sábado, 6 de septiembre de 2025

 

IMPACTO DE LA AGRICULTURA MODERNA EN EL SUELO Y LA SALUD

Valentín Vásquez

San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México

valentin02111956@gmail.com


Introducción

El suelo es un complejo orgánico mineral que se estructura en horizontes y su función principal es aportar nutrientes para el metabolismo de las plantas en general y, en particular para los cultivos agícolas, los cuales sirven para el desarrollo de los animales y a través de éstos de la especie humana. Por lo anterior, es fundamental conservarlo en buenas condiciones para aumentar su productividad (productos//unidad de tiempo), con el objetivo de satisfacer las demandas de una población cada vez más creciente, el capitalismo inventó las revoluciones tecnológicas industriales, iniciando con la primera en la segunda mitad del siglo XVII en Inglaterra, que si bien comenzó con la mecanización de la industria textil, también se extendió a otros sectores de la economía, aunque a menor escala, como se dió en la agricultura. Las subsecuentes revoluciones industriales, aparecieron en otros países capitalistas y la última que sigue vigente es la digital (informática) y está en porceso de transformación en la llamada inteligencia articial (robots) que están relevando a la mano de obra de los  trabajadores.

El impacto en la agricultura (cultivos) y ganadería (animales domésticos) y consecuentemente en el suelo ha sido devastador, ya que los cambios tecnológicos revolucionarios son por naturaleza cortos y no concuerdan con los tiempos naturales (biológicos), lo que causa y sigue generando una disrupción entre los tiempos de los ciclos biogeoquímicos del suelo y los tiempos relativamente breves de las innovaciones tecnológicas.

Así pues, la discordancia descrita ha provocado que los componentes orgánicos del suelo ya no se reciclen para conservar su fertilidad natual, lo que ha generado el empobrecimiento del suelo y para tratar de resolver esta problemática se aplican articialmente fertilizantes químicos y otros agroquímicos que dañan a los cultivos y ganado que depende de los mismos, así como a los organisvos (macro y micro) que viven en el suelo. En estas condiciones el suelo se ha degradado y ya no puede producir alimentos sanos, solo por medio de la aplicación de una cantidad desmedida de insumos industriales (fertilizantes, pesticidas para controlar plagas y enfermedades, herbicidas para controlar malas hierbas, etc.). Para el ganado sucede algo parecido; además, de que se alimentan de cultivos envenedados, tambíén, les aplican hormonas, antibióticos y otros insumos tóxicos que aunado a su hacinamiento se conviernten en alimentos nocivos para la salud humana. Si a lo anterior agregamos su industrialización, se producen los alimentos procesados industrilamente que tambén son perjudiciales para la salud. Resultatado: estamos en un escenario en el que están dadas las condiciones para alimentarnos de comidas y bebidas chatarras que generan enfermedades metabólicas crónicas (obesidad, diabetes mellitus tipo 2, altapresió, accidentes cerebro vasculares) y se añade el sentarismo el escenario se convierte en una catástrofe sanitaria.


1. Revoluciones tecnológicas industriales

Vásquez (2018) concibe las revoluciones tecnológicas como cambios cualitativos radicales que han aumentado la productividad del trabajo y han marcado la historia de la humanidad.

Las revoluciones industriales son “hijas” del capitalismo desarrollado que inicia propiamente con la primera revolución industrial en el Reino Unido.

 1.1. Mecánica

La primera se produjo entre 1760 y 1840 en Inglaterra y fue de naturaleza mecánica, pues, estuvo basada en la invención de máquinas, particularmente la de vapor, movida con energía fósil (carbón vegetal).

El impacto en la producción fue revolucionario, ya que aumentó considerablemente la productividad del trabajo, lo que implicó aumento de la disponibilidad de alimentos para la población nacional e internacional. Al mismo tiempo provocó la sustitución de mano de obra lo que generó desempleo y la formación de un “ejército” industrial de reserva al servicio del capital.

La mecanización de las actividades agrícolas y forestales hizo más susceptibles a los suelos a la erosión y con ello la pérdida de un recurso muy valioso para la producción agropecuaria.

Como la energía que mueve a las máquinas era carbón vegetal (hulla y antracita) su combustión con el oxigeno genera bióxido de carbono emitido al aire (atmósfera) generando su contaminación desde entonces.

 1.2. Química

La industria química ha sido la más dinámica desde mediados del siglo XIX en Europa, particularmente en Alemania que ya avanzaba prodigiosamente por el camino de la industrialización capitalista.

En su inicio tuvo un impacto productivo, puesto que al fabricarse colorantes artificiales desplazó a los tintes naturales derivados de plantas y animales que las naciones europeas importaban de los países coloniales.

La industria química es la más dañina para el planeta y su impacto está presente en la actividad agropecuaria, debido al uso indiscriminado de agroquímicos, particularmente hormonas y alimentos procesados para la engorda de ganado, fertilizantes para el desarrollo de los cultivos y pesticidas para controlar plagas y enfermedades de los mismos, productos químicos que han contaminado el suelo, agua y cultivos, que desde luego han deteriorado la salud de los productores y consumidores de alimentos de origen agropecuario.

Los alimentos industrializados en la que la química orgánica ha sido fundamental, particularmente la industrialización de la caña para producir azúcar refinada y desde los años setenta del siglo pasado la industrialización del maíz para elaborar alta fructuosa, endulzantes utilizados en gran cantidad de alimentos de consumo masivo entre la población de prácticamente todos los países del Mundo. Aunado a lo anterior, también se producen aceites vegetales para la preparación de muchos alimentos, así como la industrialización del maíz para fabricar harinas refinadas. Los azúcares y harinas refinados consumidos en gran cantidad y aunado al estilo de vida sedentario, son los causantes de la obesidad, enfermedad que antecede causalmente a otras enfermedades metabólicas, particularmente la diabetes mellitus 2 y últimamente hay más evidencias de que también están asociadas a la demencia senil (alzhéimer). Por si lo anterior fuera poco, la industria farmacéutica esta coludida con las empresas industriales productoras de alimentos y a pesar de que hay evidencias contundentes de que las harinas y azúcares refinados son los causantes de las enfermedades metabólicas, pero los intereses económicos que están de por medio impiden reducir su consumo y prefieren recetar a los obesos diabéticos productos para seguir con el mismo estilo de vida y que a la larga genera consecuencias colaterales más graves.

En la industria de la refrigeración, fabricación de espráis se producen los Cloro-fluoro-carbonos (CFC) que al emitirse a la atmósfera por acción de las radiaciones ultravioletas liberan el cloro que al combinarse con el ozono lo transforman en oxígeno molecular y atómico, proceso que ha desequilibrado el balance entre la síntesis y la degradación de la molécula de ozono, ya que ahora por la contaminación del aire con los CFC se destruye más ozono que el se forma de manera natural en la Estratosfera y ameniza con la incidencia directa de la radiación ultravioleta dañina en la biosfera.

También la industria química ha sido importante en las industrias de la construcción, automotriz, plástico, etc.; cruciales para el desarrollo de los países, pero, también en el deterioro del medio ambiente (aire, suelo, agua) y desde luego daño en la salud de la población.

Así pues, la industria química está en todas las actividades económicas que sustentan a la sociedad humana y en el marco del capitalismo ha generado una catástrofe ambiental y sanitaria que ameniza a la sociedad humana.

