualidad y la cantidad, contradicción que mueve al clima en un rango en el que la cualidad se conserva. En este caso se observa que la temperatura media global de la Tierra es de 15°C y según el marco de referencia utilizado, en los últimos 100 años la temperatura solo ha aumentado 1°C -de 15 a 16°C-; sin embargo, en el mismo esquema mostrado se aprecia que la cualidad puede moverse en un rango -medida- de temperaturas -desde 15°C hasta 21°C- en el que la cualidad del clima global actual se conserva, según la experiencia histórica documentada de los cambios climáticos naturales que se han producido a largo de la historia geológica de la Tierra. Así pues, mientras no se rebase el límite extremo de la medida -21°C- la cualidad del clima global permanecerá, por consiguiente, lo que está aconteciendo solo es una aumento de temperatura -cambio cuantitativo o calentamiento global-, pero de ninguna manera se trata de un cambio cualitativo de clima.


Conclusiones

El sistema socio-económico actual basado en el libre mercado des-regulado y movido por el lucro y la ganancia, es incompatible con el aprovechamiento racional de los recursos naturales.


El calentamiento global y el cambio climático, no son dos hechos separados, son partes de un mismo proceso, y se condicionan recíprocamente. Se trata de una relación causal: el calentamiento global antecederá al cambio climático.

Por el momento no se conoce el valor crítico de la temperatura, por encima del cual se rebase el rango en el que se mueve cuantitativamente la cualidad del clima actual y con ello se produzca el salto repentino, que dará paso a un clima cualitativamente nuevo que relevará al presente.

Se requieren investigaciones para establecer el valor crítico de la temperatura mencionado anteriormente, para saber si el factor humano es capaz de cambiar al clima, por el momento sólo se trata de un calentamiento global –aumento de temperatura- que aun no produce el cambio cualitativo del clima actual.

El hecho de que se trate de un calentamiento global y no de un cambio cualitativo de clima, no implica que se siga explotando irracionalmente los combustibles fósiles como fuentes de energía, que además de contribuir al calentamiento global por la emisión de bióxido de carbono, también aportan otros contaminantes a la atmósfera. La verdadera solución a esta problemática está en en el uso de energía renovables "amigables" con el medio ambiente, como son: la energía solar y la energía eólica.


Bibliografía


García Fernández Cristina. 2011. El cambio climático: los aspectos científicos y económicos más relevantes. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, España.

Klein Naomi. 2015. Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima. Ediciones Culturales Paidós, S.A. México, D.F.

López López Víctor. 2009. Cambio climático y calentamiento global. Editorial Trillas. México, D.F.

National Geographic. 2008. Seis grados que podrían cambiar el mundo.

SAGARPA. SAGARPA y el cambio climático. México, D.F. (http://www.sagarpa.gob.mx/desarrolloRural/Documents/cambioclimatico/)

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Salud y Ambiente (SADSMSA). 2004. Manual de Cambio Climático. Buenos Aires, Argentina.

Instituto Nacional de Ecología (INE). 2004. Cambio climático: una visión desde México. México, D.F.

Uriarte Antón. 2010. Historia del clima de la Tierra. Edición impresa en http://www. elkar.com.

martes, 17 de diciembre de 2013

VERDAD CIENTÍFICA: EXPRESIÓN LÓGICA DE LA ESENCIA

LA VERDAD CIENTÍFICA: EXPRESIÓN LÓGICA DE LA ESENCIA


Valentín Vásquez
Oaxaca, México
valeitvo@yahoo.com.mx


1. Introducción

En pleno siglo XXI, las fuentes de información (libros, revistas e Internet principalmente), están saturados de términos del sentido común, que nada tienen que ver con la ciencia; si esta se concibe, como la explicación objetiva y racional de los objetos materiales del universo. Este problema, es de trascendental importancia en los medios académicos y científicos, ya que se están formando profesionales e investigadores, con un bagaje de conocimientos empíricos, que no rebasan el ámbito de la apariencia –lo que parece y no es- de los objetos y como la verdad objeto de estudio de las ciencias, no está en el sentido común; entonces es necesario, que el conocimiento se mueva de la apariencia a la esencia, ya que la verdad está en la esencia de los objetos materiales. Así pues, la verdad es la expresión lógica de la esencia, o, la conformidad del pensamiento con la esencia de los objetos de la realidad material y se expresa por medio de conceptos, definiciones y leyes.