1.3. Eléctrica

La revolución de la industria eléctrica representó un cambio cualitativo en la producción de energía y ha sido crucial para el desarrollo de la sociedad humana moderna, ya que sin su concurrencia la vida ya no sería posible. Sin embargo, las fuentes de energía para su producción representan una seria amenaza al medio ambiente natural, ya que si se utilizan combustibles fósiles en la termoeléctricas emiten dióxido de carbono que se acumula en en la atmósfera y a la larga puede producir un cambio cualitativo de clima, cuyos efectos pueden ser devastadores para la propia vida, ya que la adaptación de los seres vivos depende principalmente del clima. En el mismo sentido puede argumentarse el impacto ambiental de las hidroeléctricas que utilizan como fuente de energía el movimiento del agua, que se almacena en grandes presas que alteran radicalmente los cursos de agua y cuyo impacto en la flora, fauna y comunidades campesinas ha sido catastrófico.

Mención especial merecen las centrales nucleares para la producción de energía eléctrica, cuyos accidentes, han sido devastadores para el ambiente natural en general y en particular para la salud humana.

La tendencia en el futuro es la implementación de fuentes de energía sustentables, basadas en fuentes de energía más sanas como son: la energía solar, cuya fuente es amigable con el medio ambiente y prácticamente inagotable y, en menor grado la energía eólica.

1.4. Petrolera

La industria petrolera inició desde finales del siglo XIX y desde entonces ha sido crucial para el transporte mecánico (maquinaria pesada, tractores, vehículos, aviación, etc.) y su impacto en el medio natural ha sido devastador, puesto que, al tratarse de una combustión química libera enormes cantidades de bióxido de carbono y vapor de agua a la atmósfera, ambos gases de efecto invernadero que han estado causando el calentamiento global del aire y que al rebasar cierta concentración, puede generar un cambio cualitativo del clima con consecuencias catastróficas para la especie humana.

1.5. Digital

La revolución digital comenzó desde el final del siglo XX y durante el presente siglo se ha generalizado. Tiene como base la revolución microelectrónica y consiste en la producción de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) y tiende hacia la automatización de todas actividades económicas productivas (agricultura, ganadería, silvicultura, industria), comerciales y de servicios.

Las transformaciones tecnológicas industriales y su impacto han sido tan radicales que algunos científicos piensan que iniciaron una nueva era geológica conocida como Antropoceno. Sin embargo, sería más correcto denominar a la nueva era geológica, capitaloceno, ya que es precisamente con el capitalismo con el que inician las revoluciones industriales.

Las revoluciones tecnológicas tienen una prolongada historia; iniciaron desde hace un poco más de 250 años, iniciando con la industria mecánica en 1760 y culminando con la actual revolución digital, pasando por la química, eléctrica y petrolera. Sus impactos en el medio natural y social han sido tan radicales, que justifican lo dicho por Crutzen (1995) en denominar el inicio de una nueva era geológica, en la que la sociedad humana es la actora principal: el Antropoceno. Aunque sería más correcto llamar capitaloceno a la nueva era geológica, puesto que las transformaciones más profundas se realizaron y se siguen realizando actualmente, en el marco del capitalismo.


2. Impactos de las revoluciones tecnológicas industriales en el suelo

El impacto de la tecnología por su aplicación en el manejo del suelo, se produjo después de la revolución neolítica de hace 10 000 años, particularmente, de las revoluciones industriales acaecidas en los siglos XVIII y XIX, principalmente, las revoluciones mecánica y química, cuya mecanización para la preparación de los suelos y el uso de agroquímicos para el manejo de cultivos, si alteraron drásticamente la condición natural del medio ambiente en general y, de los suelos en particular, por lo que a partir de entonces, si se puede decir que aparece la nueva era antropogénica.

Con la aparición de la sociedad clasista y principalmente con el origen del capitalismo en los siglos XVI y XVII en Europa, aparece la ganancia, cuya fuente es el trabajo no pagado –plusvalía- extraído de los trabajadores, surge la explotación irracional de los recursos, cuyo objetivo es la rentabilidad, aunque se agoten los mismos y el trabajador se enferme y/o muera.

Vásquez (2018) explica que las revoluciones tecnológicas industriales son características del capitalismo, han degradado catastróficamente la naturaleza de los recursos naturales, particularmente del suelo, sobre todo en los últimos 50 años, como lo evidencia la imagen siguiente.

Imagen 1. Tipos y causas principales de degradación de los suelos
Fuente: https://1.bp.blogspot.com/

En la imagen anterior, es evidente que los principales problemas de los suelos que limitan su producción de alimentos son: la degradación física, degradación química, erosión por viento y erosión por agua, siendo los principales la erosión  hídrica y la erosión eólica. En cuanto a las causas, es evidente que la agricultura -apertura de tierras al cultivo-, el sobre pastoreo y la deforestación, son las principales actividades que han destruido la cobertura vegetal que es la principal protección contra la pérdida –erosión- de los suelos.

Como México es parte del mundo, por consiguiente, sus suelos están impactados por los mismos problemas y causas, lo que lo diferencia es la mayor magnitud con que se presentan, dado que se trata de un país subdesarrollado, el que los recursos naturales son explotados irracionalmente por empresas, principalmente, privadas, tanto nacionales como extranjeras.

La erosión es un proceso físico que consiste en el desprendimiento, transporte y depositación en otro sitio –planicies y océanos- del suelo por acción del viento y el agua.

 En las regiones de clima seco (BS) y desértico (BW) que son las más extendidas en México, es más común la erosión eólica; no obstante, la erosión hídrica también es considerable, debido a que las lluvias, aunque escasas, las pocas que se presentan, la mayoría son muy intensas y por ende erosivas. En las regiones tropicales  –sureste del país- de clima cálido (Aw, Am y Af) y regiones montañosas de clima templado húmedo (Cw, Cs y Cf), la pérdida de suelo por erosión hídrica es significativa,

El clima por si solo genera una erosión natural, sin embargo, la principal causa de la erosión es la actividad humana. Específicamente, las actividades agropecuarias, que implican la deforestación para la introducción de cultivos, el ramoneo y compactación por la ganadería, así como la silvicultura, las cuales implican la aplicación masiva de maquinaria, actividades antropogénicas que destruyen la cubierta vegetal protectora del suelo y lo hacen más susceptible a la erosión.

La distribución espacial de la pérdida de suelo y la cantidad de erosión que se estima, principalmente, por la erosión hídrica, se presenta en el siguiente mapa.

Imagen 2. Distribución espacial de la erosión hídrica de los suelos de México

En la imagen anterior, se observa que prácticamente todo el suelo de México está erosionado en diferentes grados. Si a lo anterior, agregamos que se trata de información de 2002, por lo que con toda seguridad el problema de la pérdida de suelo por erosión se ha agudizado, lo que se pone en riesgo la seguridad alimentaria del país.

Es evidente, en la imagen anterior, que el deterioro de los recursos naturales, impactan en la pérdida del PIB en México en forma significativa (7%).


3. Conclusiones

El rasgo esencial que define a la especie humana, es el trabajo –base de todas las revoluciones tecnológicas- con el que transforma su medio natural, particularmente el suelo, para producir alimentos para su existencia y, con ello contribuir a la seguridad alimentaria de la sociedad humana.

A pesar de que la economía de apropiación directa –recolección de productos vegetales y caza de animales salvajes- fue la que aportó los alimentos para de la especie humana primitiva de carácter nómada, perduró alrededor de dos millones de años, su impacto en la degradación de los recursos naturales fue mínimo, particularmente el suelo, dada la escasa población y la tecnología primitiva en que se sustentó.

La economía de apropiación directa, fue relevada por una economía productora, derivada del cultivo de plantas –agricultura- y domesticación de animales –ganadería- hace unos 10 000 años (en México hace unos 4000-5000 años), conocida como Revolución Neolítica, ya que se trató de un cambio revolucionario, pues, se pasó de una economía dependiente del medio natural, particularmente el suelo, a una economía productora de alimentos para la subsistencia de la especie humana. Sin embargo, su carácter sedentario y la apertura de nuevas áreas para el cultivo de plantas y la domesticación  de animales, implicó la deforestación de la vegetación natural, proceso que favoreció la erosión del suelo y con ello el sustento de la vida vegetal, pero dada la tecnología rudimentaria y la escasa población, su impacto en la tierra, particularmente, en el suelo, fue mínimo.

Contrastando con la economía neolítica, las revoluciones industriales de naturaleza capitalista que la sucedieron,  principalmente, la mecánica y la química, actualmente están causando una catástrofe ambiental planetaria, particularmente, la degradación física –erosión- del suelo, así como la contaminación del aire y del agua, a tal grado que pone en riesgo la seguridad alimentaria del Mundo.
México al ser parte del Mundo, también comparte, la misma problemática ambiental y sus causas, pero, a diferencia de los países desarrollados, es de mayor magnitud, por tratarse de un país subdesarrollado, basado en una economía primario-exportadora de materias primas, que ha generado también una crisis ambiental más drástica. Particular interés tiene la especie humana, que también depende para su sustento del suelo y es la principal causante de su degradación, física, química y biológica, a través de sus actividades: agricultura, ganadería, silvicultura e industria; las cuales ponen en riesgo la seguridad alimentaria de la población del país.

Si bien es cierto que la población paleolítica en su prolongada existencia fue escasa, también es cierto que se trató de una sociedad igualitaria, cuya base fue la propiedad comunal de la tierra; rasgo económico, que condicionó su existencia en armonía con su medio natural que lo proveía de alimentos. Las sociedades clasistas, basadas en la propiedad privada de la tierra (suelo), que sucedieron a la comunidad primitiva igualitaria, tuvieron  como rasgo definitorio la explotación del trabajo ajeno (plus-producto) y en la sociedad capitalista actual, el plus-producto, se ha convertido en plusvalía fundamento de la ganancia, la cual es incompatible con el aprovechamiento racional y sustentable de los recursos naturales en general y el suelo en particular. 

En síntesis, el impacto en la agricultura (cultivos) y ganadería (animales domésticos) y consecuentemente en el suelo ha sido devastador, ya que los cambios tecnológicos revolucionarios son por naturaleza cortos y no concuerdan con los tiempos naturales (biológicos), lo que causa y sigue generando una disrupción entre los tiempos de los ciclos biogeoquímicos del suelo y los tiempos relativamente breves de las innovaciones tecnológicas. Así, la discrepancia descrita ha provocado que los componentes orgánicos del suelo ya no se reciclen para conservar su fertilidad natual, lo que ha generado el empobrecimiento del suelo y para tratar de resolver esta problemática se aplican articialmente fertilizantes químicos y otros agroquímicos que dañan a los cultivos y ganado que depende de los mismos, así como a los organisvos (macro y micro) que viven en el suelo. En estas condiciones el suelo se ha degradado y ya no puede producir alimentos sanos, solo por medio de la aplicación de una cantidad desmedida de insumos industriales (fertilizantes, pesticidas para controlar plagas y enfermedades, herbicidas para controlar malas hierbas, etc.). Para el ganado sucede algo parecido; además, de que se alimentan de cultivos envenedados, tambíén, les aplican hormonas, antibióticos y otros insumos tóxicos que aunado a su hacinamiento se conviernten en alimentos nocivos para la salud humana. Si a lo anterior agregamos su industrialización, se producen los alimentos procesados industrilamente que tambén son perjudiciales para la salud. Resultatado: estamos en un escenario en el que están dadas las condiciones para alimentarnos de comidas y bebidas chatarras que generan enfermedades metabólicas crónicas (obesidad, diabetes mellitus tipo 2, altapresió, accidentes cerebro vasculares) y se añade el sentarismo el escenario se convierte en una catástrofe sanitaria.


4. Referencias bibliogáficas

Vásquez Valentín. 2025. El ciclo circadiano en la saludo y las enfermedades. metodo2013.blogspot.mx

Vásquez Valentín- 2018. Impacto de la tecnología en la degradación del suelo y del agua en el mundo y en México. metodo2013.blogspot.mx






martes, 12 de agosto de 2025

DE LA DIETA PALEOLÍTICA DE NUESTROS ANCESTROS A LA PALEODIETA MODERNA

Valentín Vásquez

San Andrés Ixtlahuaca, Oaxaca, México

valeitvo@yahoo.com.mx

 

 Introducción

El rasgo más general (esencial) que define la vida el metabolismo (anabolismo vs catabolismo) y el metabolismo es química (oxidación vs reducción), en consecuencia, la vida es el movimiento de electrones de unas sustancias a otras en el organismo vivo en general y de la especie humana en particular. En este sentido, el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas necesarias que se producen en los alimentos para generar la energía necesaria para hacer posible la vida.

La aparición de la especie humana hace dos millones de años, es consecuencia de evoluciones y revoluciones biológicas que iniciaron con el origen de la vida hace unos 3500 millones de años.

La evolución de la especie humana no culminó con la aparición del Homo habilis. Este prosiguió mejorando sus herramientas de trabajo y después de un accidentado desarrollo apareció el Homo erectus, con instrumentos de trabajo más sofisticados, además, descubrió el fuego, invento que fue crucial para su sobrevivencia, dado que en el ambiente frío en el que se desenvolvió le sirvió para calentarse, protegerse de los animales salvajes y para cazarlos, así como para cocinar sus alimentos (vegetales y animales) para hacerlos más asimilables, lo que favoreció la disminución del sistema digestivo y colateralmente contribuyó al aumento del cerebro y de mayor complejidad, aspectos que conjuntamente le permitieron a la mayoría migrar para Europa y Asia hace unos 200 mil años. La parte que se quedó en África siguió mejorando su tecnología para la apropiación de sus alimentos y miles de años después también emigraron a Europa que ya estaba poblada por los Neandertales, que al confrontarlos y al disponer de mejor tecnología y armas los aniquilaron, para luego transformarse en el hombre moderno de Cromañón en Francia hace unos 35 mil años. Las pinturas rupestres del hombre de Cromañón prueban que ya habían desarrollado lenguaje escrito plasmado en sus pinturas rupestres, lo que indica la existencia de pensamiento abstracto, ya que el arte puede ser definido como el reflejo de lo abstracto a través de imágenes concretas.

 

Estilo de vida del hombre paleolítico.