Todas las ciencias están estructuradas lógicamente por un sistema de conceptos, definiciones y leyes, que explican teóricamente un campo determinado de la realidad material. En este sentido, se puede decir que toda ciencia es lógica aplicada.

La racionalidad, que constituye la esencia del hombre, no se adquiere por el hecho de nacer, hay que lograrla con mucha paciencia y constancia, a través del desarrollo de habilidades mentales (abstractas), derivadas de complejas operaciones mentales como: el análisis y síntesis, inducción y deducción, comparación,  abstracción, etc., a través de las cuales la información aportada por la sensibilidad se transforma en pensamiento abstracto.

Ante esta situación, es impostergable precisar lo que se entiende por concepto, definición y ley, como formas del pensamiento abstracto y como sistema lógico que expresa la verdad de la esencia de los procesos materiales, para que gradualmente se disminuya la trasmisión de gran cantidad de conocimientos superficiales inherentes al sentido común, que se consideran como "conceptos" y "definiciones", con los que se “bombardea” a los estudiantes y a los investigadores; que en realidad nada tienen que ver con la ciencia; para que se formen profesionales y científicos que se muevan en sus respectivos campos de desempeño profesional de manera consciente, más allá de la apariencia de los objetos.


2. Dialéctica de la apariencia y esencia


Rosental y Straks (1960) expresan la compleja unidad de los aspectos internos -esencia- y externos -apariencia- de los objetos y procesos de la realidad objetiva. En cuanto categorías del conocimiento, la apariencia y la esencia reflejan la unidad dialéctica de los grados sensible y racional del proceso cognoscitivo, que revela la esencia profunda de las cosas, sobre la base de la práctica.

La solución acertada del problema de las categorías de apariencia y esencia, la justa interdependencia dialéctica, se haya indisolublemente vinculada al desarrollo científico de la teoría del conocimiento en general.

El error de los materialistas sensualistas consistía en subestimar la función del pensamiento abstracto en el descubrimiento de la esencia de los fenómenos; es decir, en su incapacidad para comprender la compleja dialéctica del proceso cognoscitivo. En contraposición a ellos, los materialistas racionalistas subestimaban el papel del factor sensible. Ni unos ni otros, por otra parte, comprendían el papel determinante que desempeña la práctica, así como el papel de la actividad humana transformadora, como bases del progreso del conocimiento.

Los filósofos idealistas, por supuesto, no podían resolver tampoco el problema de las relaciones mutuas entre la esencia y la apariencia. Los agnósticos como Kant y otros, negaban, en general, la posibilidad de llegar a conocer la esencia y separaban la esencia y la apariencia, como si fueran dos aspectos aislados, limitando el objeto del conocimiento simplemente al mundo de los fenómenos. Los idealistas racionalistas, que reconocían el papel activo que el pensamiento desempeñaba en el conocimiento, exageraban a tal grado dicho papel, que acababan por ver en él al creador de la realidad material, la esencia más profunda de todos los fenómenos del universo.

Los idealistas empiristas, por el contrario, llevaban a términos absolutos el papel del factor sensible del conocimiento, considerando las sensaciones como los elementos primarios del mundo y reduciendo éste a un conjunto de sensaciones.

El materialismo dialéctico, resuelve de modo muy distinto el problema de la esencia y la apariencia. Esta filosofía ha superado la unilateralidad, la limitación, el carácter metafísico del viejo materialismo y arrojado por la borda la pretensión de los filósofos idealistas de construir un mundo a base de conceptos lógicos. Para el materialismo dialéctico, la esencia y la apariencia son dos aspectos indisolublemente vinculados de la realidad objetiva; uno de ellos, el aspecto interno –la esencia- no puede manifestarse sino a través del aspecto externo –la apariencia-. Ahora bien, los dos aspectos no coinciden nunca plenamente en el modo de manifestarse, y es precisamente esta falta de coincidencia lo que hace necesario el proceso mismo del conocimiento científico. En efecto, la ciencia no tiene otro fin que el descubrir detrás de lo externo, detrás de lo que se percibe inmediatamente, el fundamento, la esencia de las cosas; es decir, el otro aspecto, el aspecto oculto e interno. Esta dialéctica de la esencia y la apariencia sirve de base para resolver acertadamente el problema de las mutuas relaciones entre el conocimiento sensible y el pensamiento abstracto, en el descubrimiento de la esencia de las cosas. La teoría dialéctica, materialista, del conocimiento parte del principio de que el hombre, en el curso de su actividad práctica, entra en relaciones de interdependencia con los objetos y fenómenos del mundo objetivo, de que sus órganos de los sentidos reflejan dichos objetos y fenómenos, y de que, mediante el pensamiento abstracto somete a un análisis lógico los datos suministrados por los órganos de los sentidos. Es así como el hombre avanza del conocimiento de la apariencia a la esencia; del conocimiento de lo inmediato, de lo externo, al de lo mediato e interno.