Nichols y Houzel (1996-2013), sostienen que el aumento del cerebro del Homo erectus, está relacionado con el descubrimiento del fuego y su aplicación en la preparación de los alimentos. La alimentación del hombre primitivo a base de alimentos cocinados con fuego, favoreció una mejor asimilación tanto de los productos vegetales como animales y su efecto en el desarrollo del cerebro fue determinante, ya que en un período de 600,000 años duplicó su tamaño. Acontecimiento que no ocurrió en el Australopitecos y menos en gorilas y chimpancés, cuya dieta es esencialmente vegetariana y se basa en alimentos crudos. “Más que la invención del fuego, lo que realmente nos hizo humanos fue aprender a utilizarlo para cocinar: el 100% de los alimentos cocinados son metabolizados por nuestro organismo, mientras que los alimentos crudos producen solamente entre el 30 y el 40% de sus nutrientes. Además, “al aplicar fuego a los alimentos, éste ablanda las fibras más duras, libera los sabores y acorta el proceso de masticar y digerir. Todo ello permitió a nuestros antepasados necesitar menos tiempo para buscar y digerir alimentos. Así, cocinar nos proporcionó la nutrición necesaria para desarrollar cerebros más grandes y tiempo que dedicar a cosas más importantes. Fue entonces, cuando tener un cerebro grande dejó de ser un problema, algo que exigía más esfuerzo para mantenerlo, para convertirse en una ventaja, una ayuda para obtener nutrientes de forma sencilla. El hombre empezó a dedicar más tiempo a pensar cómo cazar, vivir, desarrollar el arte, la cultura…Cualidades que hoy en día nos hacen ser como somos”. Así pues, desde el punto de vista cuantitativo, el Homo erectus, superó a su predecesor el Homo habilis que tenía un cerebro con un peso aproximado de 650 gramos al alcanzar un cerebro con un tamaño de alrededor de 900 gramos.

Cordain (2011), atribuye una enorme importancia a la dieta carnívora en el surgimiento de la especie humana moderna: "La idea de que los seres humanos debían ser vegetarianos es contraria a todas las pruebas de la evolución que presentan los datos sobre fósiles y estudios antropológicos. Es enorme nuestra deuda con la carne magra. De hecho, los estudios y pruebas científicos sugieren que si nuestros primeros antepasados hubieran comido una dieta sin carne ahora no existiríamos. Yo no me habría convertido en científico, tu no estarías leyendo este libro y todos nos parecerían muchísimo más a nuestros parientes animales más cercanos: los chimpancés". Además, de la dieta basada en carne de animales salvajes, nuestros ancestros paleolíticos realizaban actividad física permanente, dado su carácter nómada de su estilo de vida.

Europa Soberana (2013), publica un artículo en el que se afirma que actualmente se ha satanizado a los alimentos de origen animal, cuando los supermercados están repletos de alimentos “chatarra”. Sin embargo, fue la carne, la sangre, la grasa, el tuétano (médula ósea), los sesos y las vísceras; derivados de la caza de animales salvajes, los que sirvieron de alimentos y luego impactaron el desarrollo –cantidad y cualidad- del cerebro, con lo que se crearon las premisas biológicas para el surgimiento de la inteligencia humana.

Los chimpancés, con quienes la especie humana comparten las mayores similitudes genéticas, son carroñeros e incluso depredadores, pero su alimentación derivada de estas actividades, solo representa el 2% de su dieta; otro 8% lo obtiene del consumo de insectos sociales –hormigas, termitas, abejas, larvas- y el resto de sus alimentos son de origen vegetariano.

Los gorilas, poco más alejados genéticamente del hombre, son esencialmente vegetarianos. Su alimentación de frutas es baja y su consumo de hojas es alto, por consiguiente, han desarrollado un sistema digestivo, adaptado para metabolizar a la celulosa. Además, comen hormigas y ocasionalmente recurren a la carroña y caza, pero en un grado mucho menor que los chimpancés.

Tratando ya de los homínidos más emparentados con el hombre primitivo, los Australopitecos, que vivieron en África hace aproximadamente 4 millones de años, eran indudablemente carroñeros, lo que significa que acudían al cadáver del animal muerto y probablemente con piedras cortaban los tendones y la piel, para obtener la carne y la grasa; además, rompían la cabeza para obtener el tuétano y los sesos, productos altos en colesterol y otras grasas saturadas, que luego servían de alimento a estos homínidos.

Probablemente el uso de piedras proporcionadas por la naturaleza a los Australopitecos y su uso frecuente en la carroña, fue la base material para el surgimiento del trabajo (fabricación de herramientas), con lo que se produjo del salto de alguna especie de Australopitecos a Homo habilis.

Con la fabricación de instrumentos de trabajo de piedra muy rudimentarios, la principal actividad productiva para obtener alimentos fue la caza. Esta proporcionó la carne cruda como fuente regular para su alimentación, además de los productos vegetales, derivados de la recolección; así, la dieta se volvió omnívora.

El estilo de vida del Homo habilis consistía en dedicarse a la caza de animales salvajes y recolección de productos vegetales. La respuesta anatómica a este estilo de vida consistió en el desarrollo de un cuerpo con grasa abdominal almacenada para ser utilizada en períodos de escases de alimentos, lo que obliga al hombre paleolítico al ayuno frecuente, brazos largos aun adaptados para moverse en los árboles (herencia de su antecesor el Australopitecos) y una estatura aproximada de 1.40 metros.

 En lo relativo a la encefalización, el tamaño de su cerebro rondaba en los 650 gramos, 200 gramos por arriba de su predecesor el Australopitecos. El tamaño relativamente pequeño de su cerebro, permite inferir que se trataba de un hombre poco inteligente; débil e indefenso, todavía presa de grandes depredadores como el temible felino tigre con dientes de sable, que coexistió con él en África.

El siguiente salto en la evolución de la especie humana, se dio con la aparición del Homo erectus, probablemente de alguna rama del Homo habilis, resultado del mejoramiento de la tecnología lítica, que permitió primero manipular el fuego natural y luego producirlo, así como su uso en la preparación de alimentos.

El Homo erectus se caracterizó por ser cazador de animales salvajes y recolector de alimentos vegetales. Un rasgo distintivo de esta especie fue su carácter nómada, actividad que estaba asociada con la migración de los animales salvajes. Prueba de ello es su salida de África, siguiendo las manadas de animales salvajes, de cuya caza dependía su sobrevivencia.

Especial importancia merece la incorporación de alimentos cocidos, especialmente de carne, en la dieta del Homo erectus, por sus consecuencias en el desarrollo de su cerebro, de tal forma que se produjeron cambios cuantitativos (aumento de tamaño) y cualitativos (mayor complejidad). Específicamente su cerebro aumentó a 900 gramos, 250 gramos por arriba de su probable predecesor el Homo habilis. Con un cerebro más grande y de mayor complejidad, era de esperarse que fuera más inteligente que su antecesor.

La distribución geográfica (espacial) que Homo erectus fue muy extensa y lo llevó a adaptarse a numerosos tipos de terreno y climas: en África como Homo ergaster, en China como Homo pekinensis y en el Cáucaso como Homo georgicus. En el aspecto temporal, fue el hombre primitivo que más duró: alrededor de 1.6 millones de años, pues se cree que se extinguió hace unos 300 mil años.

El Homo antecesor apareció hace 1.2 millones de años y puede considerarse como una raza europea del Homo erectus y probablemente descendió del Homo ergaster (versión africana del Homo erectus). Utilizó la tecnología achelense para cazar animales salvajes y recolectar productos vegetales; por consiguiente, su alimentación fue omnívora (productos vegetales y animales).

El Homo heidelbergensis apareció hace unos 500,000 años y con toda certeza desciende del Homo antecesor y el Homo erectus de la península ibérica y seguramente es el antepasado del hombre de Neandertal. Se trató de una especie de Homo robusta, pues tenía una estatura entre 1.75 y 1.80 metros y un peso aproximado de 100 kg. y vivió en Europa en condiciones extremas de frío, pues coexistió con la glaciación de Mindel (la antepenúltima edad de hielo).

El Homo heidelbergensis fue cazador-recolector, pero más cazador que recolector, dadas las condiciones extremas de frío en las que vivió, gran parte de plantas se extinguieron. En consecuencia, su dieta fue mayoritariamente carnívora.

El hombre de Neanderthal surgió hace unos 230, 000 años en Europa, también, dominó el fuego y lo usó para cocinar principalmente la carne y dadas las condiciones extremas de frío en que se desarrolló, su alimentación era básicamente carnívora. Esto repercutió en el aumento de su cerebro (superior a los 1400 gramos), a tal grado que su tamaño fue mayor al del hombre moderno. El hecho de que su cerebro fuera más grande que el del hombre moderno, no significa que fuera más inteligente, pues la cantidad no está aislada de la cualidad, por lo que probablemente, su cerebro era más grande, pero menos complejo. Esto tiene que ver seguramente con su extinción.

El hombre de Cro-Magnon (Homo sapiens) apareció hace aproximadamente unos 40,000 años. Su tecnología lítica fue superior a las especies humanas que le precedieron y como su existencia coincidió con el último máximo Glacial, la vegetación fue escasa, por lo que la principal fuente de alimentación fue la carne. La alimentación esencialmente carnívora, impactó en el desarrollo de su cerebro, de tal forma que creció por arriba de los 1400 gramos y en el aspecto cualitativo, se hizo más complejo. Esto repercutió en una mayor inteligencia, que se tradujo en el desarrollo del arte rupestre, que ya implica en cierto grado un gran desarrollo del pensamiento abstracto, puesto que el arte no es más que el reflejo de lo abstracto en imágenes concretas, antecedente del lenguaje escrito.

La superioridad en la tecnología del Homo sapiens y su mayor inteligencia, contribuyeron seguramente a la extinción del hombre de Neandertal en Europa.

En resumen, el artículo concluye que, si los antepasados del hombre se hubieran quedado en el clima cálido de África, con una dieta estrictamente herbívora, el cerebro nunca habría aumentado en tamaño y complejidad; es decir, sin la carne con su grasa, complementada con la de los huevos y semillas hizo posible la aparición del Homo sapiens.

Los alimentos de la dieta paleolítica fueron obtenidos con las tecnologías líticas (fabricadas por el trabajo del hombre) aplicadas a la caza de animales salvajes y recolección de productos vegetales. La cantidad de carne cada vez fue mayor y en cuanto a su cualidad, siempre se trató de carne magra y huevos. El Homo habilis se alimentó de carne cruda y desde el Homo erectus hasta el hombre moderno (Homo sapiens), se alimentaron de carne cocida. Las fuentes de carbohidratos fueron principalmente de tubérculos (raíces feculentas), frutas y ocasionalmente la miel; respecto a la grasa tuvo como fuente la asociada a la carne magra, complementada con la de los huevos y de semillas; es decir, se trató de una alimentación omnívora.

imagen 1. Dieta paleolítica de nuestros ancestros.



Guelman (2006) argumenta que la alimentación del hombre paleolítico era esencialmente carnívora, por las siguientes razones:

a). Todavía existían algunos depredadores, por lo cual era riesgoso que las mujeres y los niños salieran a la recolección de productos vegetales.

b). El cazar y cocinar un animal era mucho menos laborioso que procesar alimentos vegetales que, con excepción de las frutas y algunas otras partes vegetales más, no podían ser digeridos directamente.

c). Aspectos ecológicos que condicionaban la obtención de productos vegetales y combustible (energía), dado que se trató de una época en la que ocurría la última glaciación.

d). El cazar tenía también un profundo significado socio-cultural: “dejar de ser presa y ser cazador”.

e). La carne obtenida de la cacería variada proveía al ser humano de todos los nutrientes esenciales como ningún otro tipo de alimento lo hace, y podía vivirse perfectamente con una dieta exclusiva de carne, aun siendo “cruda”, tal como lo han hecho los esquimales hasta nuestros días. Más aún, la capacidad estomacal que posee el hombre moderno es propia de un gran cazador, ya que llenando el estómago una vez alcanza sobradamente para subsistir al menos dos días, lo cual no ocurre en los grandes herbívoros. Es interesante que la gran mayoría de la humanidad continuara comiendo una vez al día hasta finales del siglo XIX, y sugestivamente se debe recalcar que la obesidad prácticamente no existía hasta esa época. La única excepción era que la clase aristocrática, dada su posición social poseía una mayor disponibilidad de alimentos. La alimentación esencialmente carnívora prevaleció hasta hace aproximadamente 10,000 años, cuando paralelamente en Europa y América, apareció la domesticación de plantas (agricultura) y animales (ganadería).