La unidad de la esencia y la apariencia reviste un carácter contradictorio. La esencia expresa algo universal, en tanto que la apariencia hace patente a algo singular; en la esencia se presenta el aspecto interno, profundo, de la realidad, mientras que en la apariencia se muestra el aspecto externo, superficial; la esencia tiene mayor estabilidad, se halla en reposo y es constante; en cambio, la apariencia se distingue por su movilidad y mutabilidad; la esencia se manifiesta por medio de la apariencia, en tanto que ésta se presenta en forma directa e inmediata.

Así pues, la esencia es el aspecto interno, relativamente estable, de la realidad objetiva, que permanece oculto tras la superficie de la apariencia y que se manifiesta a través de ella. La apariencia es el aspecto externo más móvil y cambiante de la realidad objetiva, que constituye la forma de manifestarse de la esencia.


3. La verdad científica: expresión lógica de la esencia

El concepto, constituye la “célula” fundamental con la que opera el pensamiento, objeto de estudio de la Lógica. Rosental y Straks (1960), señalan que el concepto, es la forma del pensamiento que sintetiza nuestros conocimientos; en él se reflejan los rasgos generales y esenciales de un conjunto más o menos amplio de objetos. El concepto es el resultado de la abstracción de lo singular y particular, del descubrimiento de lo universal en lo singular y de la fijación de este último en nuestro pensamiento.

La Lógica no se agota con los conceptos, como formas abstractas del pensamiento, ya que su carácter genérico no permite su percepción sensible y sólo es posible su expresión a través del lenguaje. Es este el que permite generalizar. El hecho de que lo general o universal expresado en el concepto, no tenga existencia sensible, no significa que no exista, únicamente significa que al ser inherente a un conjunto de objetos singulares, no podemos percibirlo debido a que carecemos de un sentido general; sólo es posible apropiárselo mediante la abstracción y fijarlo en el concepto.

Todas las ciencias son lógicas aplicadas y su fundamento básico consiste en ser un sistema de conceptos. Por ejemplo la Física opera con conceptos particulares, tales como: materia, movimiento, espacio, tiempo, etc. Los conceptos al ser abstracciones sintéticas “puras”, son insuficientes para entender la verdad como sistema. Es necesario progresar a la definición del concepto, para “llenarlo” de contenido material. La definición en la Lógica, según los autores arriba mencionados, se llama al pensamiento acerca del contenido del concepto o al descubrimiento de este contenido.  Este está dado por el objeto sensible, pero dado que contiene múltiples propiedades que le pueden dar contenido al concepto; en este sentido puede haber diversas definiciones, muchas de las cuales tienen que ver con la apariencia sensible; por consiguiente, es necesario destacar los rasgos esenciales del objeto que le darán contenido al concepto.

Larroyo (2011), en la Introducción a los Tratados de Lógica de Aristóteles, explica, que la definición consiste en buscar el género próximo y añadir, la diferencia específica. Por ejemplo: El hombre es una animal (género próximo) racional (diferencia). Es evidente, que la definición, como forma del pensamiento, implica la unidad del género y la especie; pero, tanto el género como la especie, son esencias, de primer y segundo orden, como lo prueba el ejemplo, en el que tanto el género animal, como lo racional, son expresiones de lo universal en dos niveles: lo general (animal) y lo particular (especie humana). En este sentido, la definición, es un juicio, que establece con precisión los límites del concepto, separando sus dominios de todos los demás (De Gortari, 1959).

Tanto el concepto como la definición, expresan parcialmente el sistema de la verdad; esta, también se expresa a través de las leyes (teorías) que son fundamentales en todas las ciencias.