Valenzuela (2007) argumenta que, el Homo ergaster ("hombre trabajador"), que sucedió al Australopitecos afarensis, hace aproximadamente dos millones de años, se caracterizaba por su nomadismo, inicialmente carroñero que, en su desarrollo, se transformó en un mono obeso. Se trató de un homínido muy semejante a nuestra fisonomía actual, que pudo medir hasta 1.80 metros y con un volumen cerebral de 1000 centímetros cúbicos (c.c), 60% de nuestro volumen cerebral. Al Homo ergaster, quien podría haber sido el primer Homo erectus, le tocó vivir en condiciones mucho más duras que sus antecesores. Evolutivamente debió padecer un cambio trascendental: o consolidarse como un herbívoro o convertirse en un omnívoro-carnívoro “a la fuerza”. Los herbívoros tienen un sistema digestivo mucho más complejo y más grande que los carnívoros, ya que su proceso digestivo es más prolongado. Esto los obliga a tener un cuerpo de mayor tamaño, pesado y de movimiento lento. Por el contrario, los carnívoros tienen un sistema digestivo más corto, ya que el proceso de digestión de sus alimentos, principalmente carne y grasa, es mucho más rápido que en los herbívoros, con lo cual pueden ser de menor tamaño, más ágiles y rápidos, condición esencial para alcanzar a sus presas. El Australopithecus afarensis, desarrolló un sistema digestivo más similar al de los carnívoros, sin serlo, que al de los herbívoros, con lo cual, el Homo ergaster, aunque no tengamos certeza de que sea su descendiente directo, tenía la misma estructura en su sistema digestivo. Su estructura anatómica lo obligó a seguir el camino de los omnívoros-carnívoros, abandonando para siempre la opción de ser herbívoro. Al transformarse en un carnívoro no adaptado, se hizo más marcada la insulino resistencia del tejido muscular. Los carnívoros por naturaleza son fisiológicamente insulino resistentes, ya que su dieta está constituida esencialmente por proteínas y grasas, y muy pocos carbohidratos, por lo cual deben desarrollar insulino resistencia, tanto a nivel del tejido muscular como del tejido adiposo (no hay carnívoros obesos). La gluconeogénesis a partir de los aminoácidos es particularmente activa en los carnívoros absolutos. De esta forma, sus músculos solo consumen ácidos grasos y aminoácidos como fuentes energéticas, su tejido adiposo acumula reservas muy restringidas de triglicéridos debido al poco aporte dietario de carbohidratos, ya que estos son esencialmente reservados para la función del cerebro. Sino fuese así, un gato o un tigre, después de su almuerzo, consistente de solo carne y grasa, podrían desmayarse después de devorar a su presa. La insulino resistencia muscular fue la clave para sobrevivir los períodos de hambruna muy frecuentes para el Homo ergaster. La glucogénesis hepática y renal (durante el ayuno prolongado hasta un 40% de la glucogénesis es renal), que permite mantener la glucemia en niveles normales durante el ayuno, se hace mucho más efectiva si el músculo esquelético presenta insulino resistencia, ya que este tejido se obliga a utilizar ácidos grasos provenientes de las reservas del tejido adiposo reservando, a su vez, a la  glucosa para un consumo casi exclusivo por parte del cerebro y de los eritrocitos, los dos tejidos altamente dependientes de la glucosa para sus funciones bioquímicas. La insulino resistencia muscular, al producir altos niveles de insulina circulante, favorece la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo, con lo cual favorece la adipogénesis. De esta forma el Homo ergaster, al ser un carnívoro no adaptado, consolidó la insulino resistencia necesaria para los carnívoros verdaderos, y favoreció la acumulación de las reservas energéticas en el tejido adiposo. Dicho de otra forma, el genotipo del “gen ahorrador”, consolidó al fenotipo del “mono obeso”. Es probable que también se consolidara una leptino resistencia, para asegurar que la regulación de la saciedad se alcanzara a niveles mayores de leptina circulante producida por el tejido adiposo, con lo cual se lograba una mayor acumulación de reservas energéticas para los períodos de hambruna que seguían al festín derivado del cazar, o más bien de encontrar una presa a medio comer lista para el carroñeo. El Homo ergaster, dotado de un cerebro de 1000 c.c., capaz de utilizar utensilios para cazar, y que se movilizaba en grandes grupos para optimizar su propia defensa y alimentación, comenzó a abandonar África y a colonizar Asia y Europa, migración que duró miles de años. Algunos descendientes del Homo ergaster permanecieron en África, desarrollándose en forma independiente. Su cerebro aumentó en tamaño y complejidad, originando la única especie humana que hoy día puebla la Tierra, el Homo sapiens. Del grupo de migrantes destaca el Hombre de Cro-Magnon, cuyos restos fósiles se encontraron en Francia y España. El Hombre de Cro-Magnon, era un individuo alto, aproximadamente 1.80-1.90 metros, poco macizo, de huesos largos y poca musculatura, muy ágil, y un experto cazador, conocedor del fuego y más tarde artífice del hacha, el arco y la flecha. Su dieta, mayoritariamente carnívora, era hiperproteica muy similar a la de los Inuits (esquimales) actuales, quienes ingieren el 50% de sus requerimientos energéticos en forma de proteínas. El único mecanismo fisiológico que permite sobrevivir a una dieta hiperproteica es la insulino resistencia, ya consolidada en estos Homos. La insulino resistencia conlleva un hiperinsulinismo, el que a su vez estimula la actividad biosintética del tejido adiposo, la que se expresa en una acumulación de triglicéridos en los adipocitos. A este efecto, se debe agregar la leptino resistencia que favorecía la ingesta de grandes cantidades de alimento, precisamente carne, para enfrentar los períodos de hambruna, y el inclemente frío de las últimas glaciaciones que tuvo que enfrentar nuestro antepasado. El arte de la caza lo practicó no solo con los animales terrestres, también con los de origen marino, con lo cual los peces, moluscos y mamíferos marinos constituyeron un importante aporte de ácido omega 3 (ácido docosahexanoico) , que influyó notablemente en el mejor desarrollo de su cerebro en tamaño y complejidad. Es evidente, que la dieta paleolítica, basada esencialmente en proteínas y grasas derivadas de la caza de animales terrestres y acuáticos, fue decisiva para la conversión del Australopithecus afarensis en Homo habilis.

En suma, es necesaria una nutrición inteligente (Sacal, 2025) que combine sabiamente con base en el conocimiento, los macronutrientes (grasas, proteínas y carbohidratos) con los micronutrientes (vitaminas y minerales) para lograr una nutrición equilibrada para una buena salud, dando énfasis a las grasas y proteínas y, en menor proporción a los carbohidratos, como fue la paleodieta de nuestros ancestros. Estos vivieron en dependencia de lo que proporcionaba la naturaleza (productos vegetales, carroña y caza ocasional de animales salvajes) para su subsistencia, por lo que constantemente se presentaban períodos de abundancia y escases de alimentos, procesos que condicionaron la aparición de grasa abdominal, que funcionó de reserva energética utilizada en períodos críticos en los que escaseaban las disponibilidades de alimentos. Como el entorno ecológico en el apareció la especie humana (Valle del Rift en el este de África) en la sabana africana (clima seco y desértico) los alimentos vegetales eran escasos, alimentos acuáticos moderados de ríos y lagos afluentes del río Nilo (Lago Victoria, lago Turkana, Lago Tana, etc.); abundantes animales salvajes, aunque la caza se reducía fundamentalmente a especies menores, debido a la dificultad de la caza de animales salvajes superiores (grandes) por nuestros primeros ancestros (Homo habilis y Homo erectus). En estas condiciones, la alimentación de nuestros ancestros consistió fundamentalmente de los obtenidos de la carroña de los desechos de los animales cazados por los animales carnívoros (tuétano médula ósea de las articulaciones del músculo esquelético, ácidos grasos de los cerebros), pescados de ríos y lagos y escasos alimentos de origen vegetal (tubérculos de las raíces) y miel. Así pues, la dieta paleolítica condicionada por las condiciones ecológicas, era elevada en grasas y proteínas de origen animal y baja en carbohidratos, dieta que favoreció el aumento del tamaño y mayor complejidad del cerebro humano sede del pensamiento lógico (abstracto).

Respecto a la dieta paleolítica Campillo (2015), escribió que hace dos millones de años, nuestros antecesores, a causa de la escasez alimentos de alimentos vegetales, debido al clima frío, se vieron obligados en alimentarse de animales terrestre y acuáticos. Esto que fue una imposición de los cambios ambientales, ocasionó un resultado sorprendente: permitió que creciera el cerebro. Este antepasado, que ya pertenecía al genero Homo, fue capaz de elaborar instrumentos de piedra para acceder a los alimentos y protegerse de las fieras salvajes, lo que le permitió iniciar el camino desde el oriente de África hasta la colonización del mundo…las evidencias fósiles indican que el género Homo surgió en un entorno ecológico único, formado por numerosos lagos que llenan las depresiones del valle del Rift. Se llenaban, como lo hacen hoy, del agua de los escurrimientos de los numerosos ríos que desembocan en ellos. Muchos de estos lagos son alcalinos debido a la intensa actividad volcánica. Son abundantes en peces, moluscos y crustáceos que tienen proporciones de lípidos poliinsaturados de larga cadena muy similares a los que componen el cerebro humano (sede material de la inteligencia). Este entorno, en el que la especie Homo evolucionó durante al menos dos millones de años, proporcionó a nuestros ancestros una excelente fuente de proteína de elevada calidad biológica y de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, una combinación ideal para hacer crecer el cerebro. Este entorno ecológico singular (único), no solo proporcionó los nutrientes imprescindibles para el desarrollo del cerebro, sino que aceleró numerosos cambios evolutivos que confluirían en la aparición del Homo sapiens (hombre sabio); en suma fue la carroña y el pescado los alimentos que nos hicieron inteligentas.