Es evidente que lo único que existe en el universo es materia que se mueve; pero si todo se mueve, ¿que importancia práctica tiene estudiar lo que hoy es una cosa y mañana es otra? Ninguna; en consecuencia, en la ciencia lo que se busca en el movimiento permanente de la materia, es el reposo relativo que expresa la ley que rige la variabilidad de los procesos materiales.

La ley como concepto fue definida por Hegel (1807) en su Fenomenología del espíritu como el mundo suprasensible, un tranquilo reino de las leyes, ciertamente más allá del mundo percibido, ya que este mundo sólo presenta la ley a través del constante cambio, pero las leyes se hallan precisamente presentes en él, como una tranquila imagen inmediata; es decir, la ley es la imagen constante del fenómeno inestable. Esta concepción de la ley coincide con su expresión moderna, al definirse como lo invariable y permanente en la variabilidad de los fenómenos.

Hasta aquí se ha dicho que la verdad es un sistema, cuyos componentes centrales estrechamente relacionados, son: el concepto, la definición y la ley. Estas formas del pensamiento, asociadas con la verdad, tienen como rasgo común, el ser expresiones lógicas de la esencia de los objetos materiales. La esencia como concepto, expresa lo que está oculto, detrás de la apariencia de los objetos, lo interno en contraposición a lo externo, lo relativamente estable en la variabilidad de los fenómenos materiales. Por la definición de la esencia, es evidente que está íntimamente vinculada al concepto, a la definición y a la ley. Con el primero, está emparentado, en el sentido de que el concepto no sólo refleja lo genérico, sino también lo esencial, lo que está oculto a la sensibilidad de los objetos singulares; la definición, al ser concebida como la expresión lógica de la esencia material del concepto, es obvia su correlación con la esencia; finalmente, la ley al definirse como lo invariable y permanente en el movimiento de los objetos materiales, también se relaciona con la esencia en la medida que tiene que ver con la estabilidad y constancia relativas, en la variabilidad de los procesos materiales.

Es conveniente no confundir la esencia y la verdad. Esta es la expresión lógica de la esencia; esta, es inherente a los objetos materiales.

Hegel (1833), fundamenta las diferencias de la verdad y la esencia en los siguientes términos: “La verdad y la esencia no son lo mismo; la verdad es la esencia pensada, mientras que la esencia es él en sí simple”. La verdad es la esencia hecha pensamiento y la esencia está en los objetos y constituye su fundamento.

Del mismo modo la concibe Feuerbach (1841), al definir la verdad, en la forma siguiente: Verdad es aquello que coincide con la esencia de la especie, error lo que la contradice. Otra ley de la verdad no existe…” Es decir, la verdad es algo lógico inherente al pensamiento y la esencia es algo material oculto en los objetos materiales sensibles y que hay que descubrirla a través del pensamiento abstracto.

  
   
4. Conclusiones
  • El concepto es la "célula" del pensamiento y refleja lo general de los objetos materiales, por medio del lenguaje.
  • La definición del concepto es la expresión lógica de su contenido (esencia).
  • El concepto como la generalización de lo singular, tiene que individualizarse a través de la definición.
  • La verdad es resultado de un proceso complejo, en el que el conocimiento se mueve de la apariencia a la esencia de los objetos.
  • La ley es la expresión lógica de lo permanente e invariable en el movimiento de los objetos materiales.
  • La verdad no está en el sentido común (apariencia)  de los objetos materiales.
  • La verdad está en la esencia de los objetos materiales.
  • La verdad es la conformidad del pensamiento con la esencia de los objetos materiales.
  • La verdad es la expresión lógica de la esencia y se expresa a través de conceptos, definiciones y leyes.
  • La verdad no es sensibilidad, es pensamiento.
  • Opiniones o puntos de vista, hay muchos; pero, la verdad es una, por que la esencia es una en cada campo particular de la realidad material.


    4. Bibliografía


De Gortari E. 1959. Introducción a la lógica dialéctica. Fondo de Cultura Económica. México, D.F.

Feuerbach L. 1841. La esencia del cristianismo. Pdf. Internet.

Hegel W.G. 1807 (1994). Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura económica. México, D.F.

Hegel W.G. 1833 (2011). Lecciones sobre historia de la filosofía. Fondo de Cultura Económica. México, D.F.
      
   Rosental M. y Straks G. M. 1960. Categorías del materialismo dialéctico. Editorial  Grijalvo.       México, D.F.