Imagen 2. Cuenca hidrográfica del Río Nilo


En la anterior imagen de la cuenca hidrográfica del río Nilo se observa en su parte sur inferior el Lago Victoria donde nace el Nilo Blanco, en Kenia Lago Turcana y en Etiopía Lago Tana, principales lagos del Valle del Rift en África Oriental. Estos lagos fueron cruciales por su aporte de agua y alimentos acuáticos para la alimentación paleolítica de nuestros ancestros.

Wikipedia escribe que la dieta paleolítica, también conocida como: dieta paleo, dieta de las cavernas o dieta de la edad de piedra, es una dieta de moda moderna que consiste en alimentos que sus defensores consideran similares a los que consumían los humanos durante el período paleolítico.

 La dieta paleolítica ha sido popularizada por Loren Cordain en 2002 en su libro con ese nombre.

 ·         Alimentos permitidos en la dieta paleolítica son: Verduras (incluidas las hortalizas de raíz), frutas (incluidos los aceites de frutas, como, aceite de oliva, aceite de coco y aceite de palma), frutos secos, raíces, carne, huevos y pescado.

·         Alimentos no permitidos en la dieta paleolítica: alimentos a base de cereales, azúcar, productos nutricionales de la industria (incluidas las grasas refinadas y los carbohidratos refinados, y productos lácteos, debido a que el ordeño no existió en el período paleolítico hasta después de la domesticación de animales hace unos 10, 000 años.

 

Discusión

El bipedalismo fue posible por los cambios tectónico y climático (enfriamiento) que provocó el relevo de selvas tropicales por extensas sabanas y fue el rasgo típico de los Australopithecus. Constituyó toda una revolución biológica, que sentó las bases para el surgimiento de la especie humana, ya que permitió que las extremidades superiores quedaran libres, y así desempeñaran funciones radicalmente nuevas, principalmente, la manipulación de objetos proporcionados directamente por la naturaleza para defenderse de las fieras salvajes y para procurarse sus alimentos para su dieta.

Imagen 3. Bipedalismo de Australopitecus


La carroña fue fundamental, pues implicó el uso principalmente de piedras para destazar los cadáveres de animales muertos y romper sus cráneos para obtener el tuétano y los sesos para alimentarse, práctica que posteriormente sentará las bases para el surgimiento del trabajo.

Imagen 4. La carroña en la dieta paleolítica



Nuestros ancestros primitivos compitieron con otros carroñeros de la sabana africana para acceder al alimento animal (carne y grasa), el cual fue crucial para el crecimiento y desarrollo del cerebro humano como el órgano de la inteligencia.

El salto de alguna especie de Australopithecus (probablemente el afarensis) a Homo habilis, se produjo hace unos dos millones de años y fue posible después de un período prolongado (por los menos 700, 000 años) de acumulación gradual de experiencias en la manipulación de objetos proporcionados por la naturaleza, principalmente piedras utilizadas en la carroña de animales muertos, hasta que la experiencia acumulada permitió la fabricación de herramientas rudimentarias, haciendo posible la transición de Australopithecus a Homo habilis. Así pues, detrás de la aparición del Homo habilis está el trabajo, rasgo esencial que caracteriza desde entonces a la especie humana, entendido como la capacidad para fabricar instrumentos de producción, para carroña.

Hasta el presente, ninguna especie animal superior, principalmente los monos antropomorfos y Australopithecus, que son los más emparentados con el hombre ha sido capaz de fabricar el más rudimentario instrumento de trabajo, a lo más que han llegado es a la manipulación de los objetos que la naturaleza proporciona. En suma, el trabajo es un atributo inherente únicamente a la especie humana.

Con la caza de animales salvajes, la carne cruda se introdujo en la dieta del hombre primitivo, que, aunada a los productos vegetales de la recolección, la alimentación de nuestros ancestros se volvió omnívora.

Además, la caza y recolección, implicaban movimiento diario de varios kilómetros para seguir a los animales salvajes y buscar los alimentos vegetales, actividad que conjuntamente con la dieta omnívora (carne cruda y vegetales) influyeron en la fisiología y anatomía del Homo habilis: cuerpo relativamente obeso, derivado de la necesidad de almacenar grasas como fuentes de energía en los período de escases de alimentos (por cierto, muy frecuentes en la historia del hombre paleolítico), brazos largos todavía emparentados con su antecesor el Australopithecus, estatura aproximada de 1.40 metros.

Especial atención merece el desarrollo del cerebro de Homo habilis. Su tamaño era de alrededor de 650 gramos, 200 gramos más grande que la de predecesor el Australopithecus. Su tamaño relativamente pequeño y de poca complejidad, permite inferir que se trataba de una “criatura” débil e indefensa y de escasa inteligencia; por consiguiente, todavía era presa de grandes depredadores, como el temible tigre con dientes de sable, felino que coexistió con él en África.

Imagen 5. Homo habilis fabricando herramientas de piedra



El siguiente salto en la secuencia evolutiva de la especie humana, ocurrió hace 1.5 millones de años, con la aparición del Homo erectus, probablemente a partir del Homo habilis, después de una prolongada experiencia en la fabricación de herramientas líticas cada vez más perfeccionadas, especie humana que invento el fuego, tecnología que le permitió calentarse dado el ambiente frío en que vivió, protegerse de los depredadores y principalmente el cocido de los alimentos. Tanto los alimentos vegetales como los animales al ser cocidos en el fuego se volvieron más asimilables, lo que favoreció el aumento de tamaño del cerebro y mayor complejidad y colateralmente se redujo de tamaño el sistema digestivo.

El descubrimiento del fuego requirió experiencia práctica y cierto nivel de inteligencia. Otra vez, el trabajo fue el fundamento material del salto de Homo habilis a Homo erectus.

Imagen 6. Homo erectus produciendo fuego



El dominio del fuego también es un rasgo típico solo del hombre, pues, ningún animal superior (monos antropomorfos y Australopithecus) han sido capaces de producir el fuego.

Con la utilización del fuego en el cocido de los alimentos se produjo una revolución alimentaría, que, aunque siguió siendo omnívora, la carne jugaba un papel cada vez más importante. Ahora ya no era ingerida cruda, como en el caso del Homo habilis, ahora cocida, se hizo más asimilable y su eficiencia energética aumentó, haciendo posible suministrar la energía necesaria a un cerebro más grande y más exigente.

De trascendental importancia, fue la nueva dieta que involucraba a la carne cocida como principal componente de la alimentación omnívora, por su impacto en el desarrollo cerebral. Su impacto produjo que el cerebro alcanzara un tamaño de 900 gramos, 250 gramos mayor que su antepasado el Homo habilis. Con un cerebro mayor y de mayor complejidad su inteligencia aumentó.

Dotado con una mayor inteligencia dejó de ser localista y se extendió por diversas regiones geográficas, con características climáticas y edáficas muy diversas: como Homo ergaster en África, como Homo pekinensis en China y como Homo georgicus en el Cáucaso.

El Homo erectus se distinguió por su gran movilidad por su carácter nómada, derivada de su estrecha dependencia de la caza de animales salvajes y búsqueda de alimentos vegetales. La evidencia de su permanente movilidad está en su salida de África siguiendo la migración de los animales salvajes de cuya subsistencia dependía. Fue la especie de Homo que más vivió, pues duró alrededor de 1.6 millones de años.

Imagen 7. Homo erectus utilizando el fuego



El último “eslabón” de la “cadena” es el hombre de Cro-Magnon (Homo sapiens), que apareció hace 40,000 años en Europa. Sus herramientas líticas fueron muy superiores a las de sus predecesores y también fueron posibles por la experiencia acumulada en la fabricación de instrumentos de trabajo, principalmente de piedra y hueso, las que le permitieron mejorar la caza de animales salvajes, principal actividad de la especie moderna de Homo. Una vez más fue el trabajo el fundamento en la aparición del hombre moderno.

La fabricación de herramientas de trabajo más perfectas, la alimentación mayoritariamente carnívora y las relaciones sociales más complejas, hicieron posible el surgimiento del lenguaje articulado, fundamento del pensamiento abstracto. La alimentación esencialmente carnívora y el lenguaje articulado potenciaron el desarrollo cuantitativo y cualitativo del cerebro, a tal grado que alcanzó un tamaño mayor de 1400 gramos, 500 gramos por arriba del Homo erectus y con una complejidad mayor. Esto se tradujo en una mayor inteligencia que las de sus predecesores.

Con el lenguaje articulado, aparece el concepto, “célula” del pensamiento abstracto, ya que permite generalizar a través de la palabra. Los conceptos hacen posibles los juicios y los razonamientos abstractos.

Con el pensamiento abstracto aparece el arte como una forma de la conciencia y se caracteriza por reflejar lo abstracto en imágenes concretas (pinturas rupestres) principalmente de animales salvajes), antecedente del lenguaje escrito.

Imagen 8. Arte rupestre del hombre de Cro-Magnon



Con una tecnología superior a la de sus antepasados y con una inteligencia mayor se lanzaron a poblar la Tierra y de paso seguramente contribuyeron a la extinción del hombre de Neandertal, Homo que coexistió con él en Europa.

Imagen 9. Hombre moderno de Cro-Magnon



Finamente, el cerebro del hombre moderno, como órgano del pensamiento abstracto, es el resultado de un largo proceso (más de dos millones de años) de aumentos cuantitativos graduales, interrumpidos por cambios bruscos repentinos o “saltos” en cada especie de Homo primitivo. Así pues, el desarrollo cerebral del Homo habilis, respecto a su antecesor el Australopithecus, en su aspecto cuantitativo con un cerebro de 650 gramos, 250 gramos por arriba; en su atributo cualitativo, implicó un salto evolutivo, pues dejó de ser Australopithecus, para transformarse en Homo habilis.

Con el Homo erectus su cerebro adquiere un volumen de 900 gramos, 250 gramos superiores al de su predecesor, el Homo habilis.

Con el hombre moderno de Cro-Magnon, el cerebro llega a ocupar un volumen de 1500 gramos, 600 gramos más que el de su antepasado el Homo erectus. El mayor tamaño, aunado a una mayor complejidad, produjo la transformación cualitativa de su antecesor en la nueva especie de Homo moderna.

Imagen 10. Crecimiento del cerebro desde Australopitecus hasta Homo sapiens



Finalmente, en lo que respecta a la dieta paleolítica, según la concibe Wikipedia, como una dieta de moda moderna que se basa en alimentos similares a los que consumían los humanos durante el período paleolítico, es cuestionable, porque ya no es posible retroceder en el tiempo y retornar a una paleodieta que fue impuesta a nuestros ancestros por las condiciones ambientales de su tiempo. Sin embargo, es posible mejorarla con los avances en la ciencia de la nutrición y adecuarla al nuevo contexto histórico.

 

Conclusiones

 El universo es la unidad contradictoria de lo uno vs lo múltiple o de lo universal vs lo singular, por consiguiente, la vida (biología) por tratarse de lo singular, contiene parcialmente a lo universal o general.

La vida es metabolismo (anabolismo vs catabolismo) y el metabolismo es química (oxidación vs reducción) en la que los electrones se mueven de unas sustancias a otras en el organismo vivo.

La vida desde su aparición hace aproximadamente 3500 millones de años se ha desarrollado de lo simple a lo complejo, movida por el metabolismo en forma gradual y a saltos y en forma cíclica. El carácter cíclico no ha implicado retornar exactamente a su punto de partida, sino a un nivel superior. En este sentido, la dieta paleolítica moderna no sígnica volver a la dieta de nuestros ancestros, más bien implica retornar a un nivel superior mejorada con los milenarios avances de la ciencia de la nutrición humana.

Si bien es imposible retroceder en el tiempo para conocer la dieta paleolítica en su origen; no obstante, el pensamiento abstracto rasgo esencial de la especie humana -después del trabajo- sí es capaz de “viajar” al pasado y al futuro para conjeturar acerca de los rasgos fundamentales de la dieta paleolítica. Además, las condiciones físico-geográficas (tectónica de placas, relieve, ubicación geográfica, etc.) siguen vigentes, como es la existencia de la sabana africana con su flora (plantas) y fauna principal (animales), que proporcionaron los alimentos de la paleodieta de nuestros ancestros.

El prolongado período paleolítico de 2 millones de años de desarrollo moldeó nuestro diseño genético, incompatible con sociedad moderna industrial, lo que ha repercutido en la aparición de enfermedades metabólicas crónicas (obesidad, diabetes, alta presión, accidentes cerebrovasculares, etc.) ajenas a nuestros ancestros.

Es importante destacar que el clima del período paleolítico coexistió con el Pleistoceno de período cuaternario de la Era Cenozoica, caracterizado por un clima muy frío (glaciaciones) que condicionaron la escases de alimentos vegetales y mayor abundancia de alimentos de origen animal, lo que repercutió en una alimentación omnívora en la que predominaban los nutrientes animales.

La dieta paleolítica no fue una libre elección de nuestros ancestros, fue impuesta por el entorno ambiental (clima muy frío, sabana africana de clima seco y desértico, escasos alimentos vegetales y animales, etc.), contrastando con la alimentación moderna, que aunque “chatarra” es muy abundante, lo que ha provocado la existencia de una sociedad de mal-nutridos susceptibles a enfermedades.

Desde el cultivo de plantas (agricultura) y domesticación de animales (ganadería) hace 10,000 millones de años y particularmente desde la revolución industrial y las sucesivas revoluciones tecnológicas posteriores (1750-actualidad), se ha roto con la paleodieta y relevada por los “alimentos ultra procesados chatarra”, producidos por las empresas mundiales alimentarias agropecuarias y su industrialización, cuyo interés económico es el dinero, no la alimentación sana de la población mundial. El resultado, ha sido devastador para la salud humana como lo evidencia, el aumento de enfermedades metabólicas crónicas (obesidad, diabetes tipo 2, alta presión y eventos cerebrovasculares), características de civilización moderna. 

En una sociedad como la actual, cuya característica es la desigualdad socioeconómica, no existe imparcialidad de la ciencia en general y menos de la nutrición humana en particular; por consiguiente, la verdadera ciencia de la nutrición que debe ser la base de una dieta saludable, es incompatible con el sistema socioeconómico imperante.

 

